Epilepsia en perros – Síntomas, tratamiento y cómo actuar

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Al igual que las personas, los perros pueden sufrir ataques epilépticos. Estos episodios se caracterizan por convulsiones de corta duración, y es importante que conozcamos bien esta enfermedad para poder detectarla en caso de que nuestro perro sufra un ataque.

A continuación, vamos a explicar las principales características de la epilepsia en perros, para entender cómo se produce, poder reconocerla y saber cuál es su tratamiento.

¿Qué es la epilepsia canina?

La epilepsia es un disturbio que sucede a nivel del encéfalo, y se caracteriza por convulsiones repetidas a través del tiempo.

Las convulsiones pueden ocurrir en perro como un evento único por diversas causas, pero solo si las convulsiones se repiten varias veces durante un período de tiempo, lo llamamos epilepsia.

¿Por qué se producen las convulsiones en la epilepsia?

Las convulsiones son causadas por una tormenta eléctrica en el cerebro. Las células cerebrales (neuronas) usan señales eléctricas y químicas para comunicarse entre sí. Esta comunicación puede ser excitadora (activando la siguiente neurona), o inhibitoria (apagando la siguiente neurona). Si el equilibrio dentro del cerebro se desplaza demasiado hacia la excitación, muchas neuronas pueden excitarse en exceso y puede producirse una convulsión.

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¿Qué tipos de epilepsia afectan a los perros?

  • Epilepsia secundaria o sintomática: Si podemos identificar la causa de las convulsiones, como podría ser un tumor cerebral o un derrame cerebral, decimos que el perro tiene epilepsia sintomática (o secundaria). Es decir, las convulsiones son un síntoma de una enfermedad identificada.
  • Epilepsia idiopática o primaria: Si no hay una causa que justifique esas convulsiones, lo llamamos epilepsia idiopática (o primaria). En estos casos no existe una lesión morfológica a nivel del encéfalo detectable, y se clasifica como una patología genética.

¿Qué síntomas produce la epilepsia?

El síntoma que define la epilepsia son las convulsiones y existen dos tipos principales de convulsión: generalizadas y focales (o parciales).

Convulsiones generalizadas:

En una convulsión generalizada, se produce una tormenta eléctrica en todo el cerebro, y el ataque clásico tiene tres fases:

  • Aura o pródromo: hay un cambio en el comportamiento de la mascota que alerta al propietario de que se va a producir de forma inminente un ataque epiléptico. El perro parece asustado, aturdido, puede buscar la atención de su dueño o intentar esconderse.
  • Convulsión: el perro se pone rígido, cae de lado con las patas estiradas y la cabeza hacia atrás, babea en exceso, orina, defeca, vocaliza y pedalea con todas las extremidades (sacudidas). Una vez ha comenzado la convulsión, el perro ya no está consciente y no tiene dolor. La duración es corta (30-90 segundos). Si la convulsión dura mucho más, sería una situación de emergencia que requiere el uso de tratamiento de urgencia con diazepam vía rectal, siempre bajo supervisión veterinaria.
  • Comportamiento post-ictal: Después de la convulsión, el perro puede permanecer inmóvil por un período de tiempo. Finalmente, vuelve a ponerse de pie y puede parecer ciego o desorientado durante esta fase chocándose con objetos a su paso. A veces presentan mucho apetito y mucha sed. En raras ocasiones, se comportan de manera agresiva durante este período, pero se deben tomar precauciones especialmente si hay niños en casa. Por lo general, este comportamiento post-ictal se resuelve en pocas horas y el perro vuelve a la normalidad.

Convulsiones focales o parciales

En las crisis focales o parciales, la tormenta eléctrica comienza en un área aislada del cerebro, y afecta al movimiento de la parte del cuerpo controlada por esa zona del cerebro.

La cara es la zona que se ve afectada con más frecuencia (espasmos o parpadeos). Si la convulsión se extiende, otras partes del cuerpo se verán afectadas. Por ejemplo, la extremidad delantera puede comenzar a contraerse y doblarse.

Durante una convulsión focal, el perro generalmente está consciente y puede intentar buscar a su dueño, confundido por lo que le está ocurriendo. La convulsión focal puede detenerse o generalizarse. Si se generaliza, la mascota pierde el conocimiento y tiene una convulsión generalizada.

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¿Qué factores determinan cuándo un perro tendrá convulsiones?

Se desconoce con certeza qué es lo que determina cuándo un epiléptico tendrá convulsiones; podemos decir que la epilepsia es que es impredecible.

Algunos perros tienen convulsiones de forma regular sin que se relacione con ningún factor externo, mientras que en otros, las convulsiones parecen precipitarse por eventos específicos como el estrés o los cambios en el clima.

El momento más común para que un perro tenga una convulsión es cuando está relajado y tranquilo. Incluso pueden ocurrir por un sueño profundo.

¿Cómo se diagnostica la epilepsia idiopática?

El diagnóstico de la epilepsia idiopática se realiza por eliminación, es decir, el veterinario busca las posibles causas de convulsiones (en ocasiones realizando pruebas complementarias: electroencefalograma, tomografía computarizada del cerebro, punción lumbar…) y, si no encuentra ninguna, se determina el diagnóstico de epilepsia idiopática.

La edad del comienzo y el patrón de las convulsiones (tipo y frecuencia) son los dos factores más importantes que se tienen en cuenta para determinar el diagnóstico de esta patología. La epilepsia idiopática suele presentarse en animales entre los 6 meses y los 5 años.

Dado que las convulsiones no suelen producirse en presencia del veterinario, es muy importante que le describamos de la forma más detallada posible lo que ocurre durante el episodio de convulsiones e incluso lo grabemos en video.

Esto ayuda al veterinario a determinar si estos eventos son realmente ataques epilépticos, ya que otros problemas como desmayos o mareos también pueden aparecer y desaparecer como convulsiones y pueden ser similares a la epilepsia.

¿Cómo se trata la epilepsia canina?

Si la epilepsia es secundaria, puede que tratando la enfermedad subyacente (por ejemplo, extirpar el tumor cerebral) cure la epilepsia. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no podemos encontrar la causa (epilepsia idiopática), entonces es necesario administrar medicamentos para controlar las convulsiones.

Hay que entender que los medicamentos antiepilépticos no curan la epilepsia, por lo que es habitual que la terapia sea de por vida. El objetivo del tratamiento es disminuir el número y la gravedad de las convulsiones.

No hay un medicamento único y una dosis especifica que sirva de tratamiento general para todos los perros, sino que la terapia debe individualizarse según las necesidades específicas de cada perro. A menudo, esto requiere un periodo de prueba o ajuste para encontrar el medicamento y la dosis que funcionan mejor para cada caso concreto.

Los medicamentos más utilizados en perros son fenobarbital, bromuro de potasio y diazepam. Todos actúan aumentando la inhibición en el cerebro, lo que hace que las convulsiones sean menos probables. Pueden tener efectos secundarios como sedación y estimulación del apetito.

¿Qué razas están predispuestas a sufrir la epilepsia idiopática?

  • Padres epilépticos: Muchos de los perros con epilepsia idiopática han heredado este proceso de sus padres. Es una epilepsia causada por la mutación en un gen específico que se trasmite de padres a hijos.
  • Ciertas razas están predispuestas a desarrollar epilepsia: Algunas razas han demostrado epilepsia hereditaria. Las principales razas identificadas como predispuestas son: Beagle, Ovejeros, Bóxer, Cocker spaniel, Collie, Dachshund, Setter irlandés, Wolf Hound irlandés, Keeshond, Labrador Retriever, Caniche, San Bernardo, Pastor de Shetland, Husky siberiano, Springer spaniel, Corgi galés, Fox terrier de pelo duro.

Uno de los principales objetivos de los estudios científicos que se están realizando sobre la epilepsia canina es identificar los genes responsables de la epilepsia en perros. Esto nos permitirá diagnosticar positivamente la forma hereditaria y tomar medidas para disminuir la incidencia de epilepsia en perros.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.

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