Depresión en perros ¿Cómo detectarla?

Es posible discutir sobre la inteligencia de los perros pero lo que resulta innegable es su capacidad para empatizar y sentir y, como seres sintientes, es posible que sufran depresión o un cuadro similar a la enfermedad que identificaríamos en los humanos.

A continuación expondremos las causas que pueden hacer que un perro caiga en una depresión. Identificarlas nos va a permitir solventarlas ya que, como veremos en el artículo, podemos hacer mucho por mejorar el estado de ánimo de nuestro perro.

¿Qué causa depresión en un perro?

La depresión en los perros puede ser endógena o exógena. La primera tendría una base biológica, mientras la segunda, que es la más habitual, se debería a circunstancias que se han producido en el entorno del animal. La depresión puede afectar a cualquier perro.

Destacamos las siguientes causas:

  • Ansiedad por separación: en este trastorno el perro no tolera quedarse solo ni por intervalos cortos de tiempo. Desarrolla conductas destructivas y depresivas.
  • Muerte de un compañero: tanto si se trata de un perro como de otro animal o de un humano, el fallecimiento de un compañero de vida puede ser el detonante de un período de duelo.
  • Cambios: una mudanza, un abandono o una modificación radical de la rutina como la que conlleva la llegada de un bebé pueden hacer que el perro caiga en una depresión ante la pérdida de control de la situación o de sus seres queridos.
  • Estrés: un período prolongado e intenso de estrés, independientemente de la causa que lo origine, puede desembocar en un estado depresivo.
  • Problemas de socialización: la etapa de socialización de los cachorros resulta crucial. Por ello se recomienda que se mantengan con su madre y hermanos como mínimo hasta las ocho semanas de vida. Interferir en esta relación puede provocar alteraciones graves en el comportamiento.
  • Pseudogestación: las hembras no esterilizadas pueden sufrir episodios depresivos tras cada celo, cuando el organismo hormona como si existiese gestación aunque esta no se haya producido. Este caso se resuelve con la esterilización.

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El síndrome de disfunción cognitiva

Ciertas conductas depresivas en perros de edad avanzada pueden deberse al trastorno denominado síndrome de disfunción cognitiva. Para entendernos, sería comparable al Alzheimer que se presenta en los humanos. El pronóstico es reservado ya que estamos ante un proceso de degeneración del cerebro a consecuencia de la edad.

Los perros afectados se muestran como en otro mundo, pierden contacto con la realidad, parecen desorientados, presentan estereotipias, invierten sus patrones de sueño, hacen sus necesidades dentro de casa y, en general, muestran un comportamiento que puede parecernos depresivo.

Un perro con este cuadro debe ser revisado por el veterinario, ya que hay enfermedades, precisamente más habituales en los perros mayores, que pueden cursar con sintomatología similar. La disfunción cognitiva se trata con medicación e intervención en el ambiente y la conducta del animal.

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¿Cómo identificar la depresión en perros?

En general podríamos decir que un perro con depresión va a estar triste. Pero como hablar de tristeza puede resultar ambiguo, es necesario especificar qué situaciones nos harán sospechar que nuestro perro padece una depresión.

En primer lugar, es imprescindible acudir al veterinario porque estos síntomas pueden ser los mismos que los causados por otras enfermedades. Será este profesional quien descarte algún problema físico.

Los signos que deben alertarnos son los siguientes:

  • Disminución de actividad tanto a nivel físico como mental.
  • El perro evita relacionarse con otros animales o con personas.
  • También dejan de interesarle las circunstancias que lo rodean.
  • Pierde el apetito o, al contrario, algunos ejemplares ingieren compulsivamente.
  • Permanece echado buena parte del tiempo.
  • Duerme más horas, aunque también podemos encontrar ejemplos de lo contrario.
  • Lloros y aullidos desconcertantes, ya que no sabemos a qué se deben.
  • Búsqueda de escondites donde permanecer al margen del resto.
  • Deja de mostrarse cariñoso.
  • Cambios de comportamiento, pudiendo volverse ansioso o agresivo.
  • Deja de jugar.
  • Cuando se mueve lo hace despacio, como apesadumbrado.
  • Algunos perros llegan a orinar dentro de casa.
  • Es posible que se manifiesten estereotipias (TOC), que consisten en la reiteración de conductas sin sentido como lamerse o morderse.

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Cómo mejorar el ánimo de un perro deprimido

Si tras las pruebas físicas pertinentes el veterinario determina que el perro padece una depresión, nuestro trabajo será descubrir cuál ha sido su desencadenante para poder intervenir directamente sobre él.

En buena parte de los casos las medidas de mejora se orientan a la intervención en la conducta. Para esta tarea buscaremos el asesoramiento de profesionales expertos en comportamiento canino o etólogos. Es posible administrar medicación pero siempre es más saludable actuar sobre el aspecto psicológico y dejar los fármacos como último recurso.

En líneas generales, para mejorar el estado de un perro deprimido o incluso evitar que aparezca la depresión podemos contemplar las siguientes medidas:

  • El perro debe sentirse querido e integrado en el hogar. Para conseguirlo es imprescindible dedicarle un tiempo en exclusiva.
  • Aprender sobre el comportamiento canino nos ayudará a conocer sus necesidades y garantizar que estas se vean cubiertas. Esto incluye ejercicio, compañía, alimentación o educación.
  • Evitarle todo lo posible las situaciones estresantes.
  • Cualquier cambio importante en la rutina del perro debe realizarse de manera paulatina y progresiva. Es necesario un período de adaptación.
  • Puede valorarse el uso de feromonas o, aunque no se ha demostrado más que un efecto placebo, flores de Bach.

Bibliografía
Carlson y Giffin (2002): Manual práctico de veterinaria canina. Madrid: Editorial el Drac.