Contagio, síntomas y tratamiento de la Influenza canina

La gripe canina es una enfermedad respiratoria infecciosa vírica que puede afectar a nuestros perros. Está causada por el virus Influenza tipo A, cursa con un cuadro clínico similar al que aparece en seres humanos.

Se considera como una patología emergente dado que los primeros casos se confirmaron en Estados Unidos en el año 2004. A partir de estas primeras apariciones se han detectado casos en más de treinta países. Veamos cuales son sus síntomas y que tratamiento requiere.

Origen del virus Influenza tipo A

Se conocen dos estirpes del virus Influenza tipo A: H3N8, originaria de equinos, concretamente de caballos y H3N2, causante de gripe en aves. En ambos casos, el microorganismo realiza el salto evolutivo entre especies, se transmite a los perros y se contagia entre ellos, convirtiéndose así en una enfermedad típicamente canina.

En 2004 se describieron los primeros casos en Estados Unidos, se trataba de galgos que presentaban dificultades respiratorias. Las pruebas de laboratorio lograron aislar e identificar el agente causal: el virus Influenza tipo A H3N8, que hasta ese momento era considerado como propio de caballos.

Las infecciones por H3N2 en perros se detectaron inicialmente en Corea del Sur en 2007. En 2015, se confirma la infección Influenza canina nuevamente en Estados Unidos. La teoría más aceptada es que el virus pasó de las aves a los cánidos debido al hacinamiento de los animales en los mercados callejeros.

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¿Cómo se transmite la Influenza canina?

El contagio entre individuos ocurre por la emisión de gotitas al toser o estornudar, lo que crea un efecto aerosol que contiene secreciones de las vías respiratorias infectadas, o por contacto con superficies contaminadas. El Influenza puede sobrevivir en el medio, fuera del huésped, durante dos días y permanece viable en la ropa o en las manos un período de 24 horas.

La gripe canina no puede contagiarse de perros a humanos, de la misma forma que tampoco podemos contagiar una gripe humana a un perro. Por lo que si nuestro perro está infectado, solo podrá contagiar a otros perros.

Síntomas del virus Influenza en perros

Los perros afectados por el virus Influenza presentaran uno o varios de los síntomas que a continuación describimos. Siendo la gravedad de los mismos variable, en función del sistema inmune de nuestro perro.

  • Tos
  • Fiebre
  • Secreción nasal
  • Letargo
  • Perdida de apetito
  • Lagrimeo

No todos los perros muestran signos y dependiendo de la gravedad, puede incluso provocar neumonía o la muerte del perro.

¿Cómo diagnosticar la gripe canina?

Esta patología no puede ser diagnosticada exclusivamente por signos clínicos ya que son comunes a otras enfermedades respiratorias caninas.

Para asegurar la infección por Influenza tipo A correctamente hay que recurrir a pruebas específicas. Hay test disponibles en los laboratorios que permiten identificar las cepas del virus mediante analíticas.

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Tratamiento para la Influenza canina

Podemos actuar contra la gripe canina cuando el animal manifiesta la enfermedad o intentar desarrollar medidas profilácticas cuyo objeto es, sobre todo, evitar el contagio.

La aplicación de cuidados paliativos orientados a aliviar los síntomas cuando la gripe es manifiesta, tales como fluidificantes para aliviar la congestión y facilitar la eliminación de los virus, antiinflamatorios para reducir la fiebre y el dolor así como antibióticos de amplio espectro si aparece una infección secundaria.

Es importante evitar la deshidratación para favorecer la respuesta inmune. Salvo dificultades posteriores, lo habitual es la recuperación total del perro en un período de tiempo que oscila entre 2 y 3 semanas.

¿Cómo prevenir la Influenza canina?

La vacunación es el método habitual de prevención. Están disponibles para perros en cualquier centro veterinario. En este caso no son útiles para prevenir la infección; su efecto se limita a reducir la duración de la enfermedad y la gravedad de los síntomas.

Una correcta alimentación fortalece al sistema inmune haciendo que sea más eficaz, eliminando los gérmenes potencialmente causantes de infección.

También debemos realizar protocolos de limpieza y desinfección con el fin de reducir el riesgo de transmisión vírica por contacto. El virus se elimina fácilmente con los desinfectantes habituales.

En definitiva se trata de una enfermedad considerada de momento como endémica de perros sin potencial pandémico pero bajo la estricta vigilancia del CDC (Centro para el Control de Enfermedades por sus siglas en inglés) por el riesgo a que pueda aparecer el salto de especie a más animales o al ser humano.

Bibliografía
Carlson y Giffin (2002): Manual práctico de veterinaria canina. Madrid: Editorial el Drac.