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En condiciones normales, los cachorros comienzan a caminar sobre sus patas alrededor de las tres semanas de vida, pero existe una condición patológica que impide a las crías ponerse de pie y caminar, conocida con el nombre de síndrome del cachorro nadador.

Los cachorros que padecen este síndrome mantienen una posición en la que su pecho y abdomen están en contacto con el suelo y sus patas quedan extendidas hacia los lados, de modo que, cuando intentan desplazarse, mueven sus extremidades de forma similar a las tortugas fuera del agua.

Hasta hace unos años la mayoría de estos cachorros eran sacrificados, sin embargo, actualmente las posibilidades de recuperación de estos perros, con un adecuado tratamiento fisioterapéutico y manejo ambiental, son muy altas. En este artículo explicaremos las causas de este síndrome y las pautas a seguir para su exitoso tratamiento.

¿Qué es el síndrome del cachorro nadador?

El síndrome del cachorro nadador es una alteración del desarrollo poco frecuente que afecta a las crías recién nacidas de perro y se caracteriza por una incapacidad del animal de ponerse de pie y caminar a partir de las tres semanas de edad.

Las extremidades del cachorro, principalmente las patas traseras, se extienden lateralmente y, para poder desplazarse, el perro realiza movimientos de pedaleo lateral semejantes a los de una tortuga fuera del agua.

Esta patología, suele acompañarse de un aplanamiento ventrodorsal del tórax y una hiperextensión de las extremidades. Si estos cachorros no inician un tratamiento fisioterapéutico intensivo, no podrán caminar y terminarán falleciendo por patologías asociadas.

¿Qué signos se asocian al síndrome del cachorro nadador?

En condiciones normales, los cachorros comienzan a caminar aproximadamente a las tres semanas de edad. Cuando las crías afectadas por este síndrome alcanzan esta edad, no son capaces de ponerse de pie, andar, ni darse la vuelta por sí mismas si se les coloca boca arriba.

Los cachorros con el síndrome del nadador son fácilmente identificables, ya que adquieren una posición muy característica:

  • El pecho y el abdomen en contacto con el suelo
  • Las extremidades (principalmente patas las posteriores) extendidas lateralmente
  • El movimiento hacia adelante lo logran solo mediante movimientos de pedaleo lateral (reptación).

Debido a su movilidad limitada, suelen tener problemas para alimentarse y pueden comenzar a perder peso, creciendo menos que el resto de la camada. Además, esta condición predispone a que los perros afectados tengan problemas digestivos y regurgiten el alimento que comen, existiendo el riesgo de que desarrollen neumonías por aspiración si no se toman las medidas adecuadas en su cuidado.

Debido al contacto permanente con el suelo, suelen desarrollan erosiones o úlceras en la zona del pecho, que se pueden agravar por el contacto con su propia orina si no se adquieren las medidas de limpieza necesarias.

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¿Cuáles son las causas del síndrome del cachorro nadador?

Actualmente no se conocen con exactitud las causas de este síndrome, pero se considera que influyen factores hereditarios y ambientales.

Aunque este síndrome puede afectar a perros de cualquier raza, suelen estar más predispuestos los perros con patas cortas como Bulldog Inglés o Basset Hound.

El sobrepeso de los cachorros durante su desarrollo y el mantenerlos en suelos planos y resbaladizos, son factores que pueden empeorar este síndrome e incluso contribuir a su aparición.

Tratamiento para el síndrome del cachorro nadador

Esta patología requiere de un tratamiento fisioterapéutico intensivo temprano, que, acompañado de una serie de medidas ambientales y de manejo, aumentará las posibilidades de mejora del cachorro, pudiendo llegar a andar con normalidad.

Fisioterapia intensiva

La base del tratamiento de esta patología es la fisioterapia, por lo que se debe acudir a un veterinario especialista en fisioterapia y rehabilitación para que diseñe un plan de ejercicios terapéuticos que deberemos hacer a nuestro cachorro de forma diaria y varias veces al día. Además, una de las terapias más recomendadas para la recuperación de estos perros es la hidroterapia en piscina.

La rehabilitación va encaminada a aumentar el tono y la fuerza muscular, rectificar el rango de movimiento articular, trabajar la coordinación y finalmente reeducar la marcha para conseguir que el cachorro pueda mantenerse en pie y caminar por sí mismo.

Ejercicios de fisioterapia en casa

El tratamiento requiere de una gran dedicación por parte del propietario, ya que los ejercicios deben realizarse varias veces al día:

  • Masajes: para estimular la circulación y como calentamiento de los músculos antes de realizar los ejercicios pasivos o activos, se recomienda masajear de forma suave cada pata desde los dedos hacia el tronco y el dorso desde la cabeza hacia la cola.
  • Movilizaciones pasivas de las articulaciones: consiste en realizar un movimiento suave de extensión-flexión de cada una de las articulaciones de las patas del cachorro. Se debe movilizar cada articulación de forma individual unas 10-15 veces. El veterinario rehabilitador nos explicará cómo se realizan estas movilizaciones pasivas para evitar causar daños al cachorro. Estas movilizaciones se deben realizar 3-4 veces al día.
  • Mantener al cachorro en estación: debemos colocar al cachorro de pie de modo que sus cuatro patas estén en contacto con el suelo ayudándole a mantener su peso con nuestras propias manos, arneses, cojines, etc. Se recomienda repetir este ejercicio 3-4 veces al día, aumentando de forma progresiva el tiempo en el que el cachorro se mantiene de pie.
  • Marcha asistida sobre superficies adherentes (cartones de huevos): Una vez el cachorro es capaz de mantenerse de pie, debemos estimularle para que camine (ayudándole a mantener el equilibrio) sobre una superficie adherente. Los cartones de huevo permiten al cachorro dar pasos de una forma más estable al posar las patas dentro de los huecos de la huevera.
  • Trabajar la coordinación: cuando el perro es capaz de caminar por sí mismo debemos trabajar su coordinación, creando circuitos con pequeños obstáculos y suelo de diferentes texturas. Por ejemplo, podemos extender alfombras, césped artificial y aislantes en el suelo y colocar barras (el palo de una escoba) a modo de obstáculos para que el cachorro tenga que sortearlas con sus patas.

Vendajes de posición

El veterinario rehabilitador puede estimar de ayuda para la recuperación del cachorro la colocación de vendajes en sus patas, de modo que las mantengan en una posición correcta y eviten que se abran o extiendan hacia los lados (vendajes  uniendo ambas extremidades posteriores).

Estos vendajes deben ser realizados por un veterinario, ya que si no se aplican correctamente pueden limitar la circulación y desencadenar problemas importantes.

Medidas ambientales

Los cachorros deben mantenerse en una superficie no resbaladiza y suave y se deben limpiar frecuentemente ya que, por sus limitaciones de movilidad, pueden quedarse sobre su orina siendo ésta muy abrasiva para su piel. Se puede aplicar después de cada limpieza talco para bebés sin perfume sobre pecho y abdomen del cachorro para ayudar a prevenir la irritación.

Control de alimentación

Los cachorros afectados por el síndrome pueden tener problemas para alimentarse y suelen desarrollar alteraciones digestivas como la regurgitación del alimento. Por ello es conveniente controlar su alimentación durante la lactación materna e incluso sustituirla por una dieta artificial.

Después de cada toma se debe mantener unos minutos al cachorro en posición ligeramente vertical para favorecer el avance del alimento desde la boca hacia el estómago y se puede realizar un masaje suave en dirección de cabeza a cola.

Resulta muy triste que muchos de los casos de cachorros con el síndrome del nadador terminen en eutanasia, ya que, con constancia y paciencia, el tratamiento explicado anteriormente por lo general es exitoso y permite la recuperación de estos cachorros, llegando a convertirse en perros totalmente normales.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.