Han mordido a mi perro ¿Qué debo hacer?

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La primera respuesta y acción frente a este tipo de sucesos debe ser contactar con el veterinario, después de ponerse de acuerdo sobre la situación con el propietario del perro que ha mordido al nuestro.

Es una urgencia muy habitual en los centros veterinarios, y siempre requiere atención del especialista porque dependiendo de la gravedad del ataque, necesitará un tratamiento u otro. Desde Soyunperro te contamos en detalle qué hacer si muerden a nuestro perro.

Mordiscos y gravedad

Cada mordisco es un caso diferente dependiendo de la gravedad (profundidad y extensión) y de la zona de mordisco. Sin embargo, todos poseen una característica en común, y es que la boca (y más concretamente la saliva) de los perros, al igual que la de los humanos, está llena de bacterias.

Las bacterias que se encuentran más comúnmente en la saliva canina son las especies Actinomyces, Streptococcus y Granulicatella, entre otras. Además, los dientes de los perros normalmente presentan algún grado de placa bacteriana. La placa se desarrolla a partir de la saliva, las bacterias, las células de la boca y los residuos de alimentos.

Todo este conjunto se acumula sólidamente sobre el esmalte de los dientes o cara externa de los mismos, predisponiendo en caso de mordisco a otro perro, que se infecte la zona determinada.

Sintomatología

Dada la información del apartado anterior, un mordisco en la mayoría de las ocasiones (dependiendo de su gravedad) va a tender a infectarse si no acudimos o precisamos de atención médica veterinaria.

No obstante, dependiendo de la gravedad de cada mordisco, el tratamiento y pronóstico serán diferentes, siendo peor o más reservado en mordiscos graves o peleas serias entre perros.

Tendremos entonces una amplia variedad de rango y casos de mordisco según la experiencia clínica veterinaria y de urgencias que poseo. A continuación, haré hincapié en los distintos posibles casos desde los más leves hasta los más graves.

  1. Los mordiscos más leves se tratarán de pequeños colmillazos que apenas atraviesan la piel, o simplemente han rozado la misma, produciendo una pequeña herida leve superficial.
  2. A continuación, irán los colmillazos que atraviesan la piel y la capa subcutánea sin llegar a atravesar el músculo.
  3. El caso siguiente podrían ser mordiscos que atraviesan la musculatura, por lo que tendrán algunos centímetros de profundidad y de diámetro. La recuperación de estos será más larga -que en los casos anteriores.
  4. Por último, podríamos englobar a los mordiscos que han desgarrado y atravesado la musculatura. Suelen ser de varios centímetros de diámetro y pueden llegar a afectar grandes zonas, pudiendo tener que reconstruir quirúrgicamente los tejidos. Afectará a varias zonas la mayoría de las veces y el pronóstico será más reservado que los anteriores casos.

En este último grupo podemos englobar no solo mordiscos de perros en una pelea seria, si no altercados con animales salvajes como pudieran ser los jabalíes, por lo que necesitarán hospitalización. La recuperación será obviamente mucho más lenta y habrá que tener especial cuidado y seguir muy bien el tratamiento.

Los síntomas por tanto en el primer caso podremos observar heridas superficiales sangrantes o ya coaguladas con posibles pequeños colmillazos. Estos serán redondeados en la mayoría de ocasiones. Observaremos los bordes de la herida inflamados y congestivos (rojos).

Si han atravesado la piel, y no el músculo, lo que se verá a un centímetro más o menos de profundidad en la herida, será el músculo. Este se ve como una capa gruesa de color rojo intenso. Si han atravesado esta, veremos un desgarro o fisura en el propio músculo.

Las peleas con animales salvajes, casi nada frecuentes en las zonas urbanizadas, suelen tener fatales desenlaces. Las heridas podrán ir desde cornadas o colmillazos profundos hasta desgarros de piel músculo y posiblemente órganos internos, con lo que el pronóstico empeorará en gran medida. La vida de estos animales está en serio peligro.

Por lo tanto, la sintomatología variará dependiendo de la gravedad. Siendo lo más común dolor (posible llanto) en la zona afectada, inflamación, calor y edema. Si afecta gravemente a las extremidades veremos cojera. Podremos observar decaimiento, apatía y debilidad.

Si una herida relativamente grave se deja y cronifica, lo más seguro es que debido a las bacterias antes comentadas, se infecte. Podremos encontrar pus en forma de abscesos y granulomas.

Tratamiento

Es importante instaurar un rápido tratamiento. Esto significa que en cuando el suceso ocurra y nos demos los datos con el propietario contrario si procede, debemos acudir a un veterinario. Esto es debido a que cuanto más tiempo esperemos, más posibilidades hay de que se infecte o necrosen los tejidos (depende de su gravedad).

El veterinario deberá valorar según la gravedad, zonas afectadas, el tamaño y peso del animal, el tratamiento oportuno para cada caso. No será lo mismo heridas semejantes en un chihuahua que en un labrador, por ejemplo.

Sin embargo, todos los casos de mordiscos anteriormente descritos tendrán unas pautas comunes diarias. Estas serán: limpiezas con cristalmina, antiinflamatorios como meloxicam, omeprazol para proteger el estómago del antiinflamatorio y collar isabelino o campana para evitar que nuestra mascota se lama las heridas pudiéndolas infectar.

Respecto al primer caso en el que la herida es superficial y sin atravesar la piel, el tratamiento a parte del descrito no necesitará antibioterapia, y en cuestión de pocos días el animal estará recuperado. Los casos restantes necesitarán antibioterapia sistémica durante varios días y posiblemente semanas, ya que el riesgo de infección es alto.

Si ha atravesado la piel los dientes de otro animal en medida de milímetros a pocos centímetros, necesitará un método de aproximación de los tejidos con instrumental médico como grapas quirúrgicas o suturas. Es controvertido entre veterinarios cirujanos el uso de estos materiales en heridas por mordiscos, ya que, dependiendo del tamaño del mordisco, si lo cerrases completamente podría formarse un absceso, ya que no habría drenaje.

Por eso el veterinario tendrá que evaluar cada caso por separado. Si se pone grapas, se deberá dependiendo del tamaño de la herida dejar algún espacio para que esta drene cada día con las limpiezas la suciedad que tenga o vayamos quitando.

En heridas que afectan al músculo también será necesario suturar parte de las mismas, no obstante, dependiendo del diámetro de afectación, necesitarán algún tipo de drenaje. La mayoría de veces se usa un drenaje pasivo (tubo de goma con microporos) para depurar la herida de bacterias que puedan reproducirse.

En el caso de heridas muy graves o realizadas por animales salvajes, necesitarán de hospitalización para aportar vía intravenosa fluidos y medicación. El pronóstico de estos pacientes será muy reservado.

Bibliografía
Journal of Clinical Microbiology y propia experiencia clínica de urgencias.

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