Parásitos internos en cachorros – Síntomas y tratamiento

Saber cómo se transmiten los parásitos internos y cómo prevenirlos, es esencial para evitar daños en nuestro cachorro y su contagio a otros perros o a las personas.

A diferencia de los parásitos externos, como las pulgas o las garrapatas, los parásitos internos se localizan generalmente en el intestino de la mascota, por lo que no podemos verlos a simple vista y el diagnóstico se realiza mediante un análisis de heces (coprológico).

A continuación, vamos a explicar las pautas a seguir para prevenir los parásitos internos en los cachorros desde su nacimiento hasta la edad adulta.

¿Qué parásitos internos pueden afectar a un cachorro recién nacido?

Los cachorros de menos de 3 meses no deben salir a la calle, ya que aún no han completado su protocolo de vacunación; y aunque esta situación reduce el riesgo de contagio, no significa que estén protegidos al 100% frente a los parásitos internos.

Estos cachorros pueden infectarse a través de su madre (si no está correctamente desparasitada) o si entran en contacto con parásitos presentes en el ambiente (podemos portar huevos de parásitos en nuestros zapatos, ropa o manos si hemos estado en contacto con otros perros, por ello es muy importante lavarnos las manos antes de manipular a los cachorros y quitarnos los zapatos con los que andamos por la calle al llegar a casa).

El principal parásito que afecta a los cachorros antes de su destete es Toxocara canis, un tipo de gusano redondo (similar a un espagueti) que se aloja en el intestino de los perros infectados.

Este parásito pone huevos que son liberados al ambiente con las heces de los animales parasitados, y si nuestra perra ingiere estos huevos al oler excrementos de otros perros se puede infectar, siendo una situación de alto riesgo para sus cachorros, incluso antes de que nazcan.

Es poco probable que la infección en perros adultos se asocie con signos clínicos, por lo que es difícil saber si un perro está infectado por Toxocara canis a no ser que se hagan análisis coprológicos rutinarios.

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¿Cómo se infecta un cachorro por Toxocara Canis?

Durante la gestación, si la hembra no se desparasita correctamente y es portadora de Toxocara canis, las larvas que se encuentran en el intestino migran hasta la placenta y las glándulas mamarias, infectando a los cachorros antes de que nazcan o durante su lactación.

Aunque la principal fuente de infección de los cachorros recién nacidos va a ser su madre, recordad que se deben extremar las medidas higiénicas para evitar que los cachorros entren en contacto con ambientes contaminados (zapatos, lavado de las manos…).

¿Qué síntomas produce Toxocara canis en los cachorros?

Los cachorros de menos de 5 semanas son especialmente sensibles a este parásito, ya que cuando ingieren sus larvas, éstas atraviesan las paredes del intestino y pasan a la sangre llegando a los pulmones. Mediante la tos, ascienden hasta la boca y son ingeridas alcanzando nuevamente el estómago e intestino para convertirse ya definitivamente en gusanos adultos que pondrán huevos que se excretarán con las heces.

Esta migración por el pulmón no suele producirse en perros adultos, pero en cachorros de pocas semanas es un parásito especialmente peligroso, ya que puede producir neumonía e incluso la muerte.

Los principales síntomas que se pueden observar en un cachorro infectado son:

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Abultamiento de la tripa
  • Tos y problemas respiratorios
  • Pérdida de peso y anemia
  • Mal aspecto del pelaje

Ante la observación de cualquiera de estos síntomas, debemos acudir con el cachorro de forma urgente al veterinario para que establezca un tratamiento que elimine los parásitos internos y mejore los síntomas asociados.

¿Cómo podemos prevenir los parásitos internos en los cachorros?

La mejor forma de evitar la infección de los cachorros es que la madre esté correctamente desparasitada antes y durante la gestación/lactancia.

Existen productos específicos para desparasitar a hembras gestantes (p. ej. fenbendazol) y se debe seguir un protocolo de desparasitación establecido y supervisado por un veterinario.

¡IMPORTANTE! La mayoría de los productos que comúnmente se emplean en la desparasitación de perros adultos, están contraindicados en hembras gestantes/lactantes, por lo que no suministréis ninguno de estos medicamentos sin previamente consultar a un veterinario.

¿Cómo desparasitamos internamente a una perra gestante?

Si vamos a cruzar a nuestra perra de forma programada, debemos desparasitarla internamente antes de la monta.

Hacia el final de la gestación, debemos volver a desparasitarla (administrar Fenbendazol a partir del día 40 de gestación evita la transmisión a los cachorros de Toxocara Canis).

También se recomienda desparasitar a la perra durante la lactancia (debe tratarse a la vez que el primer tratamiento antiparasitario de la camada).

¿Cómo desparasitamos a los cachorros lactantes?

Si desconocemos el estado sanitario de la madre y existe posibilidad de que sea portadora de Toxocara canis y haya podido infectar a los cachorros, debemos realizar una desparasitación temprana de los cachorros a los 15 días de vida con productos específicos (p. ej. fenbendazol en jarabe o pasta). Debe repetirse el tratamiento cada quince días hasta dos semanas después del destete. A partir de entonces, se realizarán desparasitaciones mensuales hasta los 6 meses de edad.

Si hemos seguido un correcto protocolo preventivo de desparasitación de la madre, podemos retrasar la primera desparasitación interna de los cachorros hasta las 4-6 semanas de edad, previo al momento de la primovacunación.

¿Cómo desparasitamos a los cachorros que ya salen a la calle?

Una vez finalizado el protocolo de vacunaciones, en torno a los 3 meses de edad, el cachorro ya puede salir a la calle y el abanico de parásitos internos que pueden afectarle es más amplio:

  • Gusanos redondos (Toxocara canis, Dirofilaria immitis…)
  • Gusanos planos (Tenia spp., Equinococcus granulosus, Dipylidium caninum…)

Por ello, conviene comenzar a utilizar productos antiparasitarios de amplio espectro que cubran tanto los gusanos redondos como los gusanos planos (p. ej. milbemicina).

En cuanto a la frecuencia de desparasitación, mi recomendación como veterinaria es mantener una periocidad mensual hasta los 6 meses de edad y posteriormente pasar a desparasitar internamente cada 3 meses de por vida.

Se recomienda en escenarios de alto riesgo (perros que viven en una familia con niños pequeños, con personas inmunodeprimidas o que tienen acceso a jardines o parques), mantener la frecuencia mensual también en la edad adulta.

Una alternativa a la desparasitación de forma regular, sería realizar análisis coprológico mensual o trimestral, y únicamente desparasitar a nuestra mascota en el caso de que esté infectada.