Síndrome de la Cauda Equina en perros

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¿Tu perro no logra sentarse correctamente, no quiere salir a pasear como antes o muestra signos de dolor al levantarse? No ignores estos indicios, podría tratarse del síndrome de la cauda equina en perros.

Toma nota de cuáles son los principales síntomas de esta dolencia, los tratamientos más habituales y los consejos para prevenirla o aliviarla.

¿Qué es la cauda equina en perros?

El síndrome de la cauda equina o estenosis degenerativa lumbosacra es una alteración degenerativa que afecta a las vértebras lumbares y sacras, que son las que se encuentran más cerca de la cola. El estrechamiento del canal vertebral entre la L7-S9 comprime las raíces nerviosas del segmento distal de la médula espinal, lo que causa dolor y dificultad para moverse con normalidad, y que con el tiempo puede derivar en una hernia discal.

Este síndrome afecta especialmente a los perros de edad avanzada y es más frecuente en individuos de razas medianas y grandes (sobre todo pastores alemanes, boxers y rottweilers), aunque los perros pequeños también pueden tenerla. Esta afección reduce la movilidad de los perros afectados y su calidad de vida.

Causas de la causa equina

Uno de los primeros síntomas que nos deben poner en alerta es cuando vemos que el perro tiene cada vez más dificultades para reincorporarse desde la posición de descanso. Además, un can con problemas de cauda equina presentará los siguientes signos:

  1. Apatía e intolerancia al ejercicio físico
  2. Cojera uni o bilateral (en una o ambas patas) de las extremidades posteriores, que puede ser intermitente.
  3. Incontinencia fecal y/o urinaria.
  4. Dolor en la región lumboscra, lo que podría provocar cambios en su carácter y problemas de agresividad.
  5. Debilidad o parálisis en la cola y/o en la zona pélvica, lo que puede conllevar distrofia muscular.

Lo cierto es que hay muchas causas que pueden provocar la aparición de este síndrome. Muchas veces se debe a anomalías congénitas que se presentan desde el nacimiento, pero también puede ser una dolencia adquirida a raíz de una fractura o luxación. Los perros con una displasia de cadera, por ejemplo, pueden desarrollar problemas de este tipo en la parte distal de la columna.

Los signos clínicos de la enfermedad se presentan espaciados en el tiempo y muchas veces no son percibidos a tiempo por el propietario, por lo que se van cronificando con el paso del tiempo y se aprecian una vez que han alcanzado un estado avanzado. Por ejemplo, en edades avanzadas es habitual que se atribuya a la espondilosis, que es la formación de espolones óseos en las vértebras, o a la presencia de tumores o infecciones.

Diagnóstico y tratamiento de la cauda equina

Para poder tratar correctamente la cauda equina en el perro es importante que el veterinario realice un diagnóstico certero que permita conocer qué está provocando este síndrome y descartar que se trate de otras patologías con síntomas similares, como una displasia. Además, deberá tener en cuenta la edad del perro y la gravedad de los síntomas.

Para el diagnóstico de la cauda equina se deberá realizar primero un examen físico inicial y un perfil bioquímico completo que incluya análisis de orina y sangre, y más tarde pruebas diagnósticas de imagen, como radiografías, un TAC o una resonancia magnética, para saber dónde se localiza exactamente la lesión.

Una vez realizado el diagnóstico de la cauda equina, se deberá aplicar un tratamiento para reducir la inflamación mediante la administración de antiinflamatorios y analgésicos para aliviar el dolor. En los casos más severos en los que no funcione sólo el tratamiento médico se puede optar por una intervención quirúrgica para descomprimir las raíces nerviosas afectadas.

Consejos para prevenirla o aliviarla

Para aliviar el síndrome de la cauda equina en perros es fundamental seguir siempre las recomendaciones del veterinario; se debe ser riguroso con la medicación y las revisiones.

En los casos en los que el perro no puede recuperar su movilidad, el uso de condroprotectores puede ser de gran ayuda para proporcionarle la mejor calidad de vida posible. La fisioterapia, la rehabilitación, la acupuntura o el uso de material ortopédico para ayudar a la movilidad (como sillas o arneses) también suele funcionar muy bien, por lo que debes asesorarte y encontrar un buen especialista en tu zona. De esta manera, a pesar de este problema, podrás mejorar bastante la calidad de vida de tu mascota.

Por otro lado, evita que tu mascota juegue brusco, los saltos y carreras. Asegúrate de que recibe una dieta adecuada para que no tenga problemas de obesidad, de lo contrario, su estado físico podría agravarse, algo que queremos impedir a toda costa.

Si hay algo que debes tener muy en cuenta es que la detección precoz será clave para poder controlar este problema degenerativo. Por eso debes prestar atención a cualquier síntoma que se presente y no dudar en llevarlo al veterinario si observas alguna de estos signos, de este modo será más fácil frenar o paliar los efectos de esta enfermedad.

Fuentes consultadas:
Tarragó, A. Cauda equina, cola de caballo. Síndrome de compresión o instabilidad lumbo sacra. Clínica Veterinaria Sagrada Familia.
Casals, E.E. La Ecografía por Ultrasonido Privado: aplicaciones más frecuentes. Claudicaciones más comunes en caninos. Asociación Española de Veterinarios Especialistas en Diagnóstico por Imagen (AEVEDI).

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