Cuidados
¿Qué es la Bartonelosis canina? Síntomas, contagio y tratamiento
Si hablamos de bartonelosis canina no podemos pasar por alto un parásito externo tan conocido y común como las pulgas. Estos insectos hematófagos son los que más transmiten a los perros la enfermedad conocida como bartonelosis.
Se trata de una enfermedad vectorial. La Bartonella es una bacteria que vive en glóbulos rojos y células endoteliales que recubren el interior de los vasos sanguíneos y los capilares. Causando una enfermedad que llega a ser grave ¿Quieres conocer todos sus detalles?
¿Qué es la bartonelosis?
La bartonelosis es una enfermedad originada por las bacterias Bartonella. Destaca una especie en concreto, la Bartonella henselae. Se la conoce porque también puede afectar a los humanos. Es la causante de una afección denominada fiebre o enfermedad del arañazo del gato. La mordedura de perros con Bartonella también puede contagiar esta patología.
Se distribuye a nivel mundial. Los gatos son los principales reservorios de esta especie. Además, se transmite preferentemente por la pulga del gato. Es la Ctenocephalides felis felis. Esta pulga también puede picar a otros animales. Aunque se ha encontrado Bartonella en garrapatas y otras especies de pulgas, no está claro su papel en la transmisión.
¿Cómo se contrae?
El perro se contagia por contacto con pulgas infestadas o por la ingestión accidental de las heces que depositan sobre su cuerpo. En teoría, es posible la transmisión a través de la picadura de garrapatas, de heridas en la piel o por contacto con saliva. Además, el perro podría enfermar a partir de una transfusión de sangre.
Síntomas de la bartonelosis en perros
Los signos clínicos que provoca la Bartonella en los perros son variados. Compartir síntomas con otras enfermedades puede dificultar y retrasar el diagnóstico. El cuadro clínico más común incluye los siguientes trastornos:
- Endocarditis, que es la inflamación del endocardio, el tejido que recubre las válvulas y las cámaras internas del corazón.
- Epistaxis o hemorragia nasal.
- Alteraciones neurológicas.
- Problemas óseos.
- Trastornos hepáticos.
- Daños en el bazo.
¿Cómo se diagnostica la bartonelosis?
Es imprescindible acudir al veterinario. Existen en la actualidad pruebas que pueden confirmar o descartar la presencia de Bartonella en la sangre del perro. Es posible realizar un cultivo y detectar ADN de la bacteria.
La muestra necesaria para desarrollar estas pruebas puede tomarse de sangre, de tejidos, de líquido cerebroespinal o de humor acuoso. Este tipo de pruebas son las que nos pueden dar un resultado más fiable. En cambio, si nos fijamos solo en los anticuerpos, el resultado puede ser erróneo.
Esto se explica porque el organismo es capaz de generar anticuerpos contra la Bartonella solo con un contacto con la bacteria. Este contacto no implica que el perro esté sufriendo la enfermedad, solo indica que ha estado expuesto a ella.
¿Existe tratamiento para la bartonelosis?
Los fármacos que se emplean para combatir esta enfermedad consiguen disminuir la presencia de bacterias en la sangre pero no las eliminan. Por eso se recomienda administrar medicación solo a los perros con síntomas o que convivan con personas con el sistema inmunitario debilitado o inmaduro.
Al tratarse de una enfermedad producida por bacterias, si el veterinario decide tratar, lo hará prescribiéndonos antibióticos. La medicación suele darse por períodos prolongados de incluso unas cuatro semanas. Hay que concluir el tratamiento aunque los síntomas hayan remitido antes.
¿Cómo prevenir la bartonelosis?
La prevención de la bartonelosis pasa por un estricto control de las infestaciones por pulgas. Debemos tener en cuenta que la inmensa mayoría de pulgas no van a estar sobre el perro, sino en el ambiente. Por eso es importante utilizar productos antipulgas que también impidan el desarrollo de los huevos.
El veterinario nos recomendará el desparasitador más adecuado en función de las características y las condiciones de vida de nuestro perro. Con él acordaremos un calendario de desparasitaciones que debemos seguir estrictamente para evitar la proliferación de pulgas en nuestro entorno.
¿La bartonelosis se contagia a los humanos?
Se ha comprobado que numerosas especies de Bartonella son capaces de afectar a los humanos. Esta posible transmisión hace necesario mantener a los animales domésticos correctamente desparasitados. Por supuesto, cualquier síntoma como los descritos debe hacernos acudir al veterinario para iniciar el tratamiento lo antes posible.
En los hogares en los que convive alguna persona con el sistema inmunitario debilitado, como sería el caso de los enfermos crónicos, pero, también, de los ancianos o de los niños, hay que extremar las medidas preventivas. Además de la enfermedad por arañazo de gato, se ha relacionado la presencia de Bartonella en humanos con trastornos reumáticos.
En los últimos años los veterinarios han insistido en la necesidad de implementar un adecuado y completo calendario de desparasitaciones. Esto es así porque se ha detectado en humanos un aumento en los casos de enfermedades como la bartonelosis. En veinte años se ha pasado de un par de especies conocidas de Bartonella a más de veinte.
Bibliografía Companion Vector-Borne Diseases. cvbd.org. Miró, Guadalupe. 2012. Enfermedades caninas y felinas transmitidas por pulgas. Argos nº 138. 10-12. Portal Veterinaria. 2012. Bartonella está relacionada con las enfermedades reumáticas en humanos.
Bartonelosis en perros: síntomas que hay que conocer
Poner nombre a una bartonelosis no es tarea fácil, porque la enfermedad se presenta de formas muy distintas según el perro. Según Bartonella infections in humans dogs and cats (2018), el abanico va desde cuadros leves que recuerdan a una gripe hasta afectaciones graves de varios órganos al mismo tiempo. Esa variabilidad hace que muchos propietarios no le den mayor importancia a señales que, juntas, sí la tienen.
El signo más frecuente, aunque no el más específico, es la fiebre intermitente que no cede con los antibióticos habituales. El perro puede estar unos días apagado y sin comer, recuperarse a medias y volver a recaer. Ese ciclo que se repite desorienta bastante. Ojo también con la cojera cambiante: hoy cojea de una pata, mañana de otra, sin ningún golpe de por medio. Detrás hay una inflamación articular u ósea que genera la propia bacteria.
La Bartonella puede quedarse en el organismo del perro durante meses o incluso años sin dar señales, y activarse en cuanto las defensas bajan.
En los ojos puede aparecer uveítis —inflamación de la capa media— con enrojecimiento repentino, sensibilidad a la luz y lagrimeo. Los ganglios linfáticos también pueden inflamarse (linfadenopatía), algo que ocurre sobre todo en cachorros y animales jóvenes. Si la infección se prolonga sin controlar, el corazón puede acabar implicado. La endocarditis aparece con un soplo nuevo, el perro no tolera el ejercicio o llega a desmayarse. El hígado y el bazo también pueden verse comprometidos; en ecografía se detecta bien, pero en casa el primer aviso suele ser la barriga visiblemente hinchada o las mucosas con tono amarillento.
Fiebre que va y viene, cojera sin explicación, el perro sin energía: esa combinación merece una consulta aunque cada síntoma por separado parezca menor. Al veterinario hay que contarle el cuadro completo, porque el conjunto cambia mucho el enfoque diagnóstico.
Cómo se diagnostica y trata la bartonelosis en perros
Bartonella sabe esconderse. Como señala Bartonellosis in Dogs and Cats, an Update (2022), estas bacterias evaden el sistema inmune y consiguen instalarse de forma persistente en el organismo. Por eso ninguna prueba por sí sola es suficiente: los resultados siempre hay que leerlos junto a los síntomas del animal y a su historial de contacto con vectores.
La PCR (reacción en cadena de la polimerasa) es hoy la técnica más eficaz para detectar ADN de Bartonella en sangre, tejidos o fluidos. Un positivo confirma infección activa. Pero un negativo no cierra el caso: la bacteria puede estar refugiada en órganos internos sin aparecer en la sangre periférica en el momento del análisis. Para encontrarla de verdad, el patrón de referencia sigue siendo el cultivo bacteriano, aunque tiene una pega enorme: puede tardar semanas en dar resultado, necesita medios de cultivo especiales y no todos los laboratorios lo ofrecen de forma rutinaria.
La serología, que mide los anticuerpos en sangre, tiene sus propias limitaciones. Un título elevado solo indica que el perro estuvo en contacto con la bacteria en algún momento; no dice nada sobre si la infección está activa ahora mismo. Hay que sumar otro problema: las reacciones cruzadas con otras especies de Bartonella pueden generar falsos positivos. Por eso muchos veterinarios optan por combinar varias pruebas y repetirlas si la sospecha clínica se mantiene.
Con el tratamiento, la duración y el antibiótico elegido dependen de qué órganos estén implicados y de cómo de grave sea el cuadro. Doxiciclina y azitromicina son los fármacos más habituales, con pautas que raramente bajan de 4 a 6 semanas. Cuando hay endocarditis o afectación neurológica, a veces se combinan dos antibióticos y el tratamiento se extiende varios meses. Abandonar la pauta en cuanto el perro mejora es un error frecuente: la bacteria puede quedar acantonada en tejidos y reactivarse. Ojo con esto en hogares donde conviven personas inmunodeprimidas, porque incluso completando el tratamiento la eliminación total no siempre se logra, y el objetivo pasa a ser controlar los signos clínicos y mantener la carga bacteriana lo más baja posible.
Prevención activa frente a pulgas y garrapatas
Combatir la bartonelosis pasa por no dar tregua a pulgas y garrapatas en ningún mes del año. Lo que ves sobre el perro, las pulgas adultas, representa apenas el 5% de la infestación. El resto —huevos, larvas y pupas— lleva semanas instalado en la moqueta, los cojines o la cesta de descanso. Por eso el tratamiento tiene que llegar al animal y al espacio que habita.
CONSEJO CLAVEEn invierno tampoco se baja la guardia. La calefacción crea dentro de casa las condiciones perfectas para que las pulgas completen su ciclo, independientemente de la temperatura exterior.
El arsenal antiparasitario actual tiene opciones muy eficaces. Las isoxazolinas (fluralaner, afoxolaner, sarolaner), en comprimidos masticables o en formato spot-on, actúan rápido frente a pulgas y garrapatas y mantienen su efecto durante varias semanas. Para quienes prefieren algo sin calendarios de dosis, los collares impregnados con imidacloprid y flumetrina cubren hasta 8 meses de protección continua. La elección depende del ritmo de vida del perro, de si convive con otros animales y de lo que valore el veterinario. Aquí no hay fórmula universal.
- Escoge un antiparasitario de amplio espectro que actúe sobre pulgas y garrapatas, ajustado al peso y la edad de tu perro.
- Respeta el intervalo de aplicación al día. Un retraso, aunque sean unos pocos días, puede abrir una ventana de infestación. Pon un recordatorio en el móvil si lo necesitas.
- Aspira y lava semanalmente las zonas de descanso del perro y aplica reguladores del crecimiento de insectos en el ambiente para cortar el ciclo de la pulga antes de que se reanude.
Una cosa que mucha gente pasa por alto: si el perro va a recibir una transfusión sanguínea, pregunta a la clínica si los donantes pasan un cribado de Bartonella. No es una práctica generalizada todavía, pero cada vez son más los bancos de sangre veterinarios que la incorporan para evitar transmisiones derivadas del propio procedimiento médico.
¿La bartonelosis canina se contagia a las personas?
Sí, se contagia. La bartonelosis entra en la categoría de las zoonosis y el perro está en esa lista, aunque no sea el animal que primero viene a la cabeza. Bartonella henselae es la especie asociada a la enfermedad por arañazo de gato, pero los cánidos también actúan como hospedadores reservorio. Según el estudio de 2018 ya citado, los artrópodos vectores —con las pulgas a la cabeza— son los que cierran el ciclo de transmisión, así que un perro infestado puede poner a toda su familia en contacto con la bacteria.
La vía habitual de contagio son los arañazos o mordeduras que abren la piel, con más riesgo cuando hay heces de pulga en el pelaje o en las uñas del animal. En personas con buena salud, la infección suele quedar en linfadenopatía regional, fiebre moderada y algo de fatiga que el organismo termina resolviendo solo. Distinto es con niños pequeños, ancianos o individuos inmunodeprimidos —pacientes con VIH, trasplantados o en quimioterapia—, para quienes la bacteria puede desencadenar complicaciones serias como angiomatosis bacilar o peliosis hepática, condiciones que sí exigen antibioterapia prolongada.
El desparasitado riguroso es la primera línea, y ya de por sí reduce el riesgo de forma considerable. A eso se le suman gestos sencillos como lavar bien con agua y jabón cualquier herida que produzca el perro, recortarle las uñas con regularidad y evitar los juegos que puedan terminar con la piel rota. Si en casa hay alguien con el sistema inmunitario comprometido, habla cuanto antes con el veterinario y valora adelantarte con pruebas diagnósticas en cuanto el perro muestre síntomas compatibles.
Preguntas frecuentes
¿Mi perro puede contagiar la bartonelosis a otros perros en el parque?
La transmisión directa entre perros es poco probable sin la intervención de un vector. El contagio ocurre principalmente a través de pulgas o garrapatas infectadas, o por mordeduras que inoculen sangre o saliva contaminada. Un perro con bartonelosis no elimina bacterias en la orina o heces de forma significativa, por lo que el riesgo en el parque es bajo si ambos animales están protegidos con antiparasitarios.
¿Cuánto tiempo tarda en curarse la bartonelosis con tratamiento?
La mejoría clínica puede observarse en las primeras dos semanas de antibiótico, pero la duración total del tratamiento suele ser de 4 a 6 semanas como mínimo. En casos con endocarditis o afectación neurológica, la terapia puede extenderse varios meses. Aun así, la bacteria puede persistir de forma latente, por lo que se habla más de control que de curación definitiva.
¿Existe vacuna contra la bartonelosis canina?
No, actualmente no hay ninguna vacuna disponible para proteger a los perros frente a Bartonella. La prevención se basa exclusivamente en evitar la exposición a pulgas y garrapatas mediante productos antiparasitarios de uso regular y en el control ambiental.
¿Puedo usar remedios naturales en lugar de antiparasitarios químicos para prevenir la bartonelosis?
Los remedios naturales (aceites esenciales, vinagre, tierra de diatomeas) no han demostrado una eficacia comparable a los antiparasitarios de síntesis frente a infestaciones establecidas de pulgas. En el contexto de una enfermedad potencialmente grave y zoonótica como la bartonelosis, los veterinarios recomiendan productos con eficacia probada y registro sanitario, aplicados con la frecuencia adecuada.
IMPORTANTE: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye asesoramiento veterinario, nutricional ni conductual. Cada perro es diferente y solo tu veterinario de confianza puede orientarte sobre sus necesidades concretas.
