Mi perro tiene mocos – Causas frecuentes

Si bien una ligera mucosidad en la nariz de nuestro perro puede no resultarnos alarmante, si esta persiste o detectamos algún otro síntoma, es necesario que consultemos con un veterinario.

A continuación vamos a repasar las causas más comunes que pueden explicar que nuestro perro tenga mocos. Aunque asociemos mucosidad con resfriado, veremos otras enfermedades que se caracterizan por la secreción nasal.

La secreción nasal en el perro

La aparición de mocos se debe a la presencia de cualquier elemento en las fosas nasales capaz de causar su irritación. Además, un perro con mocos suele tener también estornudos, ya que estos igualmente se deben a una irritación nasal.

A veces, los ejemplares con secreción nasal también presentan náuseas debido a lo que se conoce como goteo posnasal, de forma que la mucosidad acaba en la garganta, provocando arcadas. A continuación explicaremos diferentes causas de mucosidad nasal.

¿Por qué hay que ir al veterinario si nuestro perro tiene mocos?

Aunque una secreción nasal puede parecernos un trastorno menor, sobre todo si esta es acuosa y el animal no muestra sintomatología de gravedad, lo cierto es que hay riesgo de complicaciones.

Un cuerpo extraño, un tumor o infecciones como las provocadas por bacterias o por hongos pueden dañar las mucosas nasales. En estos casos el cuadro se agrava con la aparición de hemorragias de mayor o menor gravedad. Además, podría complicarse con rinitis y sinusitis.

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Atopía canina

Secreción nasal de consistencia acuosa y transparente, estornudos y frotamiento de la cara con las patas o contra objetos son los signos típicos de esta afección. El rascado acaba por dañar la piel.

Se debe a una reacción alérgica que, aunque al principio puede ser solo estacional, acaba por presentarse durante todo el año. Es complejo determinar qué es lo que produce la reacción alérgica. El tratamiento pasaría por evitar este alérgeno pero no siempre es posible. Por eso se busca el control del cuadro clínico.

Presencia de cuerpos extraños

Cuando en la nariz se introduce algún cuerpo extraño, lo habitual es que la secreción se emita solo por el orificio donde este se aloje. Los objetos que más se encuentran en la nariz de los perros son semillas, espigas o astillas.

Es habitual que el perro estornude, en un intento de eliminarlos, lo que incluso puede producir una hemorragia. Si el cuerpo extraño no sale pronto se acaba produciendo una secreción espesa unilateral.

En ocasiones pueden verse y retirarse, con cuidado, con unas pinzas pero, en general, se encontrarán a una considerable profundidad y deben ser retirados por el veterinario, normalmente tras administrar anestesia. Después suelen recetarse antibióticos para evitar infecciones bacterianas.

Rinitis y sinusitis

La cavidad nasal se extiende hacia el interior a través de los senos frontales y maxilares. Así, cualquier infección nasal puede llegar a afectar también a estas zonas. La rinitis sería la infección de la cavidad nasal, mientras que se denomina sinusitis cuando afecta también a los senos.

Existen diferentes causas, como una alergia o la presencia de virus como herpesvirus, adenovirus o parainfluenza, que van a generar una secreción nasal acuosa y transparente. En cambio, si hay bacterias u hongos involucrados, la mucosidad será espesa y con mal olor.

También se presentan estornudos y arcadas. El moquillo, tumores o infecciones dentales son otras causas de rinitis y sinusitis. Es imprescindible el tratamiento veterinario en función del desencadenante. Los casos que se cronifican van a ser difíciles de resolver e incluso puede necesitarse cirugía.

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Fístulas oronasales

En este caso la secreción nasal se produciría solo en uno de los orificios. Puede haber estornudos que aumentan después de comer. Cuando se produce una fístula, la comida y el agua que el perro ingiere salen al exterior a través de la nariz. Hay perros que nacen con este problema debido a un paladar fracturado.

Con mayor frecuencia sucede debido a una infección en un diente localizado en la mandíbula superior. Si se produce un absceso por cúmulo de pus, este puede abrirse hacia la cavidad nasal. El diente cae y deja un orificio que permite el paso de la boca a la nariz. Se soluciona con cirugía.

Tumores y pólipos en la nariz

Si nuestro perro sufre de algún tumor o pólipo localizado en la región nasal, la secreción va a eliminarse por el orificio donde este se encuentre. También puede haber sangrado. Estos crecimientos dificultan el paso del aire.

Los pólipos se pueden extirpar, aunque es probable que reaparezcan. Los perros de más edad son los más propensos a que estas neoplasias sean tumores, malignos en un alto porcentaje. Los benignos pueden extraerse y los malignos tratarse, aunque el pronóstico será reservado.

Mucosidad nasal y nervios

Por último, en algunos perros podremos apreciar una secreción nasal acuosa, como agua, que aparece cuando se encuentran muy nerviosos. No tiene ninguna relevancia clínica, no hay otros signos y remite de forma espontánea en cuanto el perro se relaja.

Bibliografía
Carlson y Giffin (2002): Manual práctico de veterinaria canina. Madrid: Editorial el Drac.