Es bastante frecuente cruzarnos por la calle con cuidadores que caminan llevando en brazos a su perro. Lógicamente, suelen ser ejemplares de razas pequeñas o muy pequeñas y, de esta manera, los acompañan a todas partes.

Pero trasladar al perro habitualmente en brazos, sin que tenga la oportunidad de olfatear el suelo, las farolas o los árboles ni mucho menos pueda interactuar con sus congéneres, ¿es bueno para él? Desde SoyUnPerro te lo explicamos en detalle.

Beneficios de llevar a tu perro en brazos

Realmente, lo único positivo que tiene la costumbre de llevar al perro encima es prevenir o evitar algún conflicto con otro perro o resolver una situación similar, lo cual es una ventaja cuando nuestro perro es de tamaño mini, tipo Chihuahua o Yorkshire, y, por ejemplo, está a punto de caer en las fauces de un perro muy grande o circulamos por un terreno difícil.

Pero esta ventaja puede aprovecharse puntualmente. Por ejemplo, cuando localizamos en las cercanías perros que potencialmente pueden morder al nuestro. No hace falta que lo carguemos todo el tiempo que estemos en la calle. Para nosotros es un gesto de afecto, como haríamos con un niño pequeño. Pero los perros no son niños…

Inconvenientes de cargar a tu perro

Por muy reducido que sea el tamaño de tu perro, sigue siendo un perro, exactamente igual que los ejemplares de razas grandes o gigantes. Por lo tanto, como todo perro, tiene unas necesidades básicas para su bienestar. Además de recibir, cuidados, alimento y atención veterinaria, para los perros es imprescindible poder explorar su entorno y relacionarse.

No puede faltarle esta estimulación ni ejercicio. Llevarlo siempre en brazos elimina todas estas experiencias beneficiosas y por completo necesarias para su equilibrio psicológico. Por mucho que lo queramos, si lo tratamos como un peluche y no reconocemos su naturaleza canina, lo estamos perjudicando muy seriamente. La consecuencia son problemas…

Seguro que has visto perros mini que no dejan de ladrar, muerden, no obedecen, lloran, son extremadamente miedosos o buscan pelea en cuanto tienen ocasión. No son gracietas de miniperros, sino síntomas de problemas de conducta muy graves. Un perro no es feliz así, por mucho accesorio a la última moda o platos gourmet que le proporcionemos.

Tengo miedo a pasear con mi perro

En primer lugar, infórmate bien antes de adoptar de cuáles son las necesidades de los perros y cómo es su psicología. Así entenderás cómo cuidarlo y por qué. Si te quedan dudas, ponte en contacto con un veterinario, mejor especializado en etología. Cada vez hay más clínicas que ofrecen reuniones para cuidadores primerizos en las que se enseñan el manejo básico.

También se conoce a otras personas en la misma situación y también sirve para que los perros comiencen a interactuar en un entorno controlado. Lógicamente, los perros saben comunicarse entre ellos y, si se les deja, suelen olisquearse e interaccionar sin el más mínimo altercado. Somos nosotros mismos quienes solemos incitar los problemas sin percatarnos.

Nos ponemos nerviosos en cuanto divisamos a otro perro, tomamos al nuestro en brazos o tiramos de la correa. Nuestro nerviosismo es percibido por los perros y el resultado es un problema. Por lo tanto, la información veraz y la práctica son la mejor manera de despejar los miedos y los errores en el manejo, por muy buena intención que estos tengan.

Si cargas al perro en brazos…

En conclusión, en algunas circunstancias, de manera puntual, sí podemos cargar a nuestro perro en brazos. Por ejemplo, si está en una situación de peligro ante el ataque de otro perro o si vamos caminando por un terreno difícil en el que sería más arriesgado permitirle ir de la correa o suelto. Como ves, son casos excepcionales que no se dan todos los días.

Por otra parte, trasladar al perro en brazos de manera habitual sí se aconseja en el caso de los cachorros que no han concluido todavía su calendario de vacunaciones. Estos perros no van a estar protegidos contra enfermedades infecciosas muy contagiosas y potencialmente mortales, como son la parvovirosis o el moquillo.

Durante este período se debe evitar el contacto con perros de los que desconocemos su estado de salud e incluso tan solo con sus deposiciones. Pero, a la vez, es imprescindible para el equilibrio psicológico del perro recibir todos los estímulos posibles. Se encuentra en una etapa óptima para un aprendizaje en positivo, lo que previene problemas en el futuro.

Cómo sostener correctamente a tu perro

Los perros no son bebés, por lo que no hay que levantarlos sosteniéndolos por las axilas y tirando de las patas delanteras, pues podríamos hacerles daño. La forma adecuada de sostenerlos es pasando uno de nuestros brazos bajo su trasero y el otro alrededor de su pecho, entre ambas patas delanteras.

Este brazo también puede situarse detrás o delante de ellas, en función del tamaño del perro ¡y también del nuestro! Pégalo a tu cuerpo, sin apretar, y nunca lo lleves colgando en mochilas para bebés. No es una postura ergonómica para un perro.