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Restregarse contra el sofá, su propia cama o la tierra del jardín es una de las conductas de los perros que seguro que has visto si convives con uno, independientemente de la edad que tenga. Normalmente no pasa de ser un comportamiento divertido que te saca una sonrisa.

Pero algunas veces un frotamiento excesivo puede estar indicándonos algún problema de salud que hay que revisar, como parasitosis o alergias. A continuación te explicamos a qué se debe que tu perro se restriegue por el sofá y cuándo tienes que intervenir ¡Comencemos!

Por qué a los perros les gusta restregarse

La cabeza y el lomo son las partes del cuerpo que el perro acostumbra a exponer al frotamiento. Y no es casualidad. En primer lugar, frotar o acariciar la zona detrás de las orejas resulta placentero para el perro. Se relaciona con la conducta sexual, en la que se presta atención a esta localización durante el cortejo.

Otras zonas que le resultan agradables para el contacto son los lados de la cabeza, siguiendo la línea de la mandíbula. Así mismo, restregar el lomo debe producirle una sensación similar a la de nuestras caricias. Probablemente le evoca sus primeros días de vida cuando era lamido por su madre. Por otra parte, también hay que tener en cuenta el sentido del olfato.

Es el más desarrollado de los perros. Cuando se restriegan contra algo parece que están intentando impregnarse de su olor. Se cree que de esta manera podrían camuflar el aroma propio. Así se acercarían a las potenciales presas sin ser detectados. Pero otras teorías señalan que, simplemente, quieren hacerse con un olor que los atrae.

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Olores que tu perro odia

Aunque el perro puede restregarse contra el sofá en cualquier momento, el baño es un desencadenante de frotamientos seguro. Tras el paso por agua y jabón, no importa lo mucho que lo sequemos o cepillemos. El perro, en cuanto pueda, saldrá disparado para ir a restregarse contra el sofá, la cama o, preferiblemente, la tierra del jardín.

Sí, después de habernos pasado un buen rato dejándolo impecable y perfumado, es normal que te desespere ver lo poco que le dura. Pero lo cierto es que es un perro y tiene que oler a sí mismo para encontrarse a gusto. Por ello intenta retirarse el olor extraño del champú y del perfume con el que lo acabas de impregnar.

Por lo tanto, es un comportamiento natural que, por supuesto, no hay que castigar. Podemos minimizarlo utilizando un champú con un aroma lo más neutro posible, evitando el perfume o permitiendo que solo se pueda restregar en su cama limpia.

Mi perro se revuelca en desperdicios

Hay varios motivos que explican por qué a los perros les gusta tanto revolcarse contra el sofá o la hierba. Parece segura la implicación del sentido del olfato y del tacto. Por eso no solo van a escoger para restregarse lugares más o menos limpios. Puede resultarnos divertido ver a nuestro perro frotándose contra el sofá… pero no fuera del sofá…

Y es que las inmundicias son muy atrayentes para ellos. Ya sea basura, un cadáver o excrementos de animales varios, un perro que tenga la oportunidad de encontrarse con restos de este tipo no va a rechazar un buen frotamiento. La secuencia de movimientos será similar a la que vemos en el sofá de casa. Empieza cuando el perro detecta el olor intenso.

Literalmente se lanzará de cabeza contra el resto y se deslizará, impregnando bien cuello y lomo. Se tumbará patas arriba y se moverá de un lado a otro. Concluirá levantándose y sacudiéndose. Por eso ten en cuenta que si tu perro se restriega contra el sofá, puede hacerlo contra cualquier porquería en cuanto pueda. Por ejemplo, paseando por el campo.

Cuando restregarse es señal de alerta

Frotarse contra diferentes materiales y lugares es una conducta normal y habitual en los perros. Pero, si se restriegan de una manera excesiva o insisten en una parte concreta de su cuerpo, podemos estar ante un problema de salud que tendrá que valorar el veterinario. En este caso hay varias opciones. Por ejemplo, la presencia de parásitos externos.

Las pulgas o, también, los ácaros desencadenan picor de mayor o de menor intensidad, lo que hace que el perro se frote, en un intento de aliviarlo. Otra posibilidad es que sufra alguna reacción alérgica, cuyo signo principal también será el picor. En este caso es posible que el frotamiento se dirija hacia la cara. También puede haber estornudos y secreción nasal.

A veces es la zona de las orejas sobre la que se incide. El perro se revuelca, se rasca y las sacude. Podría tratarse de una otitis, que suele acompañarse de secreción y de mal olor. Si alguna enfermedad está detrás de los frotamientos de tu perro, debes acudir al veterinario. De forma preventiva, nunca olvides desparasitarlo regularmente.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.
Morris, Desmond. 1988. Observe a su perro. Barcelona. Plaza & Janés.