Hernia perineal

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La hernia perineal es menos frecuente en perros que otros tipos de hernias como la umbilical o la inguinal. Se trata de una protrusión en la zona anal que puede tener consecuencias muy negativas sobre la salud del perro.

Cualquier inflamación en esta región, especialmente si nuestro perro es anciano y está entero, puede indicar la presencia de este tipo de hernia. Es motivo de consulta veterinaria urgente.

¿Qué es una hernia perineal?

La hernia perineal es la protrusión que se produce a lo largo del ano. Debido a su localización, cuando el perro defeca es posible que la hernia crezca. Pueden ser uni o bilateral y también se diferencian en su contenido, es decir, aquello que ha quedado atrapado en el interior de la hernia.

Puede ser grasa, líquidos, el recto, la próstata en los machos, la vejiga o incluso parte del intestino. De este contenido depende la gravedad. Puede llegar a ser mortal. Se desconoce por qué se produce una hernia perineal pero se cree que puede haber implicación hormonal.

También se apuntan otros factores como el crecimiento de la próstata en los machos, lo que puede aumentar los esfuerzos a la hora de evacuar las heces. En general, cualquier enfermedad que afecte al recto puede terminar causando una hernia. El desencadenante es siempre un sobreesfuerzo en la región pélvica.

Síntomas de hernia perineal en un perro

Lo que vamos a poder notar a simple vista en una inflamación o abultamiento en la zona anal, en un lado o en los dos. Si a consecuencia de la hernia el flujo de la orina se ve alterado un síntoma muy grave es que se interrumpa por completo esta circulación y el perro deje de orinar. Es una urgencia veterinaria y hay que acudir al veterinario de inmediato.

Pueden manifestarse otros cuadros clínicos de mayor o menor gravedad en función de los órganos que se hayan quedado atrapados en la hernia. Algunos de los síntomas que podemos encontrar son los siguientes:

  • Estreñimiento.
  • Esfuerzo al defecar.
  • Incontinencia urinaria.
  • Dolor en la zona abdominal.
  • Cambios en la posición normal de la cola.

perro-estreñido

¿Qué perros tienen hernias perineales?

Aunque cualquier perro podría desarrollar una hernia perineal, se ha observado que estas son más comunes en machos de edad avanzada que no han sido esterilizados. De hecho, se considera una hernia típica de estos perros. La mayor incidencia se encuentra entre los 7 y los 10 años.

Se ha detectado una mayor propensión en razas como el Collie, el Bóxer y o el Pequinés. Estas hernias se cree que son más habituales en machos porque la musculatura de la zona perineal en las hembras es más potente, pues está preparada para soportar el parto.

¿Se puede prevenir la hernia perineal?

Como es un tipo de hernia que presentan perros enteros y mayores, podríamos pensar que la esterilización evita su aparición. De hecho, cuando se diagnostica una hernia perineal suele recomendarse la castración.

¿Cómo se diagnostican las hernias perineales?

Si una inflamación en la zona anal nos hace sospechar de la presencia de una hernia perineal, el veterinario puede confirmar el diagnóstico mediante un examen rectal. Para hacerlo bien es probable que necesite sedar al perro.

Las ecografías y las radiografías son otras pruebas que aportan información. Los análisis de sangre y de orina nos permiten obtener datos sobre el estado general del perro. Son indispensables si es necesario operar.

perro boxer tumbado

Tratamiento para la hernia perineal

El tratamiento de elección en estos casos es la cirugía, pero debemos saber que la resolución de estas hernias es compleja. Es probable que se produzcan complicaciones y, una vez reparada, la hernia vuelva a surgir. Además, en la cirugía suele ser necesario reconstruir toda la zona.

Se utilizan varias técnicas quirúrgicas que incluyen injertos procedentes de músculos, lo que puede causar reacciones de rechazo, mallas sintéticas o ambos. Otro problema es la edad del perro. En los más ancianos puede ser imposible operar, con lo que se recurre a paliativos como enemas, analgesia, dieta, ablandadores de heces o suero.

Si a consecuencia de la hernia el perro ha sufrido algún daño importante, como la imposibilidad de orinar, siempre hay que estabilizarlo antes de operar. Se van a prescribir analgésicos y antibióticos para el posoperatorio.

Cuidados para un perro con hernia perineal

Para un perro con hernia perineal que ha sido operado debemos seguir unas pautas que intentan reducir al máximo las complicaciones de una cirugía ya de por sí compleja. Es importante tener en cuenta estas recomendaciones:

  • Vigilar que el perro orine y defeque correctamente. Cualquier esfuerzo debe ser comunicado al veterinario, pues podría malograr la intervención.
  • Limpiar a diario la incisión.
  • Alimentarlo con una dieta rica en fibra para favorecer el tránsito intestinal.
  • Hidratarlo, es decir, comprobar que consume suficiente agua.
  • Ponerle un collar isabelino si pretende lamerse la zona.
  • Impedir que haga ejercicio brusco o cualquiera que le suponga un esfuerzo.

Bibliografía
Bongartz A., Carofiglio F., Balligand M., Heimann M. y Hamaide A. (2005): “Uso de injertos autógenos de fascia lata para la reparación de hernias perineales en el perro”. Vet Surg, 34: 405-13.
Carlson y Giffin (2002): Manual práctico de veterinaria canina. Madrid: Editorial el Drac.

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