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Hoy en día encontramos variedad de opciones a la hora de alimentar a nuestro perro. Tantas que a veces es difícil decidirse por una y son numerosas las dudas de los cuidadores al respecto. De entre todas destaca la comida casera.

Pero preparar en el hogar la comida de nuestro perro no es sinónimo de basar su dieta en nuestras sobras. Al contrario, para garantizar que nuestro compañero recibe todos los nutrientes que necesita el menú debe elaborarse consultando a los expertos.

¿Cuál es la alimentación correcta para un perro?

Los perros son carnívoros, pero, debido al proceso de domesticación, se pueden considerar omnívoros. Es decir, incluyen en su dieta tanto animales como vegetales. Las proteínas de origen animal son el ingrediente más importante. Al igual que en cualquier otra especie, los perros necesitan disfrutar de una dieta equilibrada para conservar su salud.

Pero, esa es la clave, el equilibrio para los perros no es el mismo que para nosotros. Los perros no son humanos más pequeños y es un error basar su dieta en nuestros platos. Hacerlo tendrá consecuencias para su salud. En líneas generales, la composición de su menú debe ser:

  • 70-80 % de proteínas de origen animal procedentes de carne o pescado, como pollo o salmón, pero, también, vísceras.
  • 30-20 % de cereales, frutas, verduras y hortalizas. Es importante el aporte de fibra. Como ejemplo destacamos maíz, trigo, soja, arroz, avena, achicoria, salvado, manzana, sandía, pera, zanahoria, calabaza y patata.
  • Los premios en ningún caso deben suponer más del 10 % de la dieta y tienen que descontarse de la ración total diaria. Opta por recompensas saludables, como zanahoria o manzana, o felicítalo con caricias o palabras afectuosas.
  • Las necesidades nutricionales son, a modo orientativo, 26 % de proteínas, 36 % de hidratos de carbono y 38 % de grasas o lípidos, que se pueden obtener de animales o de vegetales, como los aceites. Destacamos el de oliva.
  • Una alimentación de calidad no necesita complementarse con vitaminas ni minerales, pues estos ya se encuentran en los alimentos que escojamos.

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La importancia de los aminoácidos para el perro

Un menú adecuado para un perro tiene que contener, obligatoriamente, los diez aminoácidos que se consideran esencial en esta especie. Son arginina, histidina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, fenilalanina, triptófano, treonina y valina. Los aminoácidos son los componentes de las proteínas.

Los que se consideran esenciales lo son precisamente porque el organismo del perro no puede sintetizarlos. Por eso la única forma que tiene de hacerse con ellos es ingerirlos a través de los alimentos. Su carencia es causa de patologías, como problemas de crecimiento, en el sistema inmunitario o anemia.

Una buena forma de proporcionarlos todos es mezclando proteínas de origen animal con otras procedentes de vegetales. Pero no se trata de poner en el plato ingredientes al azar. Un veterinario especializado en nutrición es quien tiene que darnos las pautas.

Las etapas de vida del perro

Para alimentar a nuestro perro correctamente es importante que nos fijemos en el momento de vida en el que se encuentra. De ello dependen sus necesidades nutricionales. Así, en general, se habla de las siguientes etapas:

  • Cachorro: desde el inicio del destete, aproximadamente a los dos meses de vida, hasta, en general, el año. Sobre todo al inicio, es una etapa de rápido crecimiento que va a requerir un buen aporte de proteínas y de calorías.
  • Adulto: del año hasta los siete.
  • Senior o geriátrico: de los siete años en adelante. Disminuye la necesidad de calorías. Además, podemos aumentar los alimentos con antioxidantes.
  • Hembra gestante y en período de lactancia: durante todo el período de gestación, que dura unos dos meses, y mientras la perra mantenga la lactancia. Hacia la fecha probable de parto, la perra debe consumir 1,5 veces su ración habitual.
  • Enfermos: algunas patologías necesitan una dieta específica. En estos casos la comida actúa como un fármaco más.

Por último, además de tener en cuenta estas etapas, otro dato muy importante es la cantidad de actividad física que despliegue el perro en su día a día. Lógicamente, no es lo mismo un perro que corre, salta y juega varias horas, que va a consumir una dieta con mayor cantidad de calorías, que aquel que no pasea más que unos minutos.

¿Cuánta comida debo darle a mi perro al día?

Aunque optemos por la comida casera, esto no significa que el perro tenga que comer tantas veces como se recomienda que lo hagan los humanos. La cantidad de tomas dependerá de nuestros horarios y de las características del perro.

Los cachorros se recomienda que hagan entre 3-4 comidas al día. Al ir creciendo, estas tomas se reducirán dos, que pueden convertirse en una en los perros adultos. Si el perro es muy ansioso con la comida, mejor darle varias veces.

En caso contrario, con una puede llegar. Lo importante es que la marquemos siempre a la misma o similar hora, ya que los perros se sienten más seguros estableciendo rutinas. Lo que siempre debe estar a su disposición es un bebedero con agua limpia y fresca.

Cómo hacer comida casera para perros

Al igual que sucede en nuestro caso, a partir de los alimentos es posible contraer ciertos patógenos, como parásitos y bacterias. Por eso, aunque últimamente se ha puesto de moda la dieta BARF, basada en alimentos ofrecidos crudos, es recomendable cocinarlos para prevenir enfermedades.

Al menos, habría que congelarlos. En función de los alimentos seleccionados podemos cocerlos, pasarlos por la plancha u hornearlos. Hay que tener cuidado con huesos o espinas que pudieran causarle algún daño al perro.

En ningún caso se añade sal o azúcar. Puede ser buena idea dedicar un par de días a preparar varias raciones, envasarlas y congelarlas para ir utilizándolas a lo largo de la semana. De esta forma no tendremos que cocinar todos los días.

¿Los perros pueden tomar lácteos?

Quesos o yogures podrían formar parte de la dieta, siempre que el perro no tenga intolerancia a la lactosa. Los perros adultos han perdido la enzima que digiere este azúcar, por eso pueden sufrir trastornos digestivos tras el consumo de lácteos. Podemos ofrecerle una pequeña cantidad a nuestro perro e incluirla en la dieta si la tolera.

Beneficios de la alimentación casera para perros

Los horarios laborales, la convivencia con más de un animal o la facilidad con la que encontramos pienso o latas, además de su precio, hace que nos pensemos mucho cocinar en casa. Sobre todo si entendemos que no se trata de dar sobras. Estas son las ventajas de hacerlo:

  • Escogemos los ingredientes y estos son de total confianza y calidad, al haber pasado todos los controles para el consumo humano.
  • La receta puede ajustarse al gusto y a las características de nuestro perro.
  • Garantizamos que la preparación no suponga la pérdida de nutrientes de los alimentos, a la vez que facilitamos su asimilación por el organismo. Evitar los procesados tiene efectos beneficiosos sobre la salud.
  • Bien planteada, cubre todas las necesidades del perro, independientemente de la etapa vital en la que se encuentre.
  • Podemos prescindir de colorantes, conservantes y aditivos en general.
  • Los productos frescos resultan apetecibles para todos los perros.
  • Es posible variar las recetas, con lo que mantenemos el interés en aquellos ejemplares que parecen aburrirse de comer siempre lo mismo.
  • Es una dieta con un alto valor nutricional.
  • No menos importante, cocinar nosotros mismos la comida para nuestro perro es una forma de reforzar nuestro vínculo.

¿Cómo empiezo a dar comida casera a mi perro?

Si te interesa cocinar para tu perro, el primer paso es informarte. Busca información escrita por profesionales en nutrición canina. También puedes apuntarte a cursos y, por supuesto, consultar con un experto para que te ayude a diseñar el menú. Ten presente que si la dieta no es equilibrada, tu perro puede sufrir carencias nutricionales.

Estas acabarán provocando problemas de salud. La comida casera, insistimos, no es compartir tu plato con tu perro. Cuando tengas claro qué y cómo cocinar, introduce la nueva dieta de forma paulatina para que el perro se adapte. Los cambios bruscos le pueden causar alteraciones gastrointestinales.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.
Villagrasa, María. Adecuación nutricional de los alimentos. Revista Ateuves nº 25. pp. 14-17.