Calendario de vacunas para cachorros

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Los cachorros son muy susceptibles a contraer distintas enfermedades tan graves y potencialmente mortales como la parvovirosis o el moquillo. Se trata de patologías muy contagiosas que causan la muerte de camadas enteras cada año.

Por suerte, disponemos de una herramienta que permite combatirlas: la vacunación. Estableciendo un correcto calendario vacunal protegemos a nuestro cachorro frente a estas enfermedades. A continuación, explicamos qué vacunas son esenciales durante sus primeros meses de vida.  

Enfermedades que previenen las vacunas para cachorros

A modo de resumen, las vacunas se elaboran con diferentes patógenos inactivados, muertos o atenuados de forma que no pueden desencadenar una enfermedad, pero sí estimular el sistema inmune y generar anticuerpos para estas. Para los cachorros se dispone de vacunas para las siguientes enfermedades:

  • Parvovirosis: se trata de una enfermedad vírica que se caracteriza por la aparición de vómitos intensos y diarrea normalmente sanguinolenta y de olor muy característico para un veterinario. Este cuadro provoca una grave deshidratación que requiere inmediatamente el ingreso hospitalario, ya que tiene una muy alta mortalidad.
  • Moquillo: es una patología vírica que produce síntomas en varios sistemas, como el respiratorio, el nervioso y el digestivo. A los perros que se curan del moquillo pueden quedarles secuelas de por vida.
  • Leptospirosis: es una enfermedad bacteriana que provoca síntomas inespecíficos que sobre todo dañan los riñones y el hígado. Es una zoonosis, es decir, esta bacteria también puede afectar a los seres humanos.
  • Hepatitis infecciosa: es una enfermedad vírica que, como su nombre indica, afecta al hígado principalmente. Los signos clínicos pueden ser desde vómitos e ictericia (mucosas amarillas) hasta edema corneal. Es muy contagiosa y puede asociarse a otras patologías como moquillo.
  • Parainfluenza: es un virus que suele estar implicado en la tos de las perreras. Se contagia muy fácilmente por contacto entre perros. Desencadena los síntomas típicos de esta enfermedad, como la tos seca y profunda.
  • Rabia: es una zoonosis mortal que afecta al sistema nervioso, provocando síntomas como la agresividad, las convulsiones y finalmente la muerte por parada de músculos respiratorios. No tiene cura, y dada la posibilidad de contagio a las personas, en muchos territorios es obligatoria la vacuna contra la rabia de forma anual o cada dos años (según comunidad autónoma).
  • Tos de las perreras: además de la vacuna contra la parainfluenza, hay disponible otra contra la bacteria Bordetella bronchiseptica, que también se ve implicada en la tos de las perreras. La vacuna puede ser intranasal u oral (últimas actualizaciones de la vacuna) y es la que se solicita para alojarse en residencias caninas.
  • Leishmaniosis: es una enfermedad parasitaria por un mosquito el cual transmite un protozoo. Existen vacunas para administrar a partir de los seis meses de vida. No evitan que pique el mosquito (eso lo harán los múltiples métodos parasitarios) pero sí la proliferación del parásito. Es importante realizar un test mediante una muestra de sangre antes de proceder a la vacunación, la cual se hará si es negativo y no tiene anticuerpos contra Leishmania.

¿Cuándo hay que vacunar a un cachorro?

El calendario de vacunaciones debe establecerlo el veterinario. Hay que tener en cuenta las condiciones y las características del perro. En general, los cachorros están listos para recibir su primera vacuna hacia las 6-8 semanas de vida. Poner una vacuna antes no sería efectivo porque cuando nacen no cuentan con un sistema inmune suficientemente maduro para que las vacunas hagan efecto, antes deben desarrollarlo a través de la leche materna.

Estos anticuerpos son los que la perra transmite a sus cachorros a través del calostro y neutralizarían la acción de la vacuna. En otras palabras, esta no sería eficaz al no conseguir desarrollar la respuesta inmunitaria.

Además, antes de administrar la vacuna, el perro debe estar desparasitado internamente, por lo que el veterinario se encargará de realizar un análisis coprológico de heces antes de proceder a vacunar, ya que si se vacunase y el perro tuviera parásitos, la respuesta desencadenaría una proliferación de estos, con más graves consecuencias.

Solo en ese caso podrá recibir la vacuna. Las vacunas deben repetirse periódicamente a lo largo de toda la vida del perro.

Plan de vacunación para cachorros

Será siempre el veterinario quien nos indique cuando poner las vacunas a nuestro cachorro, este es un ejemplo de un plan estándar de vacunación para cachorros.

  • Entre las 6 y 8 semanas de vida: primera vacuna contra parvovirus y moquillo.
  • A las 9 semanas de vida: la segunda vacuna (primera dosis de polivalente) contra el parvovirus, moquillo, leptospirosis, adenovirus tipo 2 y hepatitis infecciosa.
  • A las 12 semanas de vida: se administra la tercera vacuna (segunda dosis de polivalente) contra las mismas enfermedades descritas en la anterior vacuna, es un recuerdo. Será el momento de poner la vacuna de la tos de las perreras si se desea.
  • A partir de las 16 semanas de vida: se pone la vacuna contra la rabia y el resto de vacunas opcionales como Leishmania.

Cabe recordar que aunque son sus primeras vacunas, habrá que acudir anualmente a ponerle los recuerdos de dichas vacunas. Es decir, habrá que vacunarlo de rabia todos años de su vida para mantenerlo protegido y opcionalmente de la polivalente (condiciones según comunidad de Madrid, en otras comunidades puede ser diferente).

Efectos secundarios de las vacunas

En general, las vacunas son muy seguras y normalmente no afectan para nada al bienestar del cachorro. Las reacciones que se pudieran producir, como ante cualquier otro fármaco, son mínimas comparadas con los beneficios de su administración. Estos efectos adversos suelen aparecer desde la media hora después hasta varias horas tras la administración, pudiendo en algunos casos permanecer durante días. Pueden no darse todos a la vez. Estos podrán ser los siguientes:

  1. Inflamación en el punto de inoculación que puede mantenerse días. Se forma un granuloma en el sitio de inyección. Podemos probar a reducirlo aplicando en la zona ciclos de calor y frío.
  2. Fiebre.
  3. Letargo.
  4. Pérdida del apetito y/o vómitos.
  5. Reacciones alérgicas que requieren asistencia veterinaria. Esto puede verse por ejemplo en la cara, se le empieza a hinchar los morros como si le hubiera picado una avispa. También le pueden salir habones (especie de granos por todo el dorso del cuerpo), lo cual también se catalogaría como una respuesta alérgica a la vacuna). Requiere dependiendo de su gravedad, de la administración de antihistamínicos y/o corticoides).

¿Son obligatorias las vacunas en los cachorros?

Es obligatorio vacunar a los perros de las primeras vacunas. Además de obligatorio, esencial por la gravedad que acarrea el hecho de no llevarlas y poder padecer la enfermedad. Las revacunaciones anuales una vez el animal ha crecido, depende como hemos dicho antes de la comunidad autónoma donde resida el animal.

Por ejemplo, la vacuna de la rabia sí es obligatoria por ley en numerosos países, cómo España. Esto quiere decir que no ponerla o no hacerlo con la frecuencia señalada por las autoridades constituye una falta administrativa, y conlleva una sanción económica. En otras comunidades autónomas será obligatorio vacunar, pero no lo será anualmente. Por lo que debes consultarlo según donde residas.

Además, algunas vacunas, como la de la tos de las perreras, pueden ser imprescindibles si queremos dejar a nuestro perro en una residencia canina. Muchas obligan a dicha vacunación al tratarse de una enfermedad muy contagiosa en colectividades. En cualquier caso, la gravedad de las patologías que pueden afectar a los cachorros hace aconsejable vacunar.

Los veterinarios señalan algunas vacunas como esenciales y, por tanto, altamente recomendables para todos los perros, independientemente de sus características. Son la del moquillo, parvovirosis, parainfluenza, hepatitis infecciosa y la leptospirosis. El resto se consideran optativas y se aconseja administrarlas o no en función de la situación del perro y propietario.

Graduado en veterinaria en la universidad Alfonso X El Sabio (Madrid). Colegiado 8917 en Madrid. Ampliando conocimientos en cirugía de tejidos blandos, endoscopia y dermatología. Interés por los animales desde muy pequeño y en compañía de Max desde hace 11 años.

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