En la actualidad, cada vez hay más personas concienciadas con su alimentación, actividad física y como esto repercute en su salud. Este pensamiento es fundamental traspasarlo también a la vida de nuestros peludos, pues una vida sedentaria y los malos hábitos alimentarios también hacen mella en ellos.

De hecho, la obesidad es un problema cada vez más frecuente. Debido a ello, esta enfermedad ha sido definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la primera pandemia no infecciosa de siglo XXI.

Aprendamos cómo saber si nuestro perro está en su peso ideal o si por el contrario, tiene sobrepeso, cómo evaluar la situación y conocer el origen del problema y como no, consejos para solucionarlo.

Cómo detectar la obesidad en un perro

Hoy en día la obesidad es el desorden nutricional más frecuente entre los perros domésticos. Se estima que en los países desarrollados, entre el 17-44% de los perros sufren sobrepeso u obesidad. Para poder evitarlo, debes aprender a detectar los primeros signos de obesidad y ponerles remedio cuanto antes.

¿Cómo hacerlo? El primer paso es averiguar qué peso debería tener su perro en función de su raza y de otras características como su edad o su tamaño. Una vez tengas claro este dato, comprueba cuánto pesa tu peludo. Se denomina obesidad cuando el peso corporal del animal supera al menos en un 20% su talla adecuada en función de su raza, sexo y edad.

Si superamos o nos acercamos a este porcentaje hay que ponerle freno. En ese caso ya no vale decir que “el perro está fuerte” o que “solo tiene unos kilitos de más”. La realidad es se trata de una enfermedad grave que aumenta la morbilidad y disminuye drásticamente tanto la calidad como la esperanza de vida, por lo que no es ninguna broma. La buena noticia es que, incluso en casos extremos, tiene solución si se detecta y se toman las medidas adecuadas.

Causas que llevan a la obesidad

La obesidad resulta de un desequilibrio entre un aumento en la ingesta y una disminución del gasto energético. Se trata de una enfermedad crónica, de origen multifactorial, en cuyo desarrollo están implicados factores tanto genéticos como ambientales:

  • La edad del perro. Un cachorro está en crecimiento y, por eso, necesita un aporte de calorías mayor que el de un adulto. Por tanto, no podemos alimentarlos de la misma manera.
  • Desequilibrios o enfermedades metabólicas. Algunos padecimientos y desórdenes relacionados con la comida también pueden estar detrás de la obesidad canina.
  • Un estilo de vida sedentario. La falta de ejercicio diario hace que el perro acumule más calorías de las que necesita. Salir a pasear y motivarle para hacer ejercicio es fundamental.
  • Ansiedad. Éste puede ser también un factor importante, pues hace que el perro coma más y con mayor rapidez, engullendo la comida.
  • El sexo y el estatus reproductivo del animal, la obesidad suele afectar más a las hembras que a los machos, aumentando su frecuencia en animales esterilizados.
  • Ciertas razas de perros tienen más tendencia a engordar: Labrador, Cocker Spaniel, Teckel y Basset Hound, entre otros.

¿Cómo afecta la obesidad a la salud del perro?

La obesidad tiene graves consecuencias y no solo a nivel de salud, tema del que hablaremos a continuación, sino también económicamente. Pues se ha determinado que el coste medio del veterinario en un perro con obesidad es casi un 20% más elevado que el de los perros con peso normal.

En temas de salud, favorece la aparición numerosos problemas y enfermedades debidos, por una parte, al estrés mecánico, que provoca el aumento de la incidencia de enfermedades ortopédicas, con el aumento de la ruptura del ligamento cruzado en cabeza y de alteraciones cardiovasculares.

Por otra parte, se acompaña también de cambios metabólicos, el exceso de grasa está ligado a un aumento de la secreción de adipokinas inflamatorias, dando lugar a casos de insulinorresistencia y diabetes mellitus tipo 2. Tendencias al hipotiroidismo, aparición de problemas renales, pancreáticos, hepáticos y respiratorios. Además, está involucrada en el desarrollo de cada vez más tipos de cáncer, en intolerancias al ejercicio, elevadas temperaturas y a problemas con los anestésicos.

¿Qué hacer si crees que tu perro tiene sobrepeso?

Si crees que tu peludo tiene un problema de obesidad, el primer paso es acudir el veterinario para que pueda examinarlo bien, pesarlo y ver qué puede estar causando este desorden. El especialista buscará las causas eventuales o patológicas de este aumento de peso y nos dará las pautas para que tu amigo canino tenga una dieta adecuada y un estilo de vida más saludable.

Cuando el perro consiga su peso ideal es importante que continúes con el asesoramiento veterinario, para que no vuelva a recuperar el peso perdido. Sí, ellos tampoco se libran del conocido efecto rebote.

Consejos para evitar o reducir la obesidad

Ten presente que la obesidad canina está directamente relacionada con hábitos inadecuados, de los que somos responsables.

No es cuestión de culpabilizarse, pero sí es necesario que tomes conciencia de lo que ocurre y corrijas las malas rutinas. Algunos comportamientos que debes evitar son:

  • Evitemos la alimentación ad libitum, dejar que coma todo lo que quiera, sin controlar la rapidez ni el límite de lo que ingiere.
  • Darle alimentos inadecuados para su raza, tamaño o edad.
  • Añadir a su dieta tus sobras de comida.
  • Darle la comida concentrada en una sola toma, en lugar de repartirla en tres o cuatro a lo largo del día.

Caer en estos errores es algo muy común y, si se mantienen en el tiempo, pueden llevar a la obesidad canina. Además del cambio en la forma de alimentar a tu peludo, también te recomendamos que aumentes su actividad física a través de juegos o ejercicios.

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