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Los perros utilizan su cola para mantener el equilibrio, esparcir olores y como medio de comunicación. De hecho, tanto su forma como el movimiento que realizan con ella, nos indican cómo se sienten.

En este sentido, cuando un perro tiene la cola entre las patas, probablemente se deba a que está incómodo o asustado. ¿Has observado este comportamiento en tu peludo y quieres saber más sobre lo que puede estar ocurriendo? En este post abordamos este tema al detalle.

Una herramienta de comunicación

Nuestros amigos caninos emplean el cuerpo para comunicarse, compartiendo lo que sienten o piensan de forma precisa. Sin embargo, sus señales a veces nos pasan desapercibidas y, por eso, hay que observarlas con atención.

En cierta manera, la posición del rabo cumple la misma función comunicativa que la gesticulación humana. Sería el equivalente a una sonrisa, a una mirada o a un ligero movimiento de cabeza.

Por lo general, la altura de la cola es otro elemento al que hay que prestar atención. Se trata de un termómetro emocional que nos da una pista fundamental sobre el estado mental y emocional de nuestro compañero canino.

El movimiento es otra de las claves. Este será más o menos rápido según su nivel de excitación (a más velocidad, más excitación). Si los movimientos son cortos y frenéticos, ¡ojo! Puede ser un indicio de tensión, lo que podría desencadenar un ataque o una huida.

La dirección hacia donde un can mueve la cola es también importante. Según un estudio publicado en la revista Current Biology, la parte hacia la que apunta se relacionaría con sus hemisferios cerebrales.

Por eso, en tu próximo paseo conjunto, fíjate en la cola de tu perro e intenta identificar qué le pasa por la cabeza. Si la mueve hacia la derecha seguramente se deba a un estímulo positivo, como una pelota de juego. Si la mueve hacia la izquierda podría estar ante una situación amenazante.

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Una suma de factores

El rabo de nuestro can es un buen indicador de su estado emocional, pero no olvides que todos tienen características físicas y personalidades distintas. Para una valoración adecuada, es importante evaluar varios factores y las características propias de la raza.

Un pastor alemán, por ejemplo, llevará su tupida y larga cola de forma diferente a la del dálmata, con su rabo delgado y fuerte. A su vez, esta se verá distinta a la gruesa y enroscada del Akita Inu. No obstante, todos ellos comparten características comunes a la hora de comunicarse con esta parte tan importante de su cuerpo.

No todo es lo que parece

La ciencia está siempre avanzando en cuanto a comportamiento canino, ayudándonos a interpretar -o a reinterpretar – lo que creíamos saber sobre su conducta.

Cuando imaginamos a nuestro can con la cola baja o entre las patas estamos seguros de que está pasándolo mal en algún sentido. Lo que no nos imaginamos es que, cuando nuestro perro mueve la cola de lado a lado, podría estar sintiéndose igual de mal.

En el saber popular se cree que, cuando un perro mueve la cola de este modo, siempre es porque está feliz. Sin embargo, no es así necesariamente. Ahora sabemos que también puede estar asociado a cierta inseguridad, miedo o nerviosismo.

¿La cola hacia abajo puede indicar que hay un problema de salud?

Si tu perro mantiene la cola baja de forma continuada y nunca lo había hecho hasta ahora, es momento de llevarle a una revisión con su veterinario, para comprobar que se encuentra en buen estado o ver si tiene algún problema de salud.

En algunos casos podría deberse a una displasia de cadera, una enfermedad dolorosa que puede afectar a perros de cualquier edad. La causa suele ser una malformación de la articulación de la cadera. Así que ya sabes, no te arriesgues y lleva a tu can a hacerse un chequeo.

La cola entre las patas, a qué se debe

Uno de los comportamientos más comunes entre los perros es cuando bajan la cola y la ponen entre las patas con una expresión lastimera.

El biólogo Dr. Nathan Lents, de la City University de Nueva York, afirma que esta postura se traduce en una “reverencia de disculpa”. Pero eso no es todo.

El perro tiene sus ancestros en el lobo (Canis lupus). En este sentido, la herencia genética tiene un peso considerable en cuanto al comportamiento y la conducta de nuestro amigo canino.

Por eso, cuando un perro mete la cola entre las patas y baja la cabeza, se está mostrando sumiso. En su pasado era una forma de suplicar al líder de la manada por su continuidad dentro del grupo, a pesar de un mal comportamiento.

La próxima vez que tu mejor amigo adopte esta conducta recuerda que te está pidiendo por favor que tú -su líder-, no le eches de tu familia -su manada-.

Además, son una especie que “ansía una integración harmoniosa en el grupo”, pues son extremadamente sociales y se sienten desgraciados viviendo en soledad.

La química es la respuesta

Para desentrañar los mensajes que te manda tu can, la altura de la cola nos proporciona igualmente una información privilegiada.

Curiosamente, una cola más alta o más baja tiene que ver con las glándulas perianales, localizadas en la zona anal. Estas producen una sustancia que, aparte de tener una función de lubricación, producen un olor característico y personal.

Quizás habrás visto a tu perro relacionarse con otro más dominante e, instantáneamente, bajar la cola. En ese momento estará intentando mostrar sumisión y evitar que su olor, cargado de feromonas, llegue a su compañero.

Por el contrario, si tiende a dominar a los demás, observarás que levanta la cola con orgullo al encontrarse con sus congéneres. Si lleva la cola alta de forma habitual, estás ante un perro que se siente seguro y cómodo en su entorno, que quiere ser visto y reconocido por el resto.

El primer paso es reconocerlo

Cuando tu perro ponga la cola hacia abajo o entre las patas porque ha destrozado tus zapatos favoritos, ten por seguro que sabe perfectamente que ha hecho algo que no debe. Por si te sirve de consuelo, este primer paso es crucial para un posible y esperado cambio de conducta.

Y recuerda, si observas cualquier cambio anormal en la posición de su cola, no dudes en acudir al veterinario lo antes posible. Si se encuentra sano, consulta con un experto en conducta animal que te ayude a comprender qué le puede estar ocurriendo a tu compañero de vida.