¿Por qué mi perro come tierra? Principales motivos

Ver a un perro lamer o comer tierra de manera puntual y por tanto anecdótica, no es preocupante. Puede deberse a alguna sustancia u olor, desapercibido para nosotros, que impregna esa tierra y le resulta atractivo.

Pero cuando el perro ingiere tierra de manera habitual estamos ante un problema que puede tener un origen físico o psicológico. Y para corregir el problema debemos indagar hasta dar con el origen del mismo. Veamos en detalle cuales son las principales causas por las que los perros comen tierra.

La pica

Comer tierra puede incluirse dentro del trastorno conocido como pica. Este se caracteriza por la ingesta de sustancias no comestibles. Entre ellas se encuentra de todo. Pintura, piedras, cenizas, tiza, papel, pegamento, yeso y, también, la tierra.

Prácticamente cualquier elemento que se pueda tragar y carezca de valor nutritivo se incluye dentro de este trastorno. No está claro por qué un perro realiza esta conducta. Para explicarlo se ha recurrido a diferentes hipótesis.

La carencia de nutrientes

En principio comer tierra se relacionaba con una carencia de nutrientes que llevaba al perro a consumir cualquier material a su alcance con el objetivo de completar su dieta. Pero lo cierto es que, en la actualidad, la amplia extensión de las dietas comerciales para perros permite que, incluso las de menor calidad, constituyan un alimento aceptable.

Por ello podemos descartar la falta de nutrientes, salvo que el perro padezca enfermedades como la malabsorción, el síndrome de Cushing, la diabetes o el hipertiroidismo. También se menciona este tipo de ingesta indebida en casos graves de infestaciones por parásitos intestinales. Estos perros no absorberían los nutrientes necesarios.

Por eso ante la ingesta de tierra se recomienda, en primer lugar, un examen coprológico, es decir, un análisis de las heces, y la desparasitación interna y externa regular. Parásitos como las pulgas pueden contagiar de lombrices intestinales a los perros.

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El síndrome de malabsorción

Se ha vinculado este tipo de ingestas inadecuadas al trastorno conocido como síndrome de malabsorción. Normalmente se debe a algún problema que ha afectado al funcionamiento del páncreas o del intestino delgado. Como su propio nombre indica, va a repercutir en la absorción de nutrientes.

Por eso, el perro puede comer con normalidad, e incluso con voracidad y en cantidad, pero siempre va a mostrarse hambiento porque no consigue aprovechar los nutrientes de los alimentos. Estos perros, además, adelgazarán, aun comiendo bien, y evacuarán unas heces diarreicas, abundantes y con contenido graso.

Así mismo, el pelo de la zona anal puede adquirir un aspecto oleoso. Cualquiera de estos signos debe hacernos sospechar de malabsorción. Es motivo para acudir al veterinario, ya que este profesional es quien debe examinar al perro y hacerle las pruebas pertinentes para localizar el origen del problema y poder ponerle tratamiento.

El hambre

Aunque, por suerte, los perros no suelen pasar hambre, sí se han recogido perros abandonados que, en situaciones extremas, habían comido tierra para sobrevivir por ser lo único de lo que disponían. La tierra puede apreciarse en el estómago si, por algún motivo, se le realiza al animal una radiografía.

Problemas psicológicos

Dentro de las hipótesis que pretenden explicar por qué un perro ingiere tierra, no podemos dejar de lado el aspecto psicológico. Se piensa que un perro que atraviesa una situación de elevado estrés puede desarrollar conductas como la ingesta indebida, en una demostración de frustración, ansiedad o aburramiento.

En estos casos, comer cualquier sustancia, como la tierra, forma parte de un cuadro que puede incluir otros comportamientos como la ansiedad por separación u otras actividades destructivas.

La ansiedad por separación

Los perros con ansiedad por separación lloran, ladran o aúllan nada más se ven solos. Destrozan cualquier objeto a su alcance, evacúan en el interior del hogar e ingieren distintos materiales. Un perro en esta situación debe acudir al veterinario para descartar problemas físicos. Si está sano, la resolución pasa por revisar el modo de vida del perro.

Hay que detectar los aspectos manifiestamente mejorables. De lo que se trata es de proporcionarle unas condiciones de vida que respeten al máximo sus necesidades biológicas. Esto requiere implementar varias medidas básicas, más allá de una alimentación adecuada o un alojamiento acorde con su tamaño.

El perro necesita atención a diario. Es un animal de manada que no puede vivir en soledad. Tiene que poder socializarse y realizar actividad física e intelectual regular y suficiente en función de sus características. No puede vivir confinado. Para mejorar estos aspectos podemos contar con la ayuda de veterinarios especializados, educadores caninos o etólogos.

¿Qué peligros conlleva comer tierra?

Además de ser un signo potencial de trastornos físicos o psicológicos, la ingesta de tierra en sí misma puede comprometer la salud del perro. En la tierra es posible encontrar distintos tipos de parásitos, como lombrices intestinales, que acabarán en el sistema digestivo del perro, provocando su infestación. Algunos de estos parásitos afectan al ser humano.

La tierra, aun sin parásitos, puede desencadenar molestias digestivas de mayor o menor gravedad como descomposición, diarrea o vómitos. El cuadro será más importante si, encima, esa tierra contiene alguna sustancia potencialmente tóxica como insecticidas, anticongelantes, fertilizantes, etc.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.
Morris, Desmond. 1994. Observe a su perro. Barcelona. Plaza & Janés.