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Cuando decidimos adoptar un perro es fundamental que seamos conscientes de la importancia de su educación. Convivir con un perro no puede limitarse a ponerle una cama, darle comida o sacarlo a pasear.

Hay que tener en cuenta que la educación permite disfrutar de un perro equilibrado en cualquier circunstancia. Es también una forma de crear y de reforzar nuestro vínculo con él. Por lo tanto, es básica para todos los perros, independientemente de su edad o tamaño.

Conceptos básicos de educación canina

En torno a la educación de los perros circulan todavía una serie de mitos que conviene desmentir antes de adoptar uno. La información es la mejor forma de prevenir problemas de convivencia. Los veterinarios especializados en etología, los educadores caninos o los etólogos son los profesionales que más pueden ayudarte. Ten en cuenta que:

  • Todos los perros pueden educarse, independientemente de su edad. No solo los cachorros son capaces de aprender.
  • Los perros con problemas de comportamiento pueden recuperarse con paciencia y un buen asesoramiento profesional.
  • La práctica totalidad de las conductas que complican la convivencia con el perro se deben a fallos de los cuidadores en el manejo.
  • Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia se justifica la violencia contra el perro. En ningún caso le pongas los denominados collares de castigo. Además, gritar y pegar no educa. Restregar el hocico del perro sobre su orina tampoco.
  • Adoptar un perro nuevo nunca suele resolver los problemas del que ya tenemos en casa.
  • Los cachorros no tienen que separarse de su madre ni hermanos hasta, como mínimo, las ocho semanas de vida.
  • La socialización, es decir, la exposición del perro a diversos estímulos, es tan importante como la educación. Pero en los cachorros que todavía no han completado su calendario de vacunaciones debemos mantener la seguridad sanitaria.
  • Los premios no solo son comida, también sirven caricias y palabras afectuosas.
  • Los perros aprenden mejor elogiando sus aciertos que reprendiendo sus errores.

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Educación canina para una convivencia feliz

Cuando un perro llega a casa es necesario establecer unas normas básicas de higiene y de comportamiento. Esto quiere decir que le tenemos que dejar claro qué puede hacer y qué no y dónde. Por ejemplo, tiene que aprender que se evacúa en la calle y no en casa, que los calcetines no se rompen y que, si así lo decidimos, no se puede subir al sofá.

Para no crearle confusión todos los miembros del hogar tienen que respetar las mismas normas establecidas. Además, a los perros les gustan las rutinas. Así, les ayuda mucho que las horas de los paseos, las comidas o los juegos sean siempre las mismas o similares. La previsibilidad del entorno reduce la probabilidad de que sufran estrés.

Por otra parte, para su bienestar y para conseguir la mejor predisposición para el aprendizaje, el perro tiene que ver cubiertas sus necesidades básicas. Estas incluyen alimentación, cuidados, higiene, ejercicio, estimulación y mucho cariño. Esto es, básicamente, lo que tiene que aprender un perro en casa:

  • Defecar y orinar fuera del hogar.
  • Aprender a pasear con la correa sin tirar.
  • Relacionarse con otros perros.
  • Saber las órdenes básicas.
  • Acostumbrarse a viajar en coche.
  • No saltar sobre las personas ni importunar a otros animales. Tampoco perseguir bicicletas ni otros vehículos.
  • Dejar de ladrar cuando se le indique.
  • No destrozar objetos ni mobiliario.
  • No pedir comida ni cogerla de mesas, de la calle o si se la ofrecen desconocidos.
  • Permitir que lo manipulemos por todo el cuerpo, lo que es básico para bañarlo, cepillarlo, limpiarle las orejas, los ojos, las patas, cortarle las uñas o administrarle medicaciones. Esto incluye las visitas al veterinario.
  • Por supuesto, no morder, gruñir ni enseñar los dientes.

Órdenes básicas que todos los perros deberían aprender

Comandos básicos como “ven”, “siéntate”, “quieto”, “tumbado”, “no” o “junto” deberían ser conocidos por todos los perros, ya sean cachorros o adultos. Con ellos nos aseguramos de que el perro atiende a nuestra llamada y se mantiene tranquilo en cualquier situación. No son un capricho.

Los perros consiguen aprender bastantes de nuestras palabras, pero no todas. Por eso, durante nuestras conversaciones, pueden sentirse perdidos. Reconocer las órdenes que les hemos enseñado los mantiene más tranquilos. Estas pueden aprenderlas todos los perros, desde los cachorros hasta los más mayores. Sigue estos consejos educativos para enseñar:

  • Escoge un momento en el que tengas tiempo y estés tranquilo.
  • Las sesiones solo deben durar unos minutos. El perro no mantendrá la concentración durante mucho tiempo, sobre todo si es un cachorro.
  • Ten a mano los premios si es que vas a ofrecerle algo de comer. De ser ese el caso, empieza la sesión antes de que el perro haya comido.
  • Si el perro está muy distraido, deja la clase para otro momento. Forzarlo solo consigue frustraros a ambos.
  • Termina siempre en positivo, premiando al perro por realizar la orden o, al menos, aproximarse.

¿Por dónde empezar la educación de nuestro perro?

En primer lugar, infórmate siempre antes de adoptar un perro. Recurre a bibliografía especializada y elaborada por expertos. Estos son los veterinarios especializados en conducta canina, los etólogos o los educadores. Fíjate en que sus métodos educativos no sean violentos.

Para ayudarte puedes buscar en tu lugar de residencia clases para cachorros o perros adultos. Cada vez se organizan en más localidades y permiten iniciarse en la educación canina siguiendo las orientaciones en directo de profesionales que podrán resolver tus dudas en el momento. Además, ten presente que para conseguir buenos resultados necesitas:

  • Paciencia, no vas a conseguir un perro perfecto en dos días.
  • Tranquilidad, tu nerviosismo se transmite al perro.
  • Coherencia, para repetir las pautas siempre de la misma manera. De otro modo solo crearemos confusión al perro.
  • Confianza, cada día es una nueva oportunidad de empezar y aprender.

Bibliografía
Schlegl-Kofler, Katharina. Escuela de perros. Madrid. Tikal.