Al igual que en humanos, la neumonía es una patología que puede llegar a ser bastante grave en el perro. Pese a ello, si se detecta a tiempo lo normal es que en unas pocas semanas nuestro amigo peludo logre recuperarse.

En este artículo de Soyunperro os explicaremos qué tipos de neumonía existen, qué síntomas tienen y cómo se tratan. Además te daremos algunos consejos de utilidad sobre cómo cuidar a un perro enfermo con neumonía, para que se recupere más rápido y mejor.

Causas y tipos de neumonía canina

Lo primero que debemos saber es que la neumonía es una inflamación de los pulmones y/o las vías respiratorias, y que puede darse por causas muy diversas. La causa más común de esta enfermedad suele tener un origen infeccioso, como el virus del moquillo canino o el de la influenza canina, aunque no siempre. A veces, una neumonía puede estar provocada por causas no infecciosas, como por la inhalación de sustancias nocivas (neumonía química), o por la presencia de cuerpos extraños como semillas o parásitos.

Sea como sea, es importante que el veterinario pueda determinar el tipo de neumonía que sufre nuestra mascota para que el tratamiento sea efectivo. Para ello, deberá realizar antes una serie de pruebas diagnósticas.

En general, es poco común que un perro adulto sano tenga neumonía, pero sí es más frecuente en cachorros, en perros de edad avanzada y entre los que tienen enfermedades crónicas. Para los recién nacidos hay un tipo de neumonía específica: la neumonía por aspiración o inhalación, que se produce al aspirar o inhalar un líquido (en este caso leche).

¿Cuáles son los síntomas de la neumonía canina?

Pese a que los síntomas de la neumonía canina pueden variar en cada caso, los más característicos son:

  • Fiebre
  • Deshidratación
  • Apatía o depresión
  • Pérdida del apetito
  • Estornudos y tos húmeda, con flema o mocos
  • Taquipnea (respiración acelerada) y taquicardia (pulso rápido)
  • Disnea (problemas para respirar)

Si se manifiesta este conjunto de síntomas en el perro, llévalo al veterinario cuanto antes para que pueda examinarlo y realizarle las pruebas correspondientes.

Para poder dar un diagnóstico y confirmar o descartar la neumonía, seguramente habrá que realizar radiografías, análisis de sangre y otras pruebas complementarias, como una broncoscopia, un procedimiento que permite ver la vía respiratoria y recoger muestras de secreciones y tejidos.

Tratamiento para curar la neumonía

En función de la gravedad y del tipo de neumonía que presente el perro, el veterinario recomendará un tratamiento para cada caso. Lo habitual, en una neumonía bacteriana, es que se receten antibióticos durante un mínimo de tres semanas. Los perros con una neumonía causada por una infección viral, por hongos o parásitos podrán requerir de otros medicamentos específicos.

Durante el tratamiento es importante que seamos especialmente cuidadosos y que sigamos las instrucciones que nos indique el veterinario al pie de la letra. Una neumonía, si se complica, puede desembocar cronificarse y, en los casos más graves, el perro puede llegar a morir.

No te tienes que preocupar de contagiarte de neumonía por tu perro. Casi todos los agentes infecciosos implicados en la neumonía canina son específicos del perro, por lo que es muy improbable que pueda darse un contagio de neumonía entre perros y humanos.

Cuidados para un perro enfermo de neumonía

A la hora de cuidar a un perro con neumonía, hay varias pautas a seguir que pueden ayudarle a recuperarse. Los principales cuidados que va a necesitar tu compañero peludo son:

  • Una alimentación apropiada y de calidad que le ayude a recuperarse lo antes posible.
    • Proporcionarle un lugar cálido, tranquilo y cómodo.
  • Administrarle la medicación que indique el veterinario, sin saltarnos ninguna dosis.
  • Intenta asegurarte de que la humedad del ambiente donde se encuentra el perro es adecuada.

Si se diagnostica a tiempo, el pronóstico de la neumonía en perros suele ser favorable. Sin embargo, si se agrava puede derivar en complicaciones como hiopoxemia (disminución anormal de la presión parcial de oxígeno en la sangre arterial​) o sepsis (infección generalizada del organismo), que pueden resultar en la muerte de nuestra mascota.

La clave es que se logre identificar bien la causa que la provoca y eliminarla, para que, tras el tratamiento, no hayan recidivas.

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