El coronavirus canino es una enfermedad vírica infecciosa que, aunque suele tener un buen pronóstico de recuperación, sin la atención adecuada puede ocasionar graves problemas de salud en nuestro perro.

Desde Soyunperro explicaremos cómo se contagia el coronavirus, sus síntomas, cuales son las mejores técnicas para prevenirlo y en caso de contagio, cómo debemos tratar a nuestro querido perro.

¿Qué es el coronavirus?

El coronavirus está provocado por un virus (Aplhacoronavirus 1) que puede contagiarse a los perros de cualquier edad, raza o género. Pese a ello, la incidencia es mucho mayor en cachorros, son más propensos a contraer esta enfermedad debido a la falta de desarrollo del sistema inmune. Por lo tanto, en animales jóvenes los signos clínicos son más graves y su aparición más frecuente.

La mayor incidencia de la enfermedad se detecta en poblaciones caninas cerradas, como pueden ser los criaderos. No hay posibilidad de cronificación, pues se trata de una patología de curso agudo (se desarrollarán anticuerpos). Es, además, muy infecciosa, pero si es tratada a tiempo, no suele dejar secuelas en el perro y no es de alta mortalidad.

¿Cómo se contagia entre perros?

De forma semejante a lo que sucede con otros virus entéricos, su transmisión es fecal-oral y la fuente primaria de contagio está constituida por las heces de los animales afectados. La infección se disemina a través de la contaminación de objetos y del medio ambiente. Se ha demostrado que, en condiciones favorables, el virus puede permanecer viable en las heces durante un periodo aproximado de 10 días.

La incidencia de la enfermedad se centra en los cachorros de 1’5 a 3 meses de edad, aunque también los perros adultos pueden ser receptivos a la infección.

El hacinamiento, unas condiciones sanitarias deficientes y otros factores ambientales negativos influyen directamente sobre la incidencia de la enfermedad, como sucede con otras enteritis víricas. Existe una correlación directa entre la gravedad del cuadro clínico y la participación de otros agentes patógenos entéricos de diverso origen. Se ha observado que los brotes clínicos aparecen más frecuentemente en la estación invernal, debido a la mayor estabilidad del agente etiológico a bajas temperaturas y protegido de la luz solar (Binn y col., 1981).

Principales síntomas del coronavirus canino

El coronavirus canino empieza a provocar síntomas en el perro una vez pasado el periodo de incubación, que suele tener una duración de 24 a 48 horas.

Después de la exposición oral, el virus llega al intestino y como consecuencia, se produce un acortamiento de las vellosidades, dando lugar a la aparición de diarrea de color anaranjado o amarillo verdoso por un mecanismo de malabsorción. Estas estructuras son importantes para la absorción de los nutrientes y, al perder funcionalidad, aparece la diarrea e inflamación del aparato digestivo.

Tras esta fase, los signos más evidentes de la enfermedad son:

  • Letargia, depresión y anorexia.
  • El perro pierde el apetito.
  • En ocasiones fiebre elevada, que puede superar los 40ºC.
  • Temblores.
  • Vómitos.
  • Posible deshidratación.
  • Dolor abdominal.

Si detectas uno o varios de estos síntomas en el perro, lo mejor es que lo lleves con el veterinario tan pronto puedas, para que realice las pruebas necesarias y de con el diagnóstico y tratamiento.

Tratamiento del coronavirus en perros

Durante la consulta veterinaria el especialista examinará al perro, tomará nota de los síntomas que has podido observar y, de confirmarse que se trata de coronavirus canino (tras un Snap o test rápido), recomendará un tratamiento sintomático. El tratamiento por tanto será para aliviar los síntomas y prevenir posibles complicaciones.

El primer objetivo del tratamiento es la reposición de fluidos y electrolitos por vía endovenosa, ya que la deshidratación y el desequilibrio electrolítico pueden ser mortales por sí solos (Pollock y Zimmer, 1986). En algunas ocasiones, conviene acompañar la sueroterapia con antibióticos de amplio espectro (amoxicilina-clavulánico por ejemplo) para controlar las infecciones bacterianas secundarias. El tratamiento antibiótico está especialmente indicado en los casos en los que exista sospecha de infección mixta.

La administración de cualquier medicación por vía oral está contraindicada durante la fase aguda de la enfermedad, debido a la posibilidad de vómitos. Por último, los probióticos, destinados a mejorar los procesos del tracto digestivo aumentando la flora o microbiota intestinal, también suelen recetarse en estos casos.

Es importante que no automediques al perro, pues los medicamentos incorrectos pueden causarle daños mayores. Y eso es lo último que queremos, ¿verdad? Por eso, sigue siempre las instrucciones que te dé un profesional colegiado y ante cualquier duda, pregunta en la clínica.

¿Se puede prevenir el coronavirus?

Sí, se puede. Para prevenir que un perro contraiga el coronavirus canino y que se mantenga sano, es fundamental mantenerlo alejado de otros perros enfermos y evitar que coma heces de cachorros infectados. Para el control de la enfermedad en las perreras o criaderos es necesaria la aplicación de medidas higiénicas, debido al carácter marcadamente contagioso de la enfermedad y a la gran cantidad de partículas víricas infectivas eliminadas en las heces de los animales.

En cachorros se puede seguir una dieta de calidad y suplementada con pre o probióticos para fortalecer su flora bacteriana (estimular el crecimiento de bacterias beneficiosas que ayuden a mantener el equilibrio intestinal).

Además, es fundamental seguir el programa de vacunas establecido, del que te puede informar el veterinario. Por otro lado, mantener una buena higiene y lavar a menudo los juguetes del perro, las mantas que utiliza y otros accesorios, también reduce los riesgos de infección.

Bibliografía:
Parte de información obtenida por: Universidad Complutense de Madrid. Facultad de veterinaria. Departamento de Patología Animal I. Coronavirus canino: identificación en España. Desarrollo de técnicas para el diagnóstico e inmunización por Mª del Mar Martín Calvo.
https://eprints.ucm.es/id/eprint/3206/1/T18331.pdf

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