¿Por qué mi perro mueve la pata cuando le rasco la panza?

Los perros hacen cosas curiosas que muchas veces parecen inexplicables. Entre ellas, es común ver que agitan la pata al rascarles la panza, la espalda o el pecho. Algo que nos nos resulta gracioso pero también curioso ¿Por qué mueven la pata al rascarles en la panza?.

Contrario a lo que muchos creen, se trata de un reflejo involuntario que conservan de su pasado como animales salvajes. Gracias a este reflejo, el perro se protege de parásitos y otras molestias ¿Quieres aprender más sobre este curioso comportamiento? 

Un poco de cultura sobre el lenguaje corporal

Los perros utilizan todo su cuerpo para comunicarse con nosotros. Además de ladrar frente a distintas situaciones, demuestran incomodidad, felicidad, miedo o agresividad por medio de sus orejas, la posición del lomo y los movimientos de la cola.

Ahora bien, ¿por qué mi perro mueve la pata cuando le rasco la panza? ¿Qué dice con su cuerpo? ¿Los perros tienen cosquillas? En realidad, la razón es muy simple.

¿Por qué los perros mueven la pata cuando les rascamos?

La espalda, el pecho, las orejas y la panza son lugares que provocan una reacción en nuestro perro: el movimiento de la pata.

Los perros hacen esto debido al reflejo del rascado, conocido en inglés como scratch reflex. Este reflejo es involuntario, es decir, nuestro perro lo hace sin querer y no puede evitarlo.

Al sentir un estímulo en alguna de estas zonas, el cerebro envía la señal de reflejo a la pata, provocando el movimiento que nos resulta tan gracioso. Comúnmente conocido cómo “arrancar la moto”, por su parecido a un humano arrancando una moto a pedal.

¿Por qué existe el reflejo del rascado?

En estado salvaje, los perros se enfrentan a distintos estímulos. Algunos no representan un problema para ellos, como el roce de las hojas o las ramas, pero otros pueden traerles enfermedades o molestias, como en el caso de los parásitos externos y otros insectos.

Cuando alguno de estos animales o elementos vegetales roza al perro en las zonas mencionadas, el cuerpo experimenta picazón o cosquilleo. Gracias a esto, el cerebro detecta que existe algo extraño adherido al cuerpo y envía una orden para tratar de eliminarlo, mediante el movimiento de la pata.

Con esto, el perro debería agitar o rascar la zona afectada para deshacerse del pequeño intruso.

Si le rasco el pecho a mi perro ¿le molesta?

Los perros mueven la pata involuntariamente, así que cabe preguntarnos: ¿les molesta que provoquemos el reflejo del rascado?

Es fácil notar si nuestro perro está incómodo: huye, se queja, lanza pequeños mordiscos, pliega las orejas, entre otros signos. Es inevitable que las terminaciones de su cuerpo envíen señales si esas zonas reciben un estímulo, así que debemos fijarnos en que esté cómodo.

Si mi perro mueve la pata cuando le rasco y se muestra feliz, no hay nada de que preocuparse. Podemos variar esta caricia con otras zonas, para no cansarlo y evitarle molestias.

¿Dónde rascar al perro?

Respetar a nuestro perro es una forma de quererlo. Si se muestra incómodo cuando le rascamos la panza, el pecho y el lomo, es mejor que busquemos otras zonas para darle mimos.

En lugar de rascarlo, podemos dar suaves caricias sobre su lomo. Pasar las manos con suavidad debajo del mentón y alrededor de las orejas también le ayudará a relajarse.

Las axilas y la base de la cola pueden recibir caricias suaves. Es mejor que evitemos las palmadas, las cosquillas y los estrujones, no son agradables para el perro.

Casi todos los perros se muestran a la defensiva cuando reciben caricias en las patas. Conviene tocarlas un poco con suavidad y observar su reacción. Si permanece tranquilo, continuaremos alternando las caricias en otras zonas del cuerpo.

Con el paso del tiempo y prestando atención, descubriremos cuáles son sus zonas favoritas para recibir mimos.

Mi perro no para de rascarse

El reflejo del rascado puede aparecer cuando estimulamos las zonas, pero también se presenta para cumplir su función primordial.

Un perro que no para de mover la pata y se rasca con frecuencia, podría tener pulgas, garrapatas u otros parásitos externos. Conviene que revisemos el pelaje en busca de estos molestos visitantes. Además, la sarna también produce rascado constante, así que una visita al veterinario podría determinar la razón de este comportamiento.