Características de la raza Pug

Esta raza de pequeño tamaño llama la atención, en primer lugar, por su aspecto, en el que destacan su cara oscura y su nariz achatada. Los Pug son perros braquicéfalos, una conformación anatómica que se asocia a algunos problemas de salud.

En cuanto al carácter, estos perros son realmente simpáticos, alegres y juguetones. Eso sí, no podemos esperar que nos acompañen en largas caminatas o en pruebas de canicross. Son aptos para personas de costumbres sedentarias.

Orígenes de la raza Pug

Los Pug son unos perros oriundos de China y sus orígenes se remontan a la antigüedad, hace unos 2400 años. Siempre han vivido como perros de compañía. También se les conoce con el nombre de Carlinos o Mops. Los antepasados del Pug eran compañeros de los monjes budistas del Tíbet.

Ya en el siglo XVI llegaron a Holanda de la mano de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. A partir de esta fecha se convirtió en compañero de reyes y aristócratas, gracias a su difusión por toda Europa y, posteriormente, América.

Se cree que entre sus antepasados se encuentran mastines y que los Pug surgieron de un proceso que podríamos denominar de miniaturización. En cambio, otras teorías lo vinculan a perros como el pequinés y similares, de un tamaño mucho más pequeño. En la actualidad es una raza popular que ha participado en el mundo audiovisual.

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Características de los perros Pug

Estos perros son de tamaño pequeño, con un peso que oscila entre los 6 y los 8 kg y una altura de entre 25 y 28 cm. Su esperanza de vida se sitúa en unos 13-15 años. Su manto es corto y liso y se presenta en los colores negro, plata, albaricoque y leonado. El cuerpo también es corto y se caracteriza por un lomo ancho y unas patas rectas.

Es pequeño pero compacto y musculoso. También destaca por su hocico chato y lleno de arrugas, en una cara de aspecto aplanado, ya que son braquicéfalos. Sus ojos son redondos, grandes, oscuros y prominentes, lo que los hace más propensos a lesiones.

Por último, destacamos sus orejas, que son delgadas, pequeñas, suaves, de tacto aterciopelado y de inserción alta. Presenta, además, una graciosa cola que se retuerce sobre el final del lomo.

Temperamento del Pug

Los perros de esta raza suelen ser amigables y cariñosos, también con niños, aunque es cierto que algunos ejemplares pueden alterarse en su presencia si estos son demasiado movidos. La pega que podemos encontrar es que son, con frecuencia, cabezotas, lo que hace difícil educarlos, sobre todo para personas que no posean experiencia con perros.

Aunque por su tamaño y su aspecto no lo parece, resultan buenos guardianes, en el sentido de que se mantienen alerta y ladran para avisar de ruidos o de desconocidos. De hecho, algunos pueden ladrar en exceso y ser individualistas e independientes. Si quieren algo intentarán conseguirlo por todos los medios. Son perros enérgicos.

De todas formas, dentro de esta raza podemos encontrar ejemplares de carácter muy tranquilo, mientras que otros son mucho más nerviosos. A pesar de estas diferencias, todos comparten su baja agresividad, lo que facilita su convivencia con otros animales. Por su aspecto y comportamiento resultan muy divertidos.

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Cuidados básicos para un perro Pug

Los Pug se adaptan sin problemas a la vida urbana. Al no necesitar grandes cantidades de ejercicio pueden alojarse en apartamentos incluso de pequeñas dimensiones. Eso sí, aunque no vayan a correr una maratón sí es imprescindible que se respeten sus paseos diarios. Tres, distribuidos a lo largo de mañana, tarde y noche, pueden ser una buena pauta.

Pueden ser largos, de unos 40 minutos, siempre que respetemos su ritmo. Hay que evitarles la exposición al sol por lo que, si permanecen en espacios exteriores, siempre deben tener la posibilidad de resguardarse. No se recomienda que pasen mucho tiempo solos, pues podrían desarrollar comportamientos destructivos y ansiedad por separación.

Por lo demás, al ser de pelo corto no van a necesitar más que cepillados ocasionales para ayudarles a eliminar el pelo muerto, sobre todo durante las mudas, y baños regulares en función de cuánto se ensucie. Hay que vigilar la higiene de los pliegues para evitar que la suciedad o la humedad desencadenen problemas dermatológicos.

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Problemas de salud más habituales en el Pug

Su peculiar conformación anatómica les hace padecer problemas respiratorios y es muy normal que ronquen. Esto puede agravarse en situaciones de estrés, nervios, obesidad o calor. Por eso debemos evitarles emociones fuertes o, al menos, saber parar a tiempo si apreciamos que respirar le resulta más complicado de lo normal.

También es fundamental que lo protejamos del calor, pues los perros jadean para disminuir su temperatura corporal y, dadas las dificultades respiratorias del Pug, refrigerarse puede resultar complicado. Por ello son propensos a sufrir golpes de calor. En la época de altas temperaturas, no lo sacaremos en las horas de más sol.

La obesidad es otro punto débil. Su aspecto y carácter hace que reciban con frecuencia premios, a los que, además, es difícil desacostumbrarlos. Esto, unido a la cantidad limitada de ejercicio que realizan de manera habitual, los convierte en propensos al sobrepeso. Por lo tanto, es nuestra obligación cuidar de su alimentación y su actividad física.

Síndrome del perro braquicefálico

Por último, razas como el Pug o el Bulldog, que se caracterizan por su braquicefalia, es fácil que muestren cierto grado de obstrucción en las vías respiratorias. De ahí los ruidos al respirar, la respiración bucal o los ronquidos que aumentan al ejercitarse, con el calor, el sobrepeso o la edad. Se debe a deformidades como las siguientes:

  • Estenosis nasal: es congénita y se presenta en cachorros. Se debe a unas aberturas nasales pequeñas y a un cartílago nasal demasiado blando y flexible, lo que produce la obstrucción de la nariz al inspirar. Puede tratarse con cirugía, aunque en algunos cachorros el cartílago se endurece espontáneamente al crecer.
  • Elongación del paladar blando: congénita, hace que el paladar blando monte sobre la epiglotis, lo que provoca la obstrucción que, con el tiempo, llega a causar un colapso laríngeo. Se requiere cirugía lo antes posible para recortar el paladar.
  • Eversión de los ventrículos laríngeos: al contrario que las anteriores, se trata de un trastorno adquirido. Estos ventrículos son bolsas mucosas que se disponen hacia la laringe. Cuando se produce una obstrucción se agrandan y se dan la vuelta. El tratamiento es extirparlos.