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A todos nos encantaría que nuestro perro se mantuviera como un eterno cachorro a pesar del paso de los años y, aunque en ellos no decaen las ganas de jugar y de hacer trastadas, al igual que a nosotros, los años les van pasando factura.

Sabemos que los perros viven menos años que las personas, por lo que su proceso de envejecimiento al llegar a la etapa senior también va a ser más rápido y acusado.

Debemos conocer a qué dolencias se vuelven más propensos los perros con la edad para intentar prevenir o retrasar su aparición y adaptar sus cuidados diarios a las nuevas necesidades que se presentan en esta etapa de madurez.

¿A qué edad un perro se considera senior?

Como promedio, un perro se puede considerar senior o de edad avanzada cuando llega a los 7 años de edad, aunque realmente los perros de tamaño grande envejecen más rápidamente que las razas pequeñas. Así, un gran danés sería considerado senior a los seis años, mientras que un chihuahua puede no comenzar su etapa senior hasta los nueve años.

No obstante, otros factores, como la genética y las condiciones ambientales, pueden afectar a la rapidez con la que un perro envejece. Por lo que, independientemente de su tamaño o edad, una vez que nuestro perro comienza a mostrar signos de problemas de salud relacionados con la edad, debemos considerarlo un perro mayor.

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¿Cuáles son las dolencias más comunes en perros senior?

Con el paso de los años, se va produciendo un desgaste o envejecimiento natural de las diferentes estructuras o sistemas del organismo y es muy común que aparezcan dolencias o enfermedades en nuestro perro relacionadas con la edad avanzada.

Artrosis o problemas de movilidad

El cartílago que protege las articulaciones se va “desgastando” con el paso de los años, y la pérdida de esa protección hace que los huesos comiencen a deteriorarse en un proceso que se conoce como artrosis.

La artrosis genera dolor y rigidez en las articulaciones y esto lleva a que nuestro perro cada vez quiera moverse menos y pase más horas tumbado.

Aunque la artrosis no se cura, existen varias medidas que podemos tomar para retrasar la progresión de esta enfermedad y aliviar el dolor:

  • Mantener a nuestro perro en su peso ideal.
  • Administrar condroprotectores que nutren y mejoran la elasticidad del cartílago articular.
  • Mantener una rutina diaria de actividad física moderada; en perros senior, se debe ir adaptando la rutina de paseos a su estado físico, siendo recomendable aumentar el número de paseos y disminuir la duración de los mismos (paseos frecuentes y cortos).
  • Administración de ácidos grasos omega 3 con efecto antiinflamatorio natural.

Demencia o disfunción cognitiva

En perros senior puede darse un síndrome similar a la demencia senil de las personas, que se caracteriza por síntomas como confusión y desorientación, alteración de los ciclos del sueño, conductas compulsivas como andar sin cesar, orinar o defecar en sitios inadecuados, etc.

Existen suplementos a base de vitaminas, antioxidantes y ácidos grasos omega 3 específicos para perros senior que pueden contribuir a la prevención de esta dolencia. Una vez se presenta, no tiene cura, pero existen medicamentos para mejorar los síntomas asociados.

Además, es de suma importancia adaptar el entorno a las nuevas necesidades de los perros con demencia (liberar de obstáculos peligrosos su entorno, facilitarles el acceso al agua, colocar alfombras antideslizantes en las zonas de mayor tránsito, intentar aumentar su nivel de actividad diurna para favorecer el descanso nocturno, etc.)

Pérdida de visión y audición

Con el paso de los años, el tejido ocular y de los oídos se va degenerando y puede causar diferentes grados de ceguera y sordera en los perros senior. Además, los perros mayores son propensos a desarrollar cataratas, pudiendo cursar con ceguera parcial o total.

Existe la posibilidad de eliminar las cataratas de forma quirúrgica, sin embargo, esta intervención es más complicada en perros que la realizada en las personas, y no suele ser el tratamiento de elección en animales senior. Los perros dependen menos de la vista que del olfato para interactuar con su entorno, por lo que suelen adaptarse y tienen pocos problemas para moverse después de una pérdida de visión.

En el caso de que detectemos pérdida de visión y/o audición en nuestro perro senior, deberemos adaptar su entorno a sus nuevas necesidades (no cambiar el mobiliario de posición, liberar el máximo de obstáculos de su paso, avisar a los perros sordos de nuestra presencia mediante golpes en el suelo para que sientan la vibración, etc.)

Problemas cardíacos

Una dolencia muy común en los perros de edad avanzada es la insuficiencia cardíaca; el corazón va debilitándose y no es capaz de bombear de forma eficiente la sangre al resto del cuerpo. Los signos de una posible enfermedad cardíaca son tos, dificultad respiratoria, intolerancia al ejercicio e incluso pérdidas de conocimiento. Ante la presencia de cualquiera de estos síntomas debemos acudir a su veterinario para que nuestro perro sea examinado de inmediato.

De forma preventiva, y con el fin de evitar la hipertensión, debemos cambiar la alimentación de nuestro perro cuando alcanza la edad senior a una dieta específica para perros de edad avanzada, ya que será baja en sodio.

Incontinencia urinaria

Los músculos de la vejiga de los perros se van debilitando con el paso de los años, por lo que es común que los perros mayores tengan la necesidad de orinar de forma más frecuente o sufran pérdidas de orina de forma involuntaria.

No obstante, en caso de que nuestro perro presente incontinencia debemos consultar a su veterinario, ya que también podría ser indicativo de problemas mayores como infecciones del tracto urinario.

Insuficiencia renal

Los riñones son los órganos encargados de eliminar los desechos y mantener el equilibrio en el organismo. Cuando los riñones van envejeciendo, su función va siendo menos eficiente, y pueden llegar a acumularse desechos y toxinas en el cuerpo del perro.

Este “envenenamiento” del sistema se conoce como insuficiencia renal. Los síntomas asociados a esta dolencia son apatía, pérdida de apetito, pérdida de peso, vómitos e incluso aparición de olor similar a amoníaco en su aliento.

La nutrición es de suma importancia para cuidar la salud renal; por ello, es importante alimentar a los perros senior con dietas específicas para perros de edad avanzada. Además, conviene hacer análisis de sangre de rutina a los perros geriátricos, ya que la insuficiencia renal crónica se puede controlar con un tratamiento adecuado y su detección en etapas iniciales mejora la esperanza y calidad de vida de los perros con esta dolencia.

Cáncer

La aparición de tumores, tanto benignos como malignos (cáncer), se vuelve más frecuente a medida que los perros envejecen. El tratamiento exitoso de la mayoría de los tumores se basa en su detección temprana; por ello, es muy importante que ante cualquier cambio observado en la salud o comportamiento de nuestro perro acudamos a su veterinario.

Palpar e inspeccionar el cuerpo de nuestro perro con frecuencia para detectar posibles bultos o lesiones que no curan, controlar su peso y nivel de apetito, observar cómo son sus heces y orina para poder detectar posibles alteraciones como presencia de sangre o mucosidad, son algunos ejemplos a seguir para poder detectar a tiempo alteraciones en la salud de nuestro perro que podrían relacionarse con patologías como el cáncer.

El proceso de envejecimiento en los perros es algo natural e inevitable, pero si tomamos una serie de medidas y lo llevamos a revisiones veterinarias regulares cada 6 meses, podremos prevenir o retrasar la aparición de muchas de estas dolencias y mejorar la calidad de vida de nuestro cachorro anciano, porque, por muchos años que cumpla, para nosotros nuestro perro siempre será nuestro cachorro.