Cuidados
Mi perro se lo come todo ¿Síndrome de pica?
Recibe el nombre de pica el síndrome que se caracteriza por la ingesta de todo tipo de materiales no alimenticios. Se considera un trastorno de la conducta alimentaria y puede tener distintas causas tanto físicas como psicológicas.
La denominación surge de Pica pica, que es el nombre científico de la urraca. Este córvido se distingue por el hurto de todo tipo de objetos que acumula en su nido. Si observamos este comportamiento en nuestro perro, hay que consultar con el veterinario. Veamos en detalle en qué consiste esta patología.
¿Qué come un perro con pica?
Los perros con pica pueden seguir una alimentación normal, es decir, van a comer el menú que hayamos elegido ofrecerles. Pero, además, tragarán o lamerán, de una manera más o menos compulsiva, materiales como tierra, tiza, yeso, pintura, madera, cigarrillos o papeles de todo tipo.
¿A qué se debe la pica?
Es común pensar que si observamos a un perro comer pintura o cualquier otra sustancia similar se debe a un déficit nutricional. Pero, en la actualidad, es realmente extraño que un perro presente carencias en su alimentación. Incluso las gamas de más bajo coste suelen poder cubrir unos mínimos en perros de todas las edades.
Por eso, aunque sí es posible que exista un problema en el procesamiento de nutrientes denominado malabsorción, hay otras causas tanto físicas como psicológicas que el veterinario debe valorar en esta situación.
Veamos en detalle algunas de las posibles causas que originan pica:
Síndrome de malabsorción
Estos perros van a comer con normalidad pero, como su organismo no va a ser capaz de absorber adecuadamente los nutrientes, siempre se mostrarán hambrientos. Comen de todo en el intento de nutrirse. Además, sufren diarrea y adelgazamiento. Hay varias causas que provocan una malabsorción.
Se relacionan con problemas en el intestino delgado o en el páncreas. Para llegar a un diagnóstico hay que analizar las heces o realizar biopsias de intestino. El tratamiento depende de qué enfermedad lo ha desencadenado.
Estrés
El estrés va a ser cualquier circunstancia que cause disconformidad al perro. Por ejemplo, el aburrimiento o la frustración se encontrarían en la base de conductas que podemos considerar disruptivas. En general, cualquier circunstancia que impida al perro desarrollar sus conductas naturales va a generar lo que conocemos como estrés.
No permitirle realizar suficiente ejercicio, mantenerlo confinado en espacios reducidos, atado, sin socializar o solo durante muchas horas son situaciones que hacen al perro desarrollar conductas destructivas y autodestructivas, entre las que se puede encontrar la pica.
Estos comportamientos, una vez el veterinario ha descartado una causa física, los tratan los etólogos. Estos especialistas en conducta canina estudian la rutina del perro e introducen las modificaciones necesarias para aumentar su bienestar.
Síndrome de disfunción cognitiva
Este síndrome se ha comparado con el alzheimer en los humanos. Al igual que en nosotros, en los perros también se debe al envejecimiento. Lo que notaremos será que el perro se desorienta, le cambia el ritmo del sueño, se esconde, parece no conocer a miembros de la familia, orina dentro del hogar, muestra conductas estereotipadas, etc.
Entre estas alteraciones puede encontrarse también la pica. Al tratarse de perros de edad avanzada, el veterinario debe realizarles pruebas para descartar que los síntomas se deban a problemas físicos antes de hablar de disfunción cognitiva. No hay tratamiento pero la calidad de vida es mejorable.
Pica en cachorros
Durante la etapa de crecimiento, los perros se caracterizan por manifiestar conductas exploratorias. Como carecen de manos, la boca les resulta un instrumento fundamental para tocar, coger y manipular objetos.
Por este motivo no es extraño que los cachorros, en su afán por descubrir el mundo, acaben ingiriendo sustancias de todo tipo. Pero este comportamiento debe cesar en cuanto dejan atrás esta etapa.
Peligros de la pica
Cuando un perro traga sustancias no digeribles corre el riesgo de sufrir una obstrucción intestinal, además de molestias gastrointestinales más leves. Estas serían, sobre todo, vómitos, diarrea o estreñimiento, en función de los materiales ingeridos. También puede contraer parásitos digestivos.
Además, si el perro ingiere plomo puede padecer una intoxicación de gravedad. El plomo se encuentra en algunas pinturas, en linóleo, yeso, pilas, algunos materiales de fontanería, soldaduras, masilla, etc.
La intoxicación se produce por un contacto prolongado. Los síntomas son vómitos, convulsiones, descoordinación, ladridos constantes, nerviosismo, debilidad o ceguera. Se trata de una urgencia veterinaria.
¿Existe tratamiento para la pica?
Si detectamos un cuadro como el que hemos descrito debemos acudir al veterinario. Este profesional, mediante la exploración del perro y la elaboración de su historia clínica, buscará o descartará una causa física. De esto dependerá el tratamiento.
Se intentan identificar parásitos en las heces, cuerpos extraños mediante la realización de radiografías o enfermedades sistémicas a través de un análisis de sangre. En el caso de que el perro estuviese completamente sano el problema puede tener un origen psicológico.
De ser así, la intervención de un etólogo o de un especialista en comportamiento canino puede darnos pautas para la resolución del trastorno. Es muy probable que esta pase por modificar las condiciones de vida del perro. Por otra parte, hay que impedir al máximo que tenga acceso a las sustancias que le resulta atractivo ingerir.
Bibliografía Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.
Causas físicas del síndrome de pica en perros
Un perro que se traga piedras, madera o tela no siempre tiene un problema de comportamiento. A veces hay algo orgánico detrás, y una primera exploración básica puede no detectarlo. La evidencia más reciente apunta a que la pica puede ser la cara visible de una enfermedad digestiva sin diagnosticar.
Pica as a clinical sign of a chronic enteropathy in dogs and cats (2025) analizó 133 animales que llegaron a consulta para extraer cuerpos extraños del estómago por vía endoscópica. En muchos de esos casos, la pica era la señal de alarma de una enteropatía crónica que nadie había buscado. Sus dueños nunca habían relacionado lo que el perro comía con una enfermedad digestiva de fondo.
Los déficits nutricionales concretos son menos frecuentes en perros que comen pienso completo, pero aparecen con cierta regularidad en animales con dietas caseras mal planificadas o con problemas de absorción. La falta de hierro puede llevar a una búsqueda compulsiva de tierra o yeso. El déficit de zinc, en cambio, se ha vinculado con la ingesta de madera, telas y plásticos. Ambos minerales participan en procesos enzimáticos y neurológicos cuyo fallo distorsiona la percepción del apetito.
Ojo con los parásitos intestinales crónicos. Giardia y los anquilostomas inflaman la mucosa de forma persistente y roban nutrientes al perro que los padece. El animal puede comer su ración sin problema y aun así su cuerpo no aprovecha lo que ingiere, lo que genera un hambre paradójica que le empuja a lamer o tragarse cualquier cosa que encuentre. Un análisis coprológico seriado descarta o confirma esta causa antes de pedir pruebas más invasivas.
Hasta un 30 % de los perros con pica atendidos en hospitales veterinarios presentan una enfermedad gastrointestinal no diagnosticada previamente.
Hay razas con una tendencia marcada hacia las conductas orales compulsivas que, si no se atajen, pueden acabar derivando en pica. El estudio Blanket and flank sucking in Doberman Pinschers (2007) trabajó con 153 ejemplares y encontró una asociación clara entre la succión de mantas y flancos y la ingesta posterior de fragmentos textiles. La hipótesis es que existe un componente genético que predispone a estos comportamientos de succión y masticación no nutritiva, los cuales pueden desembocar en una pica franca con el tiempo.
La insuficiencia pancreática exocrina es otro factor que conviene no ignorar. Cuando el páncreas no fabrica suficientes enzimas, las grasas y proteínas atraviesan el intestino sin digerirse. El animal pierde peso, tiene diarrea crónica y, al no cubrir sus necesidades energéticas, empieza a ingerir materiales no comestibles. Para confirmar este diagnóstico, el veterinario solicita la tripsina inmunorreactiva en sangre, una prueba especialmente orientativa cuando la pica aparece junto a pérdida de peso y heces voluminosas y de color claro.
Riesgos y síntomas de alarma por ingesta de objetos no alimenticios
La pica no es un problema menor. Cada material que tu perro ingiere conlleva un riesgo específico que puede agravarse en cuestión de horas. Conocer los síntomas de alarma te permitirá actuar antes de que la situación se convierta en una urgencia quirúrgica.
La obstrucción intestinal es la complicación más frecuente. Objetos como piedras, trozos de tela, plásticos duros o acumulaciones de pelo pueden quedar atascados en el píloro o en cualquier tramo del intestino delgado. Los signos que deben alertarte son vómitos repetidos (a menudo de color verdoso o fecaloideo), distensión abdominal, letargo y ausencia de deposiciones durante más de 24 horas. Una obstrucción completa no tratada puede provocar necrosis de la pared intestinal en menos de 48 horas.
Algunos materiales conllevan un riesgo tóxico añadido. La ingestión de pintura desconchada en viviendas antiguas puede exponer al perro al plomo, causando síntomas neurológicos como temblores, desorientación o convulsiones. Las pilas de botón, cada vez más presentes en juguetes y mandos, provocan quemaduras cáusticas en el esófago si son mordidas y liberan su contenido. Los cigarrillos contienen nicotina, cuya dosis letal en perros es de apenas 9 mg por kilo de peso, lo que convierte la ingesta de colillas en una urgencia veterinaria inmediata.
Un peligro menos conocido pero documentado en la literatura veterinaria es la ingestión de adhesivos de poliuretano. Según Polyurethane adhesive ingestion (2013), los pegamentos que contienen diisocianato de difenilmetano (MDI) forman una masa expandible al contacto con los jugos gástricos. Esta bola pegajosa crece rápidamente dentro del estómago y puede ocupar toda la luz gástrica, requiriendo una gastrotomía de urgencia. Si en casa usas colas de construcción o pegamentos industriales, mantenlos siempre fuera del alcance de tu perro.
La perforación esofágica o gástrica es la complicación más grave. Objetos afilados como agujas, fragmentos de hueso cocido o astillas de madera pueden atravesar la pared del tubo digestivo. Los síntomas incluyen dolor abdominal intenso (el perro adopta la postura de rezo, con el pecho en el suelo y el trasero elevado), fiebre, encías pálidas y shock. Esta situación requiere cirugía de urgencia y antibioterapia intravenosa.
REVISA SUS HECES CADA DÍASi tu perro tiene diagnóstico de pica, inspecciona sus deposiciones a diario. La presencia de restos de tela, plástico o tierra indica que el material está transitando, pero la ausencia de deposiciones junto con vómitos exige una visita veterinaria inmediata.
La ingestión crónica de tierra o arena conlleva un riesgo adicional: la impactación por arena. Este cuadro se da sobre todo en perros que frecuentan playas o parques con zonas arenosas. La arena se acumula en el colon y provoca un estreñimiento severo que puede requerir enemas bajo sedación. Los signos incluyen tenesmo (esfuerzo infructuoso para defecar), heces con arena visible y dolor al palpar el abdomen bajo.
Prevención y manejo conductual de la pica canina
Una vez que el veterinario ha descartado causas orgánicas, el abordaje se centra en modificar el entorno y las rutinas de tu perro. La prevención conductual no consiste solo en retirar objetos peligrosos, sino en construir un entorno predecible y estimulante que reduzca la necesidad de buscar alivio en la ingesta compulsiva.
El enriquecimiento ambiental es la primera línea de intervención. Un perro que pasa muchas horas solo o en espacios monótonos encuentra en la masticación de objetos una forma de liberar tensión. Introducir juguetes interactivos rellenables (tipo Kong), alfombras olfativas y sesiones diarias de búsqueda de premios esparcidos por casa canaliza la conducta exploratoria hacia actividades seguras. La clave está en rotar los juguetes cada dos o tres días para mantener la novedad, ya que un juguete que lleva una semana disponible pierde su capacidad de atraer la atención del perro.
- Retira de su alcance todos los objetos que suele ingerir: calcetines, piedras decorativas, mandos a distancia, plantas de interior. La gestión ambiental es imprescindible durante las primeras semanas de tratamiento.
- Establece una rutina de ejercicio aeróbico diario de al menos 30-45 minutos, adaptada a su edad y condición física. El ejercicio reduce los niveles de cortisol y disminuye la impulsividad.
- Introduce sesiones de masticación supervisada con snacks naturales seguros: oreja de vacuno deshidratada, tendones, palitos de café. Así satisfaces su necesidad de masticar con materiales comestibles y digeribles.
- Cuando le sorprendas con un objeto en la boca, no se lo arranques ni le regañes. Ofrécele un intercambio con un premio de alto valor mientras dices “suelta”. La redirección positiva evita que el objeto se convierta en un recurso a defender.
El ejercicio físico merece una mención aparte. No basta con un paseo tranquilo de 15 minutos. Los perros con tendencia a la pica suelen beneficiarse de actividades que combinan esfuerzo físico y concentración mental: circuitos de agility caseros, subir y bajar escaleras con control, nadar o trotar junto a la bicicleta. El cansancio físico bien dosificado reduce significativamente las conductas compulsivas en las horas posteriores.
La socialización con otros perros estables emocionalmente también actúa como factor protector. Los encuentros controlados en pipicán o durante paseos grupales permiten al perro gastar energía en interacciones sociales y exploración compartida, dos actividades incompatibles con la ingesta compulsiva de objetos del suelo.
¿Cuándo es necesario acudir a un etólogo canino? Si tras cuatro semanas de enriquecimiento ambiental, ejercicio estructurado y manejo de intercambios la conducta no remite, o si aparecen otros comportamientos repetitivos como lamido excesivo de superficies, giros sobre sí mismo o fijación con sombras, estamos ante un posible trastorno compulsivo que requiere evaluación especializada. El etólogo diseñará un plan de modificación de conducta individualizado que puede incluir técnicas de desensibilización, contracondicionamiento y, en casos seleccionados, apoyo con psicofármacos prescritos por el veterinario.
La prevención en cachorros merece una estrategia específica. Durante la etapa de exploración oral, entre los dos y los seis meses, el cachorro necesita disponer de texturas variadas y seguras para morder. Ofrecer mordedores de diferentes durezas, juguetes congelados para aliviar las molestias de la dentición y supervisar cada interacción con objetos del hogar reduce la probabilidad de que la conducta exploratoria derive en una pica persistente en la edad adulta.
Preguntas frecuentes
¿Puede la pica desaparecer por sí sola sin tratamiento?
Depende mucho de la edad del perro. En cachorros en plena dentición, esa tendencia a meterse cualquier cosa en la boca suele calmarse cuando termina el proceso, siempre que se haya gestionado bien el entorno durante esas semanas. Con los adultos, la cosa cambia. La pica instaurada casi nunca desaparece sola, porque lo que la sostiene — una alteración orgánica sin diagnosticar, un trastorno compulsivo ya asentado — no solo no mejora con el tiempo: se enquista y se agrava.
¿Qué diferencia hay entre un perro que mastica por aburrimiento y uno con pica?
El perro aburrido destroza. Puede dejar un cojín hecho trizas por toda la habitación y no tragarse ni un trozo. El que tiene pica traga. Busca los objetos con intención, los lame de forma repetida o directamente los engulle. Ver un perro que mastica y escupe es muy distinto a ver uno que mastica y se lo come; el segundo cuadro es el que hay que tomarse en serio.
¿Existen razas con mayor predisposición a desarrollar pica?
El Doberman Pinscher tiene una predisposición bastante documentada a conductas de succión — flancos, mantas, telas — que con el tiempo pueden derivar en pica. Pero hay más. Razas con motivación oral muy alta, como el Labrador Retriever o el Border Collie, también presentan mayor incidencia cuando se combinan el estrés ambiental con la falta de estimulación. La raza no condena al perro; el contexto es lo que inclina la balanza.
¿Es seguro usar sprays repelentes para evitar que mi perro lama objetos?
Como recurso puntual, los sprays de sabor amargo pueden ayudar. Solo eso: un parche temporal. Algunos perros los ignoran al cabo de dos días; otros simplemente desplazan la conducta hacia los objetos sin tratar. Usados en solitario, no están tratando nada. Tienen sentido dentro de un plan más amplio — enriquecimiento ambiental, trabajo conductual con un profesional — pero por sí solos no tocan el problema de fondo.
IMPORTANTE: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye asesoramiento veterinario, nutricional ni conductual. Cada perro es diferente y solo tu veterinario de confianza puede orientarte sobre sus necesidades concretas.

