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Los perros suelen adaptarse de maravilla a las rutinas de sus cuidadores. Pero también es cierto que pueden manifestar problemas de comportamiento cuando se quedan solos en el hogar durante muchas horas seguidas.

Los casos graves deben ser atendidos por un profesional, pero, para los demás, podemos tener en cuenta algunos consejos para mantener el entretenimiento tanto en el tiempo de soledad como en el compartido con nosotros. Veamos como entretener a un perro en casa.

Los juguetes que más le gustan a tu perro

Por supuesto, los perros identifican perfectamente sus juguetes, pero les gusta redescubrirlos. Para ello lo ideal es disponer de una buena reserva, de forma que podamos ir rotando los juguetes. Se trata de dejarle unos cuantos cuando se vaya a quedar solo y retirárselos al llegar, para sustituirlos por otros una vez volvamos a salir.

Así tendrá novedades todos los días. Solo hay que observar cuáles son sus intereses para escoger los juguetes que más le van a agradar. Estos pueden ser comprados o caseros y servir tanto para que el perro se entretenga en solitario como para compartir ratos de ocio con nosotros. Por ejemplo, las pelotas que botan son muy útiles.

Sirven para que se las lancemos y nos las devuelvan, pero, también, para que el perro juegue con ellas mientras está solo, ya que pueden escapársele y botar, activando el instinto de persecución. Eso sí, es importante que revisemos los juguetes para tirarlos en cuanto muestren señales de deterioro que puedan comprometer la seguridad del perro.

Juguetes que estimulan su mente

Un apartado especial merecen los juguetes que se salen de las típicas pelotas, mordedores o cuerdas. Los juguetes interactivos o de inteligencia se basan en que el perro debe manipularlos para conseguir activarlos y, así, obtener un premio comestible. A la venta se encuentran un montón de este tipo de juguetes.

Podemos elegirlos ajustándonos a los gustos y a las características del perro. También tenemos la alternativa de fabricarlos nosotros mismos. Por ejemplo, una botella de plástico con diferentes agujeros puede emular al famoso Kong. Este sería uno de los modelos más sencillos. Pero los juguetes se han ido complicando.

Ahora destacan los consistentes en diferentes superficies con espacios donde esconder recompensas y tapas o compuertas que el perro levanta o mueve, guiándose por su olfato y utilizando su boca o sus patas para acceder a ellas. Este tipo de juguetes se recomiendan, además, para ejemplares con síndrome de disfunción cognitiva.

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Golosinas para perros

Los perros pueden entretenerse un buen rato si los dejamos con algo de comer. Por ejemplo, un hueso apto para perros o, si las temperaturas acompañan, unos cubitos de comida congelada.

Sirve hacerlos con algún caldo o congelar alimentos como comida húmeda. A algunos perros les vale el simple cubito de agua, que además los refresca e hidrata. En cualquier caso, los cubitos suponen tiempo de distracción.

Sesión de masaje para perros

Seguro que has visto que a tu perro le encanta frotarse contra su cama, hierbas o, algo menos agradable, cualquier tipo de inmundicias. Se tira al suelo, restriega su cabeza, cuello, se pone patas arriba y frota el lomo de un lado a otro.

A algunos perros les gusta hacer esto con alfombrillas o un objeto muy común para su higiene, como son los guantes de goma. Además de disfrutar del masaje que con ellos le podamos dar, tenemos la alternativa de dejárselos en nuestra ausencia para que sean ellos mismos los que los utilicen para relajarse.

Activa el importante sentido del olfato

El olfato es un sentido básico para el perro. Si nos fijamos, cuando un perro está estresado o siente mucho miedo, no huele. Potenciar el uso de su olfato tanto cuando está junto a nosotros como durante el tiempo en el que se queda solo en casa es una forma de contribuir a su relajación, además de a su estimulación a nivel mental.

Para animar a la utilización de este sentido podemos enseñarle al perro a buscar objetos. Sirven tanto recompensas en forma de comida como sus juguetes favoritos o, en general, cualquier accesorio que pueda esconderse y encontrarse, como unos calcetines. Tan solo tendremos que mostrarle un objeto como el escogido y permitir que lo olfatee.

Incentivaremos la búsqueda, siempre empezando por ponérselo muy fácil y felicitándolo efusivamente en cuanto lo descubra. Según aumente su interés puedes complicar la localización. Cuando se quede solo tienes la opción de dejarle premios escondidos, formando un rastro para que se entretenga siguiéndolo.

Enséñale a recoger juguetes

Una variante del ejercicio de búsqueda es el de la recogida. Se trata de enseñarle al perro a dejar todos sus juguetes en el mismo sitio. Puede ser su cama o habitación, un lugar concreto de la casa o un cesto o caja al que pueda acceder para depositarlos. El primer paso es que encuentre sus juguetes olfateando.

Una vez que lo consigue, para complicar el ejercicio ahora haremos que los agrupe. Se enseña llamándolo cuando tiene el juguete en la boca y pidiéndole que lo suelte en el lugar asignado. En cuanto lo aprenda es un juego que podrá hacer incluso estando solo.

Sonidos para perros

Para algunos perros es positivo que les dejemos algún ruido de fondo, como música, la radio o la televisión. Estos sonidos que les resultan familiares pueden ayudar a mantenerlos tranquilos. Pero debemos comprobar que este sea el caso de nuestro perro antes de dejarlo solo con el sonido ambiente.

Esto se debe a que para algunos ejemplares el ruido supone un estímulo desconocido. Al no saber quién lo emite o de dónde procede puede provocarles estrés. Lo mismo sucede con las ventanas o puertas que permiten ver el exterior. Algunos perros pueden entretenerse en nuestra ausencia observando desde casa el entorno.

Pero para muchos, al contrario, supone una fuente de nerviosismo que llega a desencadenar episodios de ladridos al divisar extraños, otros perros o vehículos. De nuevo, es importante conocer a nuestro perro para decidir cuáles son las mejores condiciones para los momentos en los que deba quedarse solo.

Haz tu propio circuito canino

Si tu vivienda lo permite, puedes construirle a tu perro su propio circuito de obstáculos. La complicación dependerá de tu imaginación, pero, en líneas generales, puede incluir alturas para saltar, túneles para atravesar por su interior o alguna superficie tipo barra sobre la que pueda caminar.

Los conos para pasar moviéndose de un lado a otro son otra opción sencilla. Enséñale a tu perro a superar cada obstáculo de manera individual y aumenta la dificultad de forma progresiva hasta que consiga completar el recorrido. Después podrá hacerlo solo si quiere.

Perros que escarban

Si dispones de un terreno, aunque sea pequeño, puedes cederle a tu perro una zona en la que pueda practicar una de las actividades favoritas de muchos de ellos: hacer agujeros. Solo necesitan tierra.

Eso sí, cuando el perro se queda en el exterior, además de asegurar bien el perímetro para evitar fugas, hay que proporcionarle siempre un espacio resguardado y sombreado y agua fresca. Por cierto, si tu perro es de los amantes del agua, un barreño con agua se convierte en un excelente pasatiempo.

Bibliografía
Schlegl-Kofler, Katharina. Escuela de perros. Madrid. Tikal.