Síntomas y tratamiento de los cálculos biliares

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También conocidos con el nombre de colelitos o popularmente piedras, se trata de formaciones en la vesícula biliar que pueden llegar a obstruirlo, lo que supone un riesgo para la vida del perro.

Por suerte, este tipo de cálculos no son muy frecuentes en los perros, pero es importante que los conozcamos, ya que pueden incluirse entre las causas de ictericia (mucosas de un color amarillento) y dependiendo del grado de obstrucción, puede ser fatal para nuestro animal.

¿Cómo funciona el sistema biliar?

La bilis es una secreción sintetizada y fabricada por el hígado que se desplaza hasta la vesícula biliar, donde se almacena. Este órgano entre otras funciones realiza la digestión de grasas, facilitando la absorción de nutrientes. Un fallo en este sistema tendrá repercusiones en todo el organismo. Así mismo, la bilis contiene:

  • Principalmente colesterol.
  • Ácidos biliares (también llamados sales biliares, son esenciales para la digestión de lípidos).
  • Bilirrubina (un producto de la descomposición de los glóbulos rojos).
  • Agua.
  • Sales corporales (como potasio y sodio).
  • Cobre y otros metales.

Tras la llegada de alimentos grasos al duodeno (primera porción del intestino delgado), se inducen contracciones de la fracción muscular de la vesícula biliar, la cual libera el contenido de la misma hacia el conducto colédoco y posteriormente al duodeno.

¿Qué son los cálculos biliares?

Los cálculos biliares son depósitos de colesterol, bilirrubina, oxalato o calcio. Estos cálculos pueden encontrarse en varias localizaciones. En la vesícula biliar produciendo obstrucción, denominándose colelitiasis o litiasis biliar o en el conducto cístico o colédoco. Así pues, la coledocolitiasis hace referencia a la localización en el conducto colédoco de los mismos.

Por su parte el hígado sigue la síntesis de bilis hasta tal punto que los conductos extrahepáticos rebosan y ese inicia un proceso tóxico sobre los hepatocitos (células del hígado), modificando negativamente su función y provocando síntomas sistémicos.

¿Cómo se producen los cálculos biliares?

Hay varias causas implicadas en su formación. De la misma manera, es variable el cuadro clínico que originan, dependiendo del tamaño y la obstrucción en los conductos biliares que puedan cometer.

Arias et al (2001) manifiesta que las causas de colelitiasis pueden ser variadas y resalta la deshidratación, infecciones de la vesícula y estasis biliar como las posibles etiologías. Otras veces la inflamación o infección se producen después de los cálculos y a consecuencia de ellos; peritonitis.

¿Qué razas pueden tener cálculos biliares?

Aunque no es un problema habitual, parece que algunas razas tienen cierta predisposición como el schnauzer miniatura o los caniches. En los perros la presentación es poco frecuente siendo los animales de más de dos años los comúnmente afectados.

Síntomas de cálculos biliares en un perro

Algunos perros con este tipo de cálculos no van a mostrar ningún síntoma. En ellos los cálculos se detectan de manera casual. En cambio, otros ejemplares muestran un cuadro clínico que incluye síntomas como los siguientes:

  1. Vómitos, náuseas y posibles arcadas.
  2. Diarrea.
  3. Disminución del apetito.
  4. Dolor abdominal agudo craneal.
  5. Posturas anómalas debidas a este dolor.
  6. Fiebre.
  7. Letargo.
  8. Ictericia, que es la coloración amarillenta de las mucosas y de la piel.

¿Son peligrosos los cálculos biliares?

Los cálculos biliares pueden causar la obstrucción de las vías biliares. Dependiendo en qué punto se encuentren, bloquearán el flujo de bilis desde el hígado hacia el intestino, lo que causará un grave problema de salud en dos sentidos. En primer lugar, la acumulación de bilis en el cuerpo puede dañar a diferentes órganos y/o producir peritonitis.

Por otra parte, al no llegar la bilis al sistema digestivo, no pueden digerirse ni absorberse las grasas ni las vitaminas liposolubles. En los casos más graves los cálculos pueden llegar a romper los conductos císticos o colédoco, incluso la propia vesícula biliar, lo que libera bilis a la cavidad abdominal, provocando una peritonitis que pone en serio riesgo la vida del perro.

La presencia constante de cálculos hepáticos puede conllevar a una encefalopatía hepática en la que neurotoxinas son liberadas a la sangre afectando de forma grave a los astrocitos y neurotransmisores.

El órgano se vuelve incapaz de cumplir funciones de anabolismo, catabolismo o excreción de muchos compuestos, muchos de ellos neurotóxicos; inmediatamente los pacientes desarrollan signos neurológicos como convulsiones, ataxia, incoordinación y desorientación.

¿Cómo se diagnostican los cálculos biliares?

Las bases para determinar la existencia de un problema en la vesícula biliar son las analíticas de sangre, y concretamente la bioquímica, donde habrá parámetros alterados como ciertas transaminasas o enzimas hepáticas como la GGT, triglicéridos, ácidos biliares, amoniaco y bilirrubina conjugada.

También se hacen ecografías y radiografías. La ecografía es una prueba complementaria bastante diagnóstica ya que se podrá observar el contenido y forma de la vesícula biliar, así como la presencia de peritonitis abdominal.

Pruebas más específicas a las que puede ser difícil acceder económicamente son la resonancia magnética o el TAC. El problema es que no están disponibles en todos los centros veterinarios, pero en España ya hay muchos centros u hospitales con dicha maquinaria. No obstante, primero probaremos con las pruebas complementarias más asequibles, ya que nos darán mucha información.

Tratamiento

Dependiendo del tamaño y gravedad de los cálculos biliares, se recomendará la cirugía o tratamiento médico conservador. Para pequeñas cantidades de barro biliar se recomienda tratar con medicación, orientada a disolverlos y a controlar el dolor y la sintomatología. Disolver los cálculos puede hacerse con ácido ursodeoxicólico. Dependiendo de la gravedad, necesitarán de fluidoterapia (sin lactato) para hidratar al paciente y protectores hepáticos como el samylin.

La cirugía se reserva para ejemplares que muestran síntomas/complicaciones graves o que no mejoran con medicación. Consiste en la extirpación de la vesícula biliar, lo que se conoce con el nombre de colecistectomía, o en la extracción de los cálculos, que es la coledocotomía. El resultado suele ser satisfactorio y el pronóstico es bueno.

Para ajustar el tratamiento el veterinario tendrá que averiguar cuál es la causa que está detrás de la formación de los cálculos. Si hay peritonitis asociada, se deberá eliminar dicho líquido en la medida de lo posible y aplicar una muy buena cobertura antibiótica con fluoroquinolonas por ejemplo enro o marbofloxacino, metronidazol, etc.

Se necesita para la recuperación una alimentación específica y baja en grasas, además de los fármacos adecuados a los síntomas que se presenten. Zanahoria, arroz, avena o pollo son algunos de los ingredientes que podemos incluir en un menú casero si optamos por cocinar en casa.

Aunque será un pilar terapéutico interesante el aportar una dieta específica para el hígado como piensos determinados para patologías hepáticas. Muchas marcas ya los comercian. No obstante, podemos preguntar a nuestro veterinario de confianza acerca de esto.

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