Síndrome de Cushing canino – Diagnóstico y tratamiento

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Cuando el organismo de un perro produce niveles demasiado altos de la hormona cortisol, puede dar lugar a una enfermedad endocrina denominada como Síndrome de Cushing, también conocido como hiperadrenocorticismo.

En este artículo de Soyunperro explicaremos en qué consiste, mencionando sus causas y síntomas más habituales, sobre todo en algunas razas de perros más propensas genéticamente a padecer esta disfunción. Hablaremos también de cómo se diagnostica y del principal tratamiento para el Síndrome de Cushing. De esta manera podrás conocer mejor cómo se combate.

¿Por qué se produce el Síndrome de Cushing canino?

Como ya hemos avanzado, el Síndrome de Cushing está relacionado el cortisol, una hormona que, en niveles adecuados, ayuda a que el cuerpo responda bien al estrés, a regular el metabolismo (lo que está directamente relacionado con el peso) y con el aspecto y salud de la piel y el pelo, entre otros.

Sin embargo, cuando hay una sobreproducción continuada de cortisol, el sistema inmunológico del perro se debilita y eso hace que esté más expuesto a infecciones y a otras enfermedades. Además, puede ocasionar alteraciones en algunos órganos y en la piel, comprometiendo la salud del perro.

Las causas del Síndrome de Cushing pueden ser varias, aunque se pueden distinguir tres factores principales:

  1. Un funcionamiento alterado de la glándula hipófisis, que es la que regula la actividad de la mayoría de glándulas endocrinas. Esto se corresponde con un 80-85% de los casos de síndrome de Cushing, y se denomina como PDH (“Pituitary-dependent hyperadrenocorticism”). Normalmente se debe a una hiperplasia (aumento de tamaño) o neoplasia (tumor) de este órgano.
  2. Un funcionamiento alterado de las glándulas suprarrenales, donde se produce el cortisol. Esto se corresponde con el restante 10-15% de los casos.
  3. Por causa idiopática, es decir debido a una reacción provocada por la administración de ciertos fármacos usados para tratar otras enfermedades en perros.

El síndrome de Cushing se considera una patología endocrina crónica que puede provocar alteraciones graves en el organismo de nuestra mascota, por lo que es importante detectarlo lo antes posible para poder comenzar con el tratamiento.

Síntomas del Síndrome de Cushing en perros

Los signos clínicos más habituales que presenta un perro con Síndrome de Cushing, son los siguientes:

  • Polidipsia (aumento del consumo de agua) y poliuria (orina con mayor frecuencia).
  • Polifagia (tiene más hambre de lo habitual).
  • Alteraciones dérmicas, es decir, problemas en la piel o el pelo (incluido alopecia)
  • Apatía y letargia, se muestra más cansado de lo habitual
  • Debilidad o atrofia muscular
  • Abdomen abultado. Este signo es característico de esta enfermedad
  • En las hembras, puede haber desajustes en el ciclo reproductivo
  • En los machos, puede darse una atrofia testicular
  • Pueden aparecer cambios de comportamiento

Además, hay otros signos que pueden indicar que un perro sufre este síndrome. Pese a ello, muchas veces se detecta por otra enfermedad secundaria provocada por el Cushing, principalmente, la diabetes canina, el hipotiroidismo u otras alteraciones endocrinas. De hecho, alrededor del 10% de los gatos con Síndrome de Cushing desarrollan diabetes, siendo de hasta el 80% en los gatos.

Debido a su inespecificidad, muchas veces los síntomas suelen atribuirse al envejecimiento normal del perro, por lo que el síndrome puede pasar desapercibido en un inicio. Esto puede dificultar un diagnóstico temprano, lo que es clave para que el perro logre recuperar su salud.

Normalmente los síntomas aparecen progresivamente y pueden tardar incluso algunos años en mostrarse en su conjunto, lo que también dificulta este diagnóstico. Por otro lado, no todos los perros responden de la misma forma al aumento de cortisol, de manera que los síntomas pueden variar en cada caso.

¿Qué perros son más propensos al Síndrome de Cushing?

Los perros que suelen verse más afectados por el Síndrome de Cushing son los de edad avanzada (a partir de los 6 años de edad), además de aquellos animales con problemas de estrés.

El sexo y la raza son factores que influyen en el desarrollo de esta patología. Las hembras desarrollan la enfermedad hasta 3 veces más frecuente que lo machos. En cuanto a las razas, las más propensas son el Teckel, el Caniche, el Boston Terrier, el Schauzer pequeño, el Bichón Maltés y el Bobtail. Entre las razas grandes, la causa más habitual suele ser los tumores de glándulas suprarrenales.

¿Cómo podemos saber con seguridad si un perro sufre esta enfermedad? Veamos.

Diagnóstico y tratamiento del Síndrome de Cushing

Para el diagnóstico del Síndrome de Cushing en nuestro perro, el veterinario deberá realizar una exploración o anamnesis, además de una serie de pruebas diagnósticas complementarias, entre las que destacan las siguientes:

  • Análisis de sangre: es característica la aparición de un leucograma de estrés, con un número alterado de leucocitos, que son las células con función inmunitaria.
  • Bioquímica: nos permitirá medir los niveles de cortisol y de otros bioindicadores que nos ayudarán al diagnóstico de la enfermedad (ALT, glucemia, colesterol…).
  •  Análisis de orina: un aumento de la densidad de la orina y un ratio alterado de creatinina-cortisol nos ayudará a confirmar el diagnóstico.
  • Diagnóstico por imagen (radiografía, ecografía, TAC, resonancia magnética): nos permitirá valorar el tamaño y apariencia de los órganos implicados en esta enfermedad (hipófisis y glándulas suprarrenales).
  • Test de supresión de la hormona adrenocortitropa (ACTH): se administran dosis de un corticoide (dexametasona) a dosis bajas para valorar los niveles de ACTH y ver si hay afectación de la síntesis hipofisaria de esta hormona.

En conclusión, hará falta una revisión completa para averiguar qué le ocurre a nuestro amigo peludo. El objetivo será confirmar el diagnóstico y determinar la causa (si es de origen hipofisario o adrenal), y administrar un tratamiento adecuado a cada tipo, ya sea médico o quirúrgico.

Si el Síndrome de Cushing es iatrogénico (debido a una administración de fármacos que aumentan los niveles de cortisol), entonces habrá que interrumpir o cambiar la pauta de medicación. En cualquier caso, es muy importante que un perro con esta patología acuda a las revisiones periódicas con el especialista para controlar sus niveles de cortisol y ajustar la medicación siempre que sea necesario.

Aunque el síndrome de Cushing es una enfermedad grave que normalmente implica una disminución de la esperanza de vida de nuestra mascota, si conseguimos diagnosticarla de forma precoz y empezar a aplicar el tratamiento adecuado a tiempo, podemos mejorar el pronóstico de nuestra mascota y ayudar a mejorar mucho su calidad de vida.

Bibliografía:
https://www.msdvetmanual.com/endocrine-system/the-pituitary-gland/cushing-disease-pituitary-dependent-hyperadrenocorticism-in-animals?query=cushing
https://www.msdvetmanual.com/endocrine-system/the-adrenal-glands/cushing-syndrome-hyperadrenocorticism
https://www.fda.gov/consumers/articulos-en-espanol/como-tratar-la-enfermedad-de-cushing-en-los-perros

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