Obesidad en perros

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La vida sedentaria y los malos hábitos alimentarios también hacen mella en nuestros peludos. De hecho, la obesidad en perros es un problema cada vez más frecuente.

Aprendamos cómo saber si nuestro perro está en su peso o si por contra tiene sobrepeso, cómo evaluar la situación y conocer el origen del problema y como no, consejos para solucionarlo.

Cómo detectar la obesidad en perros: Síntomas iniciales

Hoy en día la obesidad es el desorden nutricional más frecuente entre los perros domésticos. Se estima que en España, entre un 20 y un 35% la padecen. Para poder evitarlo, debes aprender a detectar los primeros signos de obesidad y ponerles remedio cuanto antes.

¿Cómo hacerlo? El primer paso es averiguar qué peso debería tener un can en función de su raza y de otras características como su edad o su tamaño. Una vez tengas claro este dato, comprueba cuánto pesa tu peludo.

Si supera la referencia que conseguiste en más de un 20%… ponle freno. En ese caso ya no vale decir que “el perro está fuerte” o que “solo tiene unos kilitos de más”. La realidad es que puede tener un problema de obesidad que le termine pasando factura.

Consecuencias para su salud

Debes saber que la obesidad canina tiene efectos realmente nocivos para la salud del perro. No solo altera su metabolismo, también favorece la aparición numerosos problemas y enfermedades.

Entre las más comunes, destacan:

  • La diabetes canina
  • La pancreatitis en perros
  • Problemas respiratorios, cutáneos, renales, articulares y óseos
  • Las enfermedades cardíacas

A ello se suma una menor resistencia inmunológica y dificultades de movimiento. Está demostrado, de hecho, que los perros con obesidad viven menos que los que se mantienen en su peso ideal.

Causas que llevan a la obesidad

La principal causa de la obesidad canina es la ingesta excesiva de calorías, que son almacenadas por el organismo en forma de grasas. Esto puede tener varios motivos: puede que el perro esté comiendo en exceso o que los alimentos que consume no sean los adecuados.

Hay, además, otros factores que influyen. Por ejemplo:

  • La edad del perro. Un cachorro está en crecimiento y, por eso, necesita un aporte de calorías mayor que el de un adulto. Por tanto, no podemos alimentarlos de la misma manera.
  • Desequilibrios o enfermedades metabólicas. Algunos padecimientos y desórdenes relacionados con la comida también pueden estar detrás de la obesidad canina.
  • Un estilo de vida sedentario. La falta de ejercicio diario hace que el perro acumule más calorías de las que necesita. Salir a pasear y motivarle para hacer ejercicio es fundamental.
  • Ansiedad. Éste puede ser también un factor importante, pues hace que el perro coma más y con mayor rapidez, engullendo la comida.

Y no solo eso. La obesidad suele afectar más a las hembras que a los machos y también a ciertas razas de perros. Los más propensos a engordar son los Labrador, los Cocker Spaniel, los Teckel y los Basset Hound, entre otros.

¿Qué hacer si crees que tu perro tiene sobrepeso?

Si crees que tu peludo tiene un problema de obesidad, el primer paso es acudir el veterinario para que pueda examinarlo bien, pesarlo y ver qué puede estar causando este desorden.

El especialista buscará las causas eventuales o patológicas de este aumento de peso y nos dará las pautas para que tu amigo canino tenga una dieta adecuada y un estilo de vida más saludable.

Cuando el perro consiga su peso ideal es importante que continúes con el asesoramiento veterinario, para que no vuelva a recuperar el peso perdido. Sí, ellos tampoco se libran del conocido efecto rebote.

Consejos para evitar o reducir la obesidad

Ten presente que la obesidad canina está directamente relacionada con hábitos inadecuados, de los que somos responsables.

No es cuestión de culpabilizarse, pero sí es necesario que tomes conciencia de lo que ocurre y corrijas las malas rutinas. Algunos comportamientos que debes evitar son:

  1. Dejar que coma todo lo que quiera, sin controlar la rapidez ni el límite de lo que ingiere.
  2. Darle alimentos inadecuados para su raza, tamaño o edad.
  3. Añadir a su dieta tus sobras de comida.
  4. Darle la comida concentrada en una sola toma, en lugar de repartirla en tres o cuatro a lo largo del día.

Caer en estos errores es algo muy común y, si se mantienen en el tiempo, pueden llevar a la obesidad canina. Además del cambio en la forma de alimentar a tu peludo, también te recomendamos que aumentes su actividad física a través de juegos o ejercicios.

Sabemos que es un proceso largo, en el que debes tener paciencia, pero piensa que está en juego la salud de tu peludo. Si eres constante estarás ayudándole a sentirse mejor, consiguiendo que gane tiempo y calidad de vida.

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