Otohematoma en perros ¿Es necesaria cirugía?

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El Otohematoma es un problema bastante común en perros, especialmente en aquellos de orejas caídas o que padecen habitualmente de otitis. Es una patología muy fácil de detectar, ya que la oreja de nuestro perro se puede llegar a “hinchar” como si de un globo se tratara.

El tratamiento debe ser lo más inmediato posible para evitar complicaciones como infecciones o deformaciones permanentes de la oreja del perro. A continuación, vamos a explicar las principales causas, su tratamiento y las pautas a seguir para prevenir este problema auricular en nuestra mascota.

¿Qué es un Otohematoma?

Un otohematoma es un hematoma localizado en el pabellón auricular del perro, es decir, una acumulación de sangre entre la piel y el cartílago auricular. Las orejas del perro son como un sándwich: una capa de piel, cartílago auricular y otra capa de piel; y entre estas capas existen vasos sanguíneos.

El principal problema es que en la oreja del perro apenas hay vasos sanguíneos y la reabsorción de esta sangre puede complicarse y quedarse acumulada en forma de una especie de bolsa.

Inicialmente, únicamente es una acumulación de sangre líquida y suero, pero con el tiempo, sino se trata, se forman coágulos que pueden causar deformaciones cicatrizales permanentes en la oreja del perro y otras complicaciones secundarias como infecciones del cartílago auricular (pericondritis).

¿Cómo se produce un otohematoma?

Un traumatismo directo sobre la oreja de nuestro perro, el rascado de los oídos o sacudidas repetidas de la cabeza, pueden provocar la rotura de vasos sanguíneos que están en el pabellón auricular. Esto provoca la salida de sangre que se acumula bajo la piel de la oreja (entre la piel y el cartílago), provocando un abultamiento fluctuante en el pabellón que será de diferente tamaño en función de la cantidad de sangre extravasada.

Si dejamos que pase el tiempo sin acudir al veterinario, nuevos traumatismos sobre la zona (como rascado o sacudidas), pueden hacer que se reinicie una nueva hemorragia y aumente el tamaño y la gravedad del proceso.

¿Qué factores causan los Otohematomas?

Como hemos visto, la causa de los otohematomas es la rotura de los vasos sanguíneos del pabellón auricular. Esta rotura generalmente se produce por 3 razones:

  • Traumatismo directo en zona auricular (golpes, peleas entre perros)
  • Autotraumatismos repetidos por rascado o sacudida de la cabeza debidos a picor o dolor de oídos por patologías subyacentes (otitis, alergias, parásitos)
  • Fragilidad de los vasos sanguíneos en perros de edad avanzada (aumenta el riesgo de sangrado aunque no se produzcan traumatismos importantes en la zona).

¿Qué factores predisponen a padecer Otohematomas?

Además de los mencionados, estos factores pueden hacer que tu perro tenga una mayor predisposición a padecer un otohematoma.

  • Tipo de orejas: la aparición de otohematomas es más común en perros de orejas caídas.
  • Sexo: la incidencia de otohematomas es mayor en machos que en hembras.
  • Edad: la incidencia de otohematomas aumenta con la edad debido a la fragilidad de los vasos sanguíneos en estos perros.
  • Recidivas: los otohematomas pueden dejar secuelas en la zona, siendo común que haya recidivas en perros que han sufrido este proceso anteriormente.
  • Patologías subyacentes: los perros que tienen patologías que causan dolor o picor en la zona auricular, son más propensos a desarrollar otohematomas por autotraumatismos repetidos (rascado o sacudidas).

¿Cómo se diagnostica un Otohematoma?

La visualización de un abultamiento fluctuante en el pabellón auricular de un perro es un signo evidente de otohematoma. El diagnóstico se confirma con el drenaje/vaciado de su contenido mediante aspiración con aguja y jeringa, confirmando que es sangre. Siempre realizado por un veterinario.

¿Cuál es el tratamiento para un Otohematoma?

Para que el tratamiento de un otohematoma sea exitoso y no vuelva a aparecer, lo primero que debe determinar el veterinario es la causa subyacente que lo ha provocado y tratarla (otitis, alergia, parásitos); ya que si los traumatismos sobre la zona auricular continúan, aunque eliminemos el otohematoma, volverá a aparecer.

No todos los otohematomas se originan por problemas de otitis o picor subyacentes. Puede existir fragilidad capilar o un traumatismo como causa principal, y en estos casos, la medida a tomar tras eliminar el otohematoma, es extremar las precauciones para evitar futuros traumatismos en las orejas.

Para eliminar el otohematoma en sí, hay que seguir el siguiente procedimiento veterinario:

  • Si se trata de un otohematoma de pequeño tamaño y no es una recidiva, puede que el drenaje de su contenido mediante aspiración con aguja y jeringa resuelva el problema. Puede ser necesaria la administración de corticoides y antibióticos para evitar complicaciones.
  • Si es un otohematoma más grave o una recidiva, la resolución debe ser quirúrgica. La técnica se basa en realizar una incisión para drenar la totalidad del hematoma y realizar una limpieza exhaustiva del pabellón auricular y el conducto auditivo externo. El tipo de incisión realizada es especial (se recortan los bordes), para evitar que se cierre en los días posteriores y permita el drenaje de la herida. Sobre la zona que estaba afectada por el otohematoma, se realizan suturas paralelas al eje longitudinal de la oreja (se dan varios puntos), de modo que se elimine el espacio muerto donde estaba la colecta de líquido y se mantenga la piel afectada en contacto con el cartílago auricular. Se pueden dar puntos directamente sobre la piel sin ningún complemento o se pueden utilizar esponjas quirúrgicas que además absorben posibles secreciones. Se debe proteger siempre la herida, al menos las primeras 48 horas, con un vendaje. Puede ser necesaria la administración de corticoides y antibióticos.

¿Qué pautas deben seguirse tras una operación de Otohematoma?

Una cirugía impecable se puede transformar en un fracaso si no seguimos estrictamente los cuidados de enfermería posteriores.

Además de seguir las pautas de administración de medicamentos y limpieza de la incisión que establezca el veterinario, lo principal es evitar que se rasque o se golpee la herida para evitar nuevas hemorragias y permitir la correcta cicatrización de la oreja. Para ello, es necesario que nuestro perro lleve un collar isabelino hasta que sean retirados los puntos (a los 10-15 días de la intervención).

La medicación antiinflamatoria (corticoides) ayuda a controlar el posible dolor y picor derivados de la intervención, por lo que el perro estará tranquilo en ese aspecto; así, únicamente deberemos evitar que juegue de forma brusca o pueda darse golpes con el mobiliario de la casa si no está acostumbrado a manejarse con el collar isabelino.

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