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La dermatitis atópica, también conocida como atopía canina, es una enfermedad que cada vez se diagnostica más, especialmente en determinadas razas. Se trata de una reacción alérgica que puede darse ante diversas sustancias.

Es prácticamente imposible evitar el contacto del perro con todas las causas que le provocan la reacción. Pero sí podemos acudir al veterinario para pautar un tratamiento que mejore su calidad de vida. En este aspecto destaca la inmunoterapia ¿Quieres conocer más detalles? Vamos allá. 

¿Qué es la dermatitis atópica?

La dermatitis atópica se debe a una reacción alérgica. En concreto, el perro produce anticuerpos en respuesta al contacto, por inhalación o a través de la piel, con diferentes sustancias denominadas alérgenos.

Dicho con otras palabras, el organismo del perro reacciona exageradamente ante elementos que, en principio, no son dañinos. Es la segunda enfermedad alérgica de la piel más común. Está detrás de la dermatitis alérgica por picadura de pulga o DAPP.

Alérgenos para los perros

Aunque cualquier sustancia es susceptible de desencadenar una reaccióna alérgica, algunas suelen verse involucradas en la dermatitis atópica con mayor frecuencia. Podemos mencionar las siguientes: 

  • Pólenes de hierbas, de gramíneas o de árboles.
  • Lana.
  • Polvo.
  • Moho.
  • Plumas.
  • Fibras vegetales.

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¿Qué razas sufren dermatitis atópica?

Como se considera hereditaria la tendencia a sufrir este tipo de reacción alérgica, es posible encontrar algunas razas más propensas a padecer atopía. Son el Golden y el Labrador retriever, el West Highland white terrier, el Caniche, el Bulldog o el Bóxer. Además, el mayor número de perros afectados tiene edades comprendidas entre uno y tres años.

Síntomas de dermatitis atópica

Cuando el perro comienza a padecer dermatitis atópica va a manifestar los síntomas solo durante la época del año en la que se produce el alérgeno. Por ejemplo, si es alérgico a pólenes de árboles, sufrirá la dermatitis solo durante unos meses. Estos serán diferentes si la alergia es a pólenes de gramíneas.

El problema es que es habitual que estos perros comiencen reaccionando ante un único alérgeno, pero evolucionen hasta mostrar síntomas con muchos otros. Esto hace que acaben presentando dermatitis atópica durante todo el año. Destacan síntomas como los siguientes: 

  • Prurito, al principio estacional y, sobre todo, en las orejas y en la parte inferior del cuerpo.
  • Estornudos, secreción nasal.
  • Secreción ocular.
  • Frotamiento de la cara con las patas o contra objetos.
  • Lamido de las patas que acaban por teñirse de marrón en los pies. 

¿Cómo se diagnostica la dermatitis atópica?

El cuadro clínico de un perro con dermatitis atópica puede confundirse con el desencadenado por otras enfermedades. Por ejemplo, la dermatitis alérgica por picadura de pulgas, la sarna sarcóptica o demodécica, las alergias a los alimentos o algunas otras patologías cutáneas. De ahí la importancia de acudir al veterinario para conseguir un diagnóstico correcto.

En general, este profesional llega a él teniendo en cuenta el historial del perro. En ocasiones es necesario recoger muestras de piel y hacer cultivos de bacterias o de hongos. Otras veces se pauta una dieta hipoalergénica para descartar una alergia alimentaria. También se marca un calendario de desparasitaciones externas para eliminar las pulgas.

El método de confirmación de la dermatitis atópica son las llamadas pruebas cutáneas intradérmicas. Consisten en la inoculación de pequeñas cantidades de alérgenos para ver si producen alguna reacción en la zona. El problema es su coste. Por ello es habitual diagnosticar solo en base a la historia. También pueden hacerse análisis serológicos.

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¿Cuál es el tratamiento para la dermatitis atópica?

Lo primero que se hace es desparasitar externamente. Primero por si la alergia fuese a las pulgas, pero, también, porque los perros atópicos también suelen ser alérgicos a ellas. La parasitosis complicaría el cuadro. Es importante saber que la curación estaría en impedir, por completo, el contacto del perro con el o los alérgenos.

Esto resulta casi imposible. Es habitual que en la dermatitis atópica se vean implicados varios alérgenos y no van a poder evitarse todos. El tratamiento se prescribe en función de cada caso. Se centra en reducir el rascado y curar los problemas dermatológicos, como infecciones o seborrea. Suelen recetarse antihistamínicos y corticoides.

Estos pueden ser tanto de administración sistémica como local. Por supuesto, solo el veterinario puede prescribirlos. Se pueden incorporar a la dieta ácidos grasos esenciales derivados de aceites de pescado. Tienen efecto beneficioso sobre piel y pelo. También hay champús especialmente formulados para las lesiones dermatológicas.

La inmunoterapia

La inmunoterapia se trata de un tratamiento orientado a ayudar al sistema inmunitario. En el caso de la dermatitis atópica se busca la hiposensibilización del perro. De esta forma, va reaccionando cada vez menos si contacta con el alérgeno.

Requiere hacer pruebas cutáneas para detectar qué sustancias son las que desencadenan la dermatitis atópica. Después, se preparan vacunas personalizadas que se inyectan o se administran bajo la lengua. Debe revacunarse durante meses.

El objetivo es ir desensibilizando al perro al someterlo, periódicamente, a la exposición a cantidades muy pequeñas del alérgeno. Llegará un momento en el que, por fin, lo tolerará. De esta manera podría lograrse una curación completa de la dermatitis atópica.

¿La dermatitis atópica es contagiosa?

Como cualquier reacción alérgica, la dermatitis atópica es una reacción individual del sistema inmunitario de un perro determinado que, por lo tanto, no puede contagiarse a otros animales ni a los seres humanos.

Sí podemos ver perros de la misma familia afectados, pero en ningún caso porque se hayan contagiado entre ellos, sino por el componente hereditario que se distingue en esta enfermedad.

Bibliografía
Carlson y Giffin. 2002. Manual práctico de veterinaria canina. Madrid. Editorial el Drac.