Spitz Alemán

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Es una raza muy curiosa, de la que existen múltiples variantes en función de su tamaño. Los hay enanos, pero también grandes.

Lo que no cambia es su carácter alegre y familiar. ¿Quieres saberlo todo sobre el Spitz alemán? Pues sigue leyendo para descubrir las particularidades de esta raza tan especial.

¿Cómo es el Spitz Alemán?

No podemos hablar de un solo tipo de Spitz, pues existen varias clases, aunque todas comparten características similares. Concretamente, las cinco variantes que conforman esta raza son:

  • Spitz tipo lobo (Keeshond)
  • Spitz grande
  • Spitz mediano
  • Spitz pequeño
  • Spitz enano (Pomerania)

Todas están englobadas bajo una misma denominación y estándar por parte de la Federación Cinológica Internacional (FCI), aunque ciertas asociaciones prefieran catalogar algunas de ellas de forma diferente. La envergadura y el color de pelo son el principal elemento diferencial, pero por lo general los Spitz tienen una morfología muy parecida.

spitz alemán pequeño sentado en el jardín

Morfología física

Su cabeza es mediana y tiene forma de cuña, como la de un zorro. Su trufa es pequeña y redondeada, de color negro o parduzco. Los ojos son oscuros y sus orejas tienen una forma triangular muy característica, además de ser erectas y de inserción alta.

Se trata de un perro robusto y proporcionado, con una cola mediana y melena aleonada. Los Spitz tienen una doble capa de pelo: una más corta y lanosa y una exterior larga y lisa, que hace que estéticamente sean muy hermosos.

Podemos encontrarlos de varios colores, siendo el negro, el blanco y el pardo los más habituales.

Comportamiento y carácter

Alegres, cariñosos y muy apegados a los suyos. Así son los perros de esta raza. Los Spitz se adaptan bien a vivir en pisos y apartamentos, donde siempre se mantienen vigilantes. No obstante, para las variantes más grandes lo ideal es tener un patio o un jardín donde puedan ejercitarse y moverse libremente.

Debes tener en cuenta que es un perro muy activo, por lo que necesita dar paseos con frecuencia y jugar mucho para liberar toda la energía acumulada. Un tipo de entrenamiento que suele funcionar bien con ellos es el adiestramiento en positivo o el adistramiento con clicker, un pequeño pulsador que emite un sonido para reforzar una determinada conducta.

Uno de los retos con los que puedes encontrarte a la hora de educar a un Spitz, es su tendencia a ladrar. También acostumbra a ser algo desconfiado con los extraños y con otros canes del mismo sexo. Sin embargo, ello se puede y se debe evitar con una correcta socialización y un buen adiestramiento desde que es un cachorro.

Aunque es un perro amoroso, no se recomienda para convivir con bebés o niños muy pequeños, pues a veces puede ser un poco cascarrabias. Si le molestan mucho o no se siente respetado, podría salir a relucir su lado más reactivo.

spitz alemán de color blanco albino

Historia de la raza

Existen diversas teorías sobre el origen del Spitz Alemán, considerada una de las razas más longevas de Europa central y con características heredadas de los lobos. Ninguna de estas suposiciones, sin embargo, ha podido confirmarse a ciencia cierta. Lo que sí sabemos con seguridad es quien ayudó a que fueran conocidos en todo el mundo.

¿Tienes idea de quien pudo ser? Pues fue la mismísima reina Carlota de Inglaterra quien, en el siglo XVIII, hizo que el Spitz se volviera bastante popular. A su Majestad, casada con Jorge III, le encantaba este can de orejas puntiagudas y hocico alargado. Desde entonces, la raza se ha vuelto cada vez más frecuente en nuestros hogares.

¿Qué cuidados necesita?

Los Spitz son fuertes y toleran bien los climas fríos y templados. No les ocurre lo mismo con el calor, por lo que en verano deberías evitar salir a pasear con él en horas críticas. Además, es mejor que duerma en el interior de casa.

Su bonito pelo necesita bastante atención y deberás cepillarlo, al menos, tres veces por semana. Así lucirá brillante y cuidado. Incluso en época de muda es bueno mantener este hábito, retirando el cabello muerto y la suciedad. Con ello, prevendrás que se le formen nudos y enredos.

En cuanto a la salud, el Spitz alemán suele ser un perro bastante sano y resistente. Pese a ello, siempre puede surgir alguna enfermedad. Entre sus patologías más comunes están la epilepsia, la displasia de cadera y los problemas cutáneos.

Pero no te preocupes. Si se da el caso, con tus cuidados y tu cariño seguro que logra superarlas. Lo normal es que, si no ocurre nada grave, cada uno de estos peludos permanezca a nuestro lado dándonos amor y muchas anécdotas durante algo más de una década.

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