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En general, los perros son animales con tendencia a la glotonería. Son capaces de ingerir su ración y, además, no despreciar cualquier ocasión de comer más, ya sea porque se lo ofrecemos a modo de premio o porque ellos mismos lo hurtan.

Pero detrás de esa ansiedad por la comida pueden esconderse algunas patologías que es necesario que el veterinario diagnostique y trate. Estas son de origen tanto psicológico como físico. Veamos las causas más frecuentes.

Cómo comen los perros

Fijarnos en el comportamiento alimenticio de los lobos nos permite comprender mejor cómo es la alimentación canina. Se trata de una especie depredadora, que caza para alimentarse. Cuando consigue abatir una presa de gran tamaño se produce la ingesta de una gran cantidad de comida de golpe y muy rápido. En concreto, 8 kg y hasta 20 en 24 horas.

Si algo sobra, es enterrado para su consumo posterior. Por lo tanto, vemos que la base de la dieta es la proteína de origen animal y que la alimentación se produce en grandes cantidades de una manera irregular, en función del éxito en la localización y la caza. En condiciones de bonanza pueden comer varias veces al día.

La domesticación ha llevado al perro a añadir a su menú diversos alimentos. Actualmente se consideran omnívoros, aunque la proteína animal siga siendo el ingrediente fundamental de su dieta. La convivencia permitió al perro comer con frecuencia. No es necesario que se empache, pero la capacidad para ingerir grandes cantidades de comida persiste.

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La importancia de la comida para los perros

En los hogares los perros suelen recibir una alimentación completa que cubre todas sus necesidades nutricionales. Pero, en mayor o menor medida, se ven atraídos por lo que sus cuidadores comen.

Es normal porque, en primer lugar, su instinto les lleva a comer todo lo posible, pues no saben cuándo van a volver a comer. Además, para los perros las personas son un referente y quieren hacer todo lo que ven. Esto incluye comer. Para nosotros, que somos animales sociales como los perros, compartir el alimento es una demostración de afecto.

Por eso es muy habitual que ofrezcamos comida a nuestro perro, lo que, sin darnos cuenta, sirve para reforzar que él nos pida de comer. Así, el perro no va a entender que no siempre le demos y esto puede acabar por generar ansiedad y problemas de conducta.

Polifagia en el perro

Se define la polifagia como un aumento en la ingesta de alimentos. El perro come de manera insaciable, pero igualmente siempre tiene hambre. Parece que nunca está lleno aunque engulla más de la ración que se recomienda según sus características. Eso sí, hay que distinguir la polifagia del hambre normal.

Sentirá hambre y no polifagia un perro al que se le ofrece menos comida de la que necesita o un alimento de baja calidad que no cubre todas sus necesidades nutricionales. También hay que ajustar la ración a la actividad física del perro y tener en cuenta que sus requerimientos varían en función de la etapa vital.

Además, existen patologías físicas y psicológicas que causan polifagia. Ambas pueden cursar con otros síntomas. Por eso, ante la polifagia hay que acudir al veterinario para obtener un diagnóstico y poder iniciar un tratamiento. Si el origen es psicológico el encargado de tratar al perro será un veterinario experto en conducta canina o un etólogo.

Causas más frecuentes de polifagia

Existen diferentes enfermedades físicas que cursan con la polifagia como uno de sus síntomas. Algunas, por suerte, son poco frecuentes, como el hipertiroidismo. Pero en cambio hay otras que sí afectan a un porcentaje considerable de perros.

Son la diabetes, el síndrome de malabsorción o la insuficiencia pancreática exocrina. Todas requieren tratamiento veterinario. Presta atención a otros síntomas como aumento en la eliminación de orina, adelgazamiento, desnutrición, diarrea, vómitos o deshidratación.

Cómo evitar que un perro pida comida

Cuando el problema con la comida se localiza a nivel psicológico, además de las pautas que considere necesarias el experto en función de cada caso, es posible implementar algunas medidas generales como las siguientes:

  • Aumenta la cantidad de fibra de la dieta, ya que proporciona un efecto saciante. Para escoger un alimento adecuado sigue el consejo del veterinario.
  • Divide la ración diaria en varias tomas.
  • Establece una rutina alimenticia, es decir, ofrece comida a las mismas horas todos los días. Al los perros les gusta la previsibilidad, por lo que conocer el horario les reduce la ansiedad. Fuera de esas horas, no le des nada.
  • Puedes ofrecerle parte del alimento en juguetes interactivos. La estimulación mental es otra forma de combatir el estrés.
  • No le des nada de tu comida. Nunca. Si a veces recibe recompensa no entenderá por qué no le das siempre, lo que le causará confusión y ansiedad.
  • Por otra parte, el bienestar del perro requiere estimulación a nivel tanto físico como mental. Por eso es importante que le dediquemos tiempo, lo saquemos a pasear, juguemos con él, etc. De esta forma se minimiza la ansiedad, también por la comida.

Bibliografía
Morris, Desmond. 1988. Observe a su perro. Barcelona. Plaza & Janés.