Aunque comparte nombre con la realeza inglesa, el Cavalier King Charles Spaniel casi desaparece en el siglo XIX: solo un duque mantuvo viva la línea original en su finca de Blenheim, y no fue hasta 1926 cuando se restableció oficialmente la raza que hoy conocemos.
Historia de la raza
La raza Cavalier King Charles Spaniel nace durante el siglo XVI en Inglaterra. Si bien es cierto que no debe confundirse con el King Charles Spaniel (o Spaniel del Rey Carlos), ambos poseen un origen similar.
Aunque en EE.UU. se le conoce con el nombre de Spaniel Toy inglés, el nombre de esta raza explica mucho sobre su origen. Recibe su denominación precisamente porque es el Rey Carlos II (King Charles) quien conserva un número muy elevado de perros de raza genérica Spaniel en su corte.
El término Spaniel no significa que fueran perros españoles, simplemente que fueron los españoles quienes los acercaron al continente europeo procedentes de zonas asiáticas.
Los perros de raza Spaniel se caracterizan por ser perros de caza de tamaño entre pequeño y mediano, de manto capilar largo y orejas colgantes.
De entre los perros de caza, son perros cobradores o levantadores puesto que, al contrario que los de caza de muestra, que enseñan la presa a su dueño, estos recuperan la presa para los dueños cazadores. Con «recuperar» nos referimos a que únicamente lleva la presa en la boca sin morderla o jugar con ella.
Puesto que Carlos II era un ferviente admirador de estos perros, rara vez se le vio sin alguno a su lado e incluso dormía con ellos. Debido al amor que tenía por esta raza, se promulgó un decreto, que actualmente sigue vigente en Inglaterra, por el que el Cavie (Cavalier, que significa «caballero» en inglés) debía ser aceptado obligatoriamente en cualquier lugar público, incluyendo las Casas del Parlamento o demás puntos donde no estaban permitidos normalmente.
Como curiosidad, esta raza no era exactamente como la conocemos ahora. Debido a la fama que obtuvieron al mismo tiempo tanto los Pequineses como los Carlinos, resultó inevitable que los Cavaliers se cruzaran con estas razas por lo que sus características físicas variaron. Al darse cuenta de esta variación se intentó volver al aspecto original, pudiendo redactarse un estándar oficial de la raza y surgiendo el definitivo Cavalier que conocemos actualmente.
Aspecto físico y diferencia con el King Charles Spaniel
Lo principal y más atractivo de esta raza son sus largas orejas cubiertas completamente de pelo, situadas en la parte alta de la cabeza. Suele tener una altura entre los 32-36 cm y pesar en torno a los 5-9 kg.
Es muy corriente la confusión con los de raza King Charles Spaniel por su coloración similar en cuanto al pelaje. Para diferenciarlos, hay que tener en cuenta que los Cavaliers –o Cavie, como se les conoce popularmente– suelen ser más grandes en tamaño y peso que los King Charles Spaniel. Además, estos últimos tienen una cabeza más curvada, un hocico más respingón y una mandíbula más pequeña. El Cavalier, por el contrario, mantiene un perfil más alargado y proporciones más armoniosas.
Puesto que otro de los rasgos más característicos de la raza es su pelo largo, liso y sedoso, podemos encontrar al Cavalier generalmente clasificado en cuatro colores:
- Negro con tintes fuego: De base negra con marcas sobre los ojos, mejillas, interior de las orejas, pecho, interior de la cola y patas de color castaño.
- Rojo intenso y blanco (Blenheim): Una base de blanco perlado con marcas castañas bastante definidas. Las orejas serán de color castaño.
- Unicolor rojo o rubí: De color castaño rojizo vigoroso. No debería tener marcas blancas.
- Tricolor: Negro, fuego y blanco. De base blanco perlado con marcas negras definidas. Las orejas son negras. El color fuego lo encontramos sobre los ojos, las mejillas y dentro de las orejas, así como en la parte inferior de la cola.
Tiene flecos prominentes en muchas partes de su cuerpo y, especialmente, en las orejas y el rabo. Dentro de las razas mini y toy, el Cavalier destaca por su elegancia y pelaje abundante.
Estructura y proporciones
Se trata de una raza de perros pequeños, y en ocasiones medianos, compacto de proporciones armoniosas que posee un cráneo de forma plana con unos ojos bien separados, oscuros, llamativos, expresivos y de un gran tamaño.
A pesar de que su hocico sea muy corto, tiene una trufa bien definida. La mandíbula y sus maxilares con sus dientes forman una perfecta mordida en tijera por lo que es completa y regular.
Unas patas anteriores y posteriores muy rectas, proporcionadas, ágiles y fuertes sostienen un pecho mediano, una espalda corta y un dorso rectilíneo que termina en una cola compensada. En cuanto al movimiento, éste es elegante y desenvuelto, siendo impulsado por sus patas traseras.
Carácter y temperamento
Se trata de perros cariñosos, inteligentes y amigables por naturaleza. El Cavalier es un perro dulce, gentil, juguetón, afectuoso y silencioso ya que no le suele gustar nada ladrar. Aunque alertan de la presencia de desconocidos, no son perros agresivos ni excesivamente defensivos.
A pesar de reunir todas estas características, puesto que desciende de los Spaniel, son perros muy curiosos y exploradores por lo que suelen dedicarse a perseguir objetivos. Esta raza tiende a socializar con cierta facilidad, por lo que suele llevarse bien tanto con personas como con otros animales.
Le gusta el contacto con la gente, los niños y otros perros, mostrando curiosidad e interés constante. Ofrece una compañía maravillosa y le tiene apego a toda la familia. Conserva cierto instinto de caza, pero es una raza versátil que se adapta fácilmente a diferentes entornos, manteniendo una mentalidad juguetona incluso en la edad adulta.
De hecho, aparece frecuentemente en rankings de razas cariñosas por su apego incondicional y su necesidad de compañía constante.
El Cavalier es tan afectuoso que sufre ansiedad por separación si pasa demasiado tiempo solo.
Problemas de salud hereditarios
Aunque es una raza generalmente robusta, el Cavalier King Charles Spaniel está predispuesto a varios problemas hereditarios que todo propietario debe conocer antes de adquirir un cachorro.
La enfermedad mixomatosa de la válvula mitral (MVD) es el problema cardíaco más común en la raza, afectando progresivamente el corazón. Se recomienda realizar exámenes cardíacos regulares a partir de los 6 años de edad.
La siringomielia es un trastorno neurológico donde el cerebro no se contiene completamente en el cráneo, causando dolor y problemas de movilidad. Puedes ampliar información sobre esta enfermedad neurológica para entender mejor sus síntomas y tratamiento. Otros problemas hereditarios incluyen el síndrome de caída episódica (EFS), con pérdida de equilibrio y espasmos, y trastornos oculares hereditarios como cataratas o displasia retiniana.
Antes de dedicar un Cavalier a crianza, es fundamental realizar exámenes oculares, de cadera, de cerebro/médula espinal y de corazón. Si adquieres un cachorro, solicita al criador los certificados de salud de los progenitores.
Precio y dónde comprar
El precio de un Cavalier King Charles Spaniel en España oscila aproximadamente en torno a los 836 euros, aunque puede variar significativamente según el criador, la línea genética y si el cachorro cuenta con pedigree certificado. No obstante, algunos ejemplares de líneas de campeones pueden alcanzar cifras mucho más elevadas, como ocurre con otras razas exclusivas.
Es fundamental adquirir tu Cavalier en un criadero responsable que realice pruebas de salud a los progenitores y que cuente con los permisos municipales necesarios. Desconfía de precios muy bajos, que suelen indicar criadores sin escrúpulos o perros procedentes de granjas de cría intensiva.
Algunos criaderos especializados en la sierra de Segovia y otras regiones españolas ofrecen cachorros con garantías de salud. Antes de comprometer tu decisión, asegúrate de que el criador te proporcione documentación de los exámenes de salud de los padres y que el cachorro esté correctamente vacunado y desparasitado.
¿Vale la pena tener un Cavalier?
El Cavalier King Charles Spaniel es una excelente opción si buscas un compañero cariñoso, adaptable y relativamente tranquilo. Se lleva bien con niños, personas mayores activas y otras mascotas, lo que lo convierte en un perro familiar versátil.
Sin embargo, requiere atención regular, no tolera bien la soledad prolongada y necesita ejercicio moderado diario. Su pelaje largo exige cepillado frecuente para evitar enredos. Si estás dispuesto a invertir tiempo en su cuidado y a asumir los posibles gastos veterinarios derivados de sus predisposiciones hereditarias, esta raza te ofrecerá años de compañía incondicional.
