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Los parásitos internos más frecuentes en perros son los que comúnmente se conocen con el nombre de gusanos o lombrices. Pueden ser gusanos redondos “nematodos”o planos “cestodos o tenias”.

Estos parásitos frecuentemente se alojan en el intestino del perro, pero también pueden afectar al corazón y los pulmones. Veamos qué gusanos internos pueden infectar a nuestro perro y cómo prevenirlos, para mantenerlos sanos y prevenidos.

¿Qué son los gusanos internos o endoparásitos?

Un parásito es un ser vivo que se aloja y se alimenta a expensas de otro ser vivo, generalmente de diferente especie y de mayor tamaño, llamado hospedador. Los parásitos internos o endoparásitos son los que viven dentro del animal y los más frecuentes son los que comúnmente llamamos gusanos.

Los gusanos que parasitan a los perros pueden ser redondos (nematodos) o planos (cestodos o tenias) y estos parásitos frecuentemente se alojan en el intestino, pero pueden afectar a otros órganos como el corazón o los pulmones.

¿Cuáles son los principales gusanos que pueden parasitar al perro?

Existe un importante número de parásitos internos que pueden parasitar a los perros, y algunos son más importantes que otros por su mayor prevalencia, su patogenicidad para el hospedador o por poder transmitirse a las personas (potencial zoonósico).

Podemos clasificar los principales gusanos en dos grupos según su localización en el hospedador:

  • Gusanos intestinales: Toxocara canis, Echinococcus granulosus, Dipylidium caninum, Taenia spp.
  • Gusanos no intestinales: Dirofilaria immitis o gusano del corazón

La mayoría de estos parásitos se transmiten en forma de huevos o larvas a través de las heces, sin embargo, Dirofilaria immitis se propaga a través de la picadura de mosquitos.

Características de Toxocara canis

Toxocara canis es un gusano redondo que suele alojarse en el intestino del perro y con las heces sus huevos son expulsados al medio ambiente.

En perros adultos este parásito no suele producir síntomas, pero en cachorros migra desde el intestino hasta los pulmones y causa signos respiratorios (tos y descargas nasales). Si la infección es masiva, los gusanos en el estómago y el intestino causan vómitos, diarreas y el abdomen está distendido.

Si una hembra gestante está parasitada por Toxocara canis, sus cachorros pueden infectarse antes de nacer (vía intrauterina) o a través de la leche durante la lactancia, por ello, los recién nacidos se deben desparasitar internamente (con antiparasitarios específicos para cachorros como Mebendazol o Febendazol) a las dos semanas de edad y repetir el tratamiento de desparasitación cada 15 días hasta dos semanas post destete. A partir de ese momento, se recomienda desparasitar internamente a los cachorros mensualmente hasta los seis meses de edad.

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Características de Dirofilaria immitis

La enfermedad causada por los gusanos del corazón o dirofilariosis es una infección parasitaria provocada por Dirofilaria immitis. Los gusanos adultos viven en el corazón y/o pulmones del perro infectado, y provocan una enfermedad de progresión lenta que dará síntomas a los 5-7 meses post infección: pérdida de peso, dificultad respiratoria, tos persistente, intolerancia al ejercicio.

Este parásito se transmite por picadura de mosquitos, por lo que las zonas costeras y húmedas (ríos, lagos), son áreas de riesgo, especialmente en los meses con temperaturas más suaves (abril-octubre).

El tratamiento de los perros que ya han desarrollado síntomas puede ser complicado, por ello, es esencial la prevención de esta enfermedad. Si el perro vive en una zona de riesgo, debemos desparasitarle mensualmente con antiparasitarios que prevengan la infección eliminando las fases inmaduras de este parásito antes de que alcancen el corazón (milbemicin oxina).

Si el perro viaja puntualmente a una zona de riesgo, se le debe desparasitar mensualmente mientras esté en esta zona y el último tratamiento antiparasitario debe darse 30 después de haber vuelto de un área endémica.

Características de Echinococcus spp.

La importancia del parásito Echinococcus spp. radica en que puede transmitirse al hombre a través de las heces de los perros, causando una enfermedad con formación de quistes, especialmente en el hígado, que puede llegar a ser mortal (Hidatidosis).

El perro se infecta al comer pequeños roedores, vísceras o cadáveres de animales infectados (ovejas, cerdos, cabras, caballos) y esta parasitosis no suele causar síntomas en los perros.

Características de Dipylidium caninum

Dipylidium caninum o tenia es un parásito común en el perro que vive en el intestino y cada gusano puede medir hasta 60 cm de longitud. Está formado por segmentos del tamaño de un grano de arroz que se van desprendiendo para ser expulsados al exterior con las heces. Estos segmentos tienen movilidad propia y causan picor en la zona perianal y el perro arrastra el ano por el suelo.

Este parásito se transmite a través de pulgas infectadas cuando el perro, al morderse para rascarse, ingiere estos insectos.

¿Cómo podemos saber si nuestro perro está parasitado por gusanos?

Los gusanos intestinales no suelen dar síntomas en el animal adulto y el gusano del corazón tampoco produce signos clínicos hasta varios meses post infección, por lo que es difícil saber si nuestro perro está infectado si no se hacen análisis de heces o de sangre.

La infección parasitaria de todos los gusanos se puede identificar mediante análisis de heces, excepto Dirofilaria immitis, que requiere un análisis de sangre para su diagnóstico.

¿Cómo podemos evitar que nuestro perro tenga gusanos internos?

Evitar que nuestro perro tenga parásitos internos es relativamente sencillo si seguimos una serie de medidas generales y un protocolo de desparasitación interna adecuado.

  • Debemos evitar que nuestro perro tenga acceso a roedores, babosas, caracoles, serpientes, que pueda cazar, cadáveres de animales o carne y pescados crudos, ya que su ingestión puede ser fuente de parásitos.
  • Se deben recoger las heces de los perros cuando defecan en la calle, ya que las formas infectivas de los gusanos se expulsan al medio generalmente con las heces y pueden permanecer en el medio ambiente desde un mes a varios años, infectando a otros perros.
  • Aunque nuestros perros estén correctamente desparasitados y recojamos sus heces, el problema está en la dificultad de controlar las deyecciones de los gatos callejeros, que pueden ser fuente de parásitos para el perro. Es por ello que se debe desparasitar regularmente a los perros y, siempre que sea necesario, hacer análisis de heces rutinarios para confirmar la eficacia del tratamiento antiparasitario.

¿Cuál es el mejor protocolo de desparasitación interna para los perros?

Existen dos opciones en la prevención de los gusanos intestinales en el perro adulto:

  • Realizar análisis coprológicos periódicos (mensuales o trimestrales), y solo dar un tratamiento antiparasitario en el caso de que los análisis de heces evidencien presencia de algún parásito.
  • Administrar un tratamiento antiparasitario de forma regular, es decir, desparasitar internamente a nuestro perro cada tres meses. En ambientes de riesgos (perros que conviven con niños pequeños, perros de caza, perros que viven en áreas endémicas de Dirofilaria, etc.), se recomienda que las desparasitaciones internas sean mensuales.

¿Qué antiparasitario interno debo dar a mi perro?

Lo ideal es desparasitar internamente a nuestro perro con antiparasitarios de amplio espectro capaces de eliminar tanto gusanos redondos como planos. Un buen tratamiento sería aquel que es eficaz tanto frente a gusanos intestinales como frente a Dirofilaria immitis (milbemicin oxina y praziquantel).

¡IMPORTANTE!, antes de administrar cualquier tratamiento antiparasitario debemos consultar con el veterinario, ya que hay determinados productos que no se pueden suministrar a cachorros, hembras gestantes o animales con patologías específicas.

Bibliografía
Guía ESCCAP Núm.1; Control de vermes en perros y gatos