Los animales, al igual que nosotros, estamos expuestos a padecer una gran variedad de patologías a lo largos de nuestras vidas. Muchas de ellas, son compartidas por ambas especies, como es el caso de la meningitis.

Llega de forma inesperada y causa serios problemas de salud en nuestros perros. Aunque la meningitis es una enfermedad mortal, si se detecta a tiempo y se sigue un tratamiento adecuado, muchos perros logran recuperarse.

Por eso, es importante que conozcas todos los detalles sobre esta enfermedad. Así, si alguna vez aprecias alguno de estos síntomas en tu propio can, podrás actuar a tiempo.

Tipos de meningitis

La meningitis canina es una enfermedad neurológica que provoca la inflamación de las meninges, tres membranas protectoras que rodean al sistema nervioso central: encéfalo y médula espinal, éstas son conocidas bajo los nombres de duramadre, aracnoides y piamadre. Las causas de este padecimiento pueden ser muy variadas y, en función de ello, se distinguen varios tipos de meningitis.

Uno de los más conocidos es la meningitis inmunomediada autoinmune, que suele diagnosticarse más en cachorros y en perros jóvenes. En estos casos, la enfermedad es aséptica. Es decir, se relaciona con una alteración del propio sistema inmune y no con procesos infecciosos.

También están las meningitis infecciosas, que son las provocadas por los diferentes agentes infecciosos.

  • Bacterianas: resultado de o bien la comunicación directa de un proceso no originado en el propio SNC (otitis interna, sinusitis, migración de cuerpos extraños perioculares, intranasales u orofaringeos, discoespondilitis…) o de un daño directo en el SNC (mordiscos o traumatismos craneoencefálicos). Las de origen bacteriano suelen presentarse con mayor frecuencia en cachorros.
  • Víricas: la más frecuente en perros es la originada por el virus del moquillo canino, acompañada de un cuadro multisistémico (digestivo, respiratorio, dermatológico y nervioso). También se han descrito casos producidos por parvovirosis pero son menos frecuentes. Por último, se encuentra en aumento la Encefalomielitis Centro Europea por garrapata, que suele ser asintomática.
  • Fúngicas: muy poco frecuentes.
  • Protozooarias: Más frecuentemente producidas por Toxoplasma gondii y Neospora caninum, pero también en ocasiones por Leishmania.

Por último, tenemos otras de origen genético, Meningoencefalitis de Geryhound que afecta a galgos y otras muchas de origen desconocido (idopáticas), como la meningitis granulomatosa, típica de Caniches, Toys y Terrier o la eosinofílica característica del Rottweiler, Labrador retriever, Pastor belga Tervueren y Pastor de maremma, entre otros.

Habitualmente la inflamación de las meninges viene acompañada de una inflamación del encéfalo, en cuyo caso hablaremos de meningoencefalitis. Si se asocia con una inflamación de las arterias del sistema nervioso central, entonces se habla de meningoarteritis, que es la variante más frecuente en perros de razas grandes (Bóxer, Boyero de Berna y Beagle).

En cualquier caso, será el veterinario quien, a través de distintas pruebas y análisis, podrá dar un diagnóstico certero. Las resonancias magnéticas, las ecografías y las punciones para extraer y examinar el líquido cefalorraquídeo, suelen ser los procedimientos claves para determinar qué tipo de meningitis padece un perro.

Principales síntomas de la meningitis canina

Aunque los síntomas pueden ser muy variados dependiendo del tipo de meningitis contraída y del estado de salud y edad del propio perro, estos son los síntomas más comunes cuando se padece esta enfermedad:

  • Dolor cervical intenso.
  • Pérdida total o parcial del apetito, vómitos, mareos.
  • Fiebre elevada.
  • Aumento de la sensibilidad a estímulos (hiperestesia)
  • Alteración del estado mental.
  • Rigidez corporal, ataxia (alteración de la marcha) y convulsiones.
  • Ceguera y/ u otras alteraciones de los pares craneales.

Ante la presencia de alguno o varios de estos síntomas, lo ideal es acudir siempre a un veterinario para que realice las pruebas pertinentes y poder diagnosticar.

Secuelas de la meningitis

En el tratamiento de la meningitis, el factor tiempo es clave para poder frenar la evolución de esta enfermedad y superarla por completo. De no detectarla pronto, el perro podría morir o sufrir complicaciones muy graves para su salud.

Una de las más peligrosas es la hidrocefalia, que es una acumulación de líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Por eso, es muy importante que, ante cualquier signo de alerta, lleves el perro al veterinario inmediatamente.

En algunos casos, los perros que logran recuperarse de una meningitis necesitarán seguir una terapia física y un tratamiento médico de por vida.

Las secuelas más comunes son:

  1. Crisis convulsivas, debido a la disfunción cerebral causada por la meningitis.
  2. Paresia. Es decir, la ausencia parcial de movimiento voluntario, la parálisis parcial o suave, descrito generalmente como debilidad del músculo.
  3. Parálisis. Impide que el perro se mueva, mantenga el equilibrio y la postura como lo haría normalmente.

Como ves, la mayoría de secuelas son el resultado de los daños que la inflamación provoca en el cerebro y en el sistema nervioso del perro. Superada la urgencia, tu veterinario te aconsejará cómo abordarlas y cuál es el mejor camino a seguir para tratar de minimizarlas al máximo.

¿La meningitis canina se puede contagiar a humanos?

Una pregunta habitual, tras confirmarse el diagnóstico de meningitis en nuestro peludo, es: “¿esta enfermedad puede contagiarse a los humanos?”. Ciertamente nosotros también podemos padecerla, pero es importante que sepas que la variante canina es distinta a la nuestra.

Por tanto, no se puede producir un contagio de perro a humano, ni de humano a perro, no es una zoonosis. No obstante, si la meningitis ha sido causada por parásitos, nunca está de más tener cierta precaución y tomar todas las medidas necesarias para que no lleguen a nosotros.

Tratamientos para la meningitis

En cuanto a los tratamientos de la meningitis en perros, las opciones son varias. Según el tipo de meningitis que se diagnostique, se aplicará un tratamiento u otro. Habitualmente suelen recetarse esteroides, para que la inflamación del cerebro disminuya y no haya secuelas. Es importante destacar que la retirada de los glucocorticoides debe ser lenta y gradual durante varios meses para evitar recaídas.

Aún así, algunos animales pueden recaer durante este proceso. Cuando la meningitis está provocada por agentes infecciosos como bacterias, se administran antibióticos por vía intravenosa. Además, se tratan otros síntomas como las convulsiones, con medicamentos específicos que ayudan a frenarlas, como los antiepilépticos.

Si es un caso grave, el perro quedará hospitalizado y será controlado por un especialista hasta que supere la crisis. Debes saber que el pronóstico de la meningitis es muy variable, pues depende tanto de la causa como del estado físico del animal. Es cierto que las meningitis de origen vírico suelen ser las más difíciles de manejar. Sin embargo, hay muchos casos en los que el perro sí responde bien al tratamiento y, con los cuidados adecuados, puede volver a hacer una vida normal.

Así que si estás en este punto, no pierdas la esperanza y no descuides los controles de tu amigo canino para evitar las recaídas. Recuerda: nunca hay que dar la batalla por perdida, pero tampoco olvidarse de la lucha tras alcanzar una sola victoria.

Sara Díaz Abelleira
Graduada en Veterinaria por la Universidad Complutense de Madrid. Con experiencia en reconocidos e importantes hospitales de referencia tanto en España, el Hospital Veterinario de Puchol como en el extranjero, en el Centre hospitalier vétérinaire Languedocia en Montpellier o el CHV VetAgroSup de Lyon, Francia. Adentrándome en el mundo laboral con muchas ganas de seguir aprendiendo y ampliando mi conocimiento, siempre mejorando para poder ayudar a nuestros pequeños peludos. Ilusionada de poder compartir mis conocimientos con nuestros queridos lectores de Soyunperro.

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