¿Qué hacer si mi perro muerde o lame un sapo?

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Un encuentro entre un perro y un sapo puede terminar realmente mal. ¿El motivo? Los sapos liberan una sustancia venenosa que puede afectar gravemente a tu peludo.

Por eso, conocer los síntomas y actuar con rapidez en un caso de intoxicación por sapo, es de vital importancia para salvar su vida. Desde SoyUnPerro te explicamos cómo actuar.

¿Qué sucede cuando un perro lame o muerde un sapo?

El sistema defensivo del sapo hace que, al ser lamido o mordido, secrete a través de la piel un líquido urticante para defenderse y evitar así ser comido.

Esta reacción puede provocar una intoxicación aguda en nuestro amigo peludo, al entrar en contacto directo con esta sustancia a través de las mucosas, la boca o los lagrimales.

Cuando el veneno pasa al torrente sanguíneo, comienzan los trastornos circulatorios y del sistema nervioso, junto a otros síntomas que conviene que conozcas.

sapo escondido en cesped

Síntomas de una intoxicación por sapo en perros

Durante una intoxicación por contacto con el veneno de un sapo, los síntomas más frecuentes que podrás observar en tu perro son los siguientes:

  • Convulsiones o movimientos musculares involuntarios
  • Arritmias, taquicardias o respiración agitada
  • Temblores y debilidad muscular
  • Diarrea, mareos y vómitos
  • Un exceso de salivación
  • Pupilas muy dilatadas
  • Estupor y dificultades para mantener el equilibrio
  • Mucosas muy enrojecidas o azuladas

Si detectas estos signos en tu perro y recuerdas haberlo visto jugando o intentando cazar un sapo en el campo poco antes, hay muchas probabilidades de que se trate de una bufotoxicosis, que es el nombre que recibe esta intoxicación en términos médicos.

En tal caso no pierdas tiempo esperando que mejore por sí solo. Debes lavar inmediatamente la boca del can con agua y zumo de limón y llevarlo cuanto antes hasta el veterinario más cercano.

perro lago

Clases de sapos venenosos en España y Estados Unidos

Evidentemente no todos los sapos son iguales y los hay con un mayor o menor nivel de toxicidad. Entre los que suponen un mayor riesgo de intoxicación para nuestros amigos caninos, encontramos:

  • El sapo del río Colorado o del Desierto de Sonora. Está presente sobre todo en el suroeste de Estados Unidos y el noroeste de México.
  • El sapo de caña o marino. Originario de América Central y América del Sur.

Estas especies tienen prohibida su entrada legal en España, por lo que es improbable encontrarlos aquí. Pese a ello la recomendación general es mantener siempre alejado a tu amigo perruno de cualquier batracio, pues todos cuentan con el mismo sistema de defensa natural.

Puede que un sapo no sea peligroso para el ser humano, pero puede ser mortal para nuestros peludos.

Así que mucho cuidado: si el perro vive en una finca o acostumbra a pasear por zonas húmedas como ríos o lagos, vigílalo de cerca y no le dejes perseguir ni jugar con sapos.

¿Demasiado tarde? Entonces no te pares a indagar sobre qué clase de sapo es y, especialmente si el perro comienza a mostrar algún signo de envenenamiento, sal pitando en busca del veterinario.

Tratamientos más comunes

Una vez en la consulta, el veterinario realizará un primer examen físico del perro, mientras le damos todos los detalles sobre lo ocurrido y los síntomas. El especialista limpiará las mucosas del can.

Si ha llegado a ingerir el sapo deberá inducirle el vómito y sedarlo -si es necesario- para extraer los restos. El objetivo prioritario es detener el proceso de envenenamiento y estabilizarlo.

Una vez el peludo haya logrado superar la fase más aguda de la crisis, quedará bajo observación. Se le administrarán fármacos, que le ayudarán a eliminar los tóxicos y a reducir los efectos que producen.

La importancia de las semanas posteriores

Las semanas posteriores a este episodio serán claves para ver cómo responde al tratamiento y comprobar si la intoxicación le ha dejado algún tipo de secuela. El tamaño del can, su edad y el estado de salud previo, serán determinantes a la hora de combatir una intoxicación de este tipo.

También tus cuidados son muy importantes. Debes seguir las indicaciones del veterinario, controlar constantemente que el perro esté bien hidratado y administrarle las dosis de fármacos que necesite. Esto le ayudará a mantener un buen ritmo cardíaco y a tratar la sintomatología nerviosa y las convulsiones.

Finalmente, lavar las zonas que hayan estado en contacto con el sapo permitirá reducir la cantidad de tóxico que todavía pueda estar presente.

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