analisis en laboratorio Cuidados

Síntomas y tratamiento de la Histiocitosis canina

Las afecciones cutáneas en los perros son procesos patológicos frecuentes, y se identifican con facilidad por ser reconocibles a simple vista. Una afección tumoral cutánea poco común en los perros es la histiocitosis canina, que se caracteriza por la aparición de placas o nódulos en la piel de diferentes zonas del cuerpo, e incluso puede afectar a órganos internos.

A continuación, vamos a describir en qué consiste este proceso, cómo identificarlo y cuáles son las opciones para su tratamiento ¿Preparad@?.

¿Qué es la Histiocitosis canina?

La histiocitosis es un proceso patológico en el cual hay una proliferación excesiva de unas células dérmicas llamadas histiocitos.

Si esta proliferación incontrolada de histiocitos se produce únicamente en la piel, hablamos de histiocitosis cutánea. Si afecta a otros órganos (hígado, bazo, pulmones, sistema linfático…), se denomina histiocitosis sistémica. En ambos procesos, se desarrollan lesiones cutáneas idénticas.

El trastorno en la multiplicación de los histiocitos también puede dar lugar a enfermedades tumorales como el histiocitoma cutáneo y la histiocitosis maligna (sarcoma histiocítico diseminado).

¿Qué es un histiocitoma?

El histiocitoma canino es un tumor benigno que suele presentarse como una masa pequeña, firme, en forma de botón y puede llegar a ulcerarse. Suele ser una masa aislada, de crecimiento rápido y que, en principio, no cursa con dolor.

Las zonas más afectadas son la cabeza, las orejas y las patas. Puede remitir de forma espontánea en un plazo de 3 meses.

¿Qué signos produce la histiocitosis cutánea / sistémica?

En la histiocitosis canina aparecen múltiples masas cutáneas, en forma de placas o nódulos, bien delimitadas. A menudo estas lesiones se ulceran y aparecen costras.

En el caso de la histiocitosis cutánea, únicamente aparecen nódulos en la piel, y suelen presentarse con más frecuencia sobre la cabeza, cuello, tronco, extremidades y escroto. No se ven afectados los órganos sistémicos. Estas lesiones no suelen ser dolorosas ni presentar picor inicialmente, pero si se ulceran pueden llegar a ser un proceso doloroso para el perro.

La histiocitosis sistémica afecta, además de a la piel, a otros órganos internos, por lo que tendremos síntomas cutáneos y signos generales; presencia de múltiples nódulos en piel, aumento de los ganglios linfáticos, manifestaciones oculares (conjuntivitis, desprendimiento de retina, glaucoma), ruidos respiratorios, tos, anorexia, letargia, etc.

La evolución de las lesiones puede tener períodos de mejoría o empeoramiento alternos, e incluso se puede producir la resolución espontánea.

perro-con-sarpullido-en-la-piel

Síntomas de la histiocitosis maligna

Los síntomas de la histiocitosis maligna en proceso son más graves, cursando con palidez de las mucosas, debilidad, dificultad respiratoria y signos neurológicos (convulsiones, paresia, etc.), aparición de masas en hígado y/o bazo. La piel y los ojos no suelen verse afectados.

¿Qué perros están predispuestos a padecer histiocitosis?

  • Predisposición sexual: No existe una predisposición sexual, pudiendo afectar de igual forma a hembras y a machos.
  • Edad: La histiocitosis cutánea y sistémica suele darse en perros jóvenes o de edad media (promedio de 5 años). El histiocitoma afecta especialmente a perros menores de 2 años.
  • Predisposición racial: La histiocitosis sistémica es más frecuente en el Boyero suizo, pero puede afectar a otras razas. La enfermedad cutánea no se restringe a razas particulares. El histiocitoma es más frecuente en el Bull terrier, Bóxer, Dachshund, Cocker Spaniel, Gran danés y Pastor de Shetland.

¿Cómo se diagnostica la histiocitosis canina?

El veterinario realizará el diagnóstico de este proceso mediante la observación de los signos clínicos y la realización de pruebas complementarias.

Para confirmar que las lesiones cutáneas se corresponden con una histiocitosis canina, se debe realizar una citología y/o biopsia de los nódulos/masas detectadas en la piel u otros órganos.

Además, se recomienda la realización de ecografía abdominal y radiografía de tórax para descartar un proceso sistémico (histiocitoma sistémico con afección de órganos internos).

¿Cuál es el tratamiento para la histiocitosis?

Actualmente no hay un tratamiento único definido para este proceso patológico. Para los casos de histiocitosis cutánea, se emplean fundamentalmente corticoides para su tratamiento, obteniéndose una remisión total o parcial de las lesiones de la piel. Sin embargo, las recurrencias son frecuentes, y puede ser necesario un tratamiento continuo en el tiempo.

También se emplean otras medicaciones inmunosupresoras como la ciclosporina, azatioprina y leflunomida, que pueden combinarse con otros medicamentos y con otras sustancias como vitamina E y ácidos grasos.

En el caso del histiocitoma, una vez confirmado su diagnóstico y descartado que sea un tipo de tumor maligno, se puede esperar 3 meses sin ninguna terapia para ver si hay una resolución espontánea. Si pasado este tiempo no remite la lesión, se recomienda la escisión quirúrgica o la criocirugía (quemar con aplicación de frío).

¿Cuál es el pronóstico de la histiocitosis canina?

El pronóstico para los perros con histiocitosis maligna es extremadamente malo, ya que la esperanza de vida suele ser unos pocos meses tras el diagnóstico.

En el caso de la histiocitosis cutánea y sistémica, el pronóstico depende de la respuesta al tratamiento, puede conseguirse la remisión total o parcial de las lesiones, pero las recidivas suelen ser frecuentes y la terapia puede ser necesaria de continuo.

Para los histiocitomas, la escisión quirúrgica generalmente es una terapia curativa y con ella se resuelve el proceso.

Bibliografía:  Larry P. Tilley/ Francis W. K. Smith, Blackwell´s La consulta veterinaria en 5 minutos T. Nuttall/ R. G. Harvey/ P. J. Mckeever, Enfermedades cutáneas del perro y el gato

Ampliado por el equipo editorial de SoyUnPerro Contenido añadido para complementar el artículo · 14 jun 2026

Histiocitosis canina: diferencias entre la forma cutánea y la sistémica

La histiocitosis no es una sola enfermedad. Bajo ese nombre se agrupan varios procesos distintos que tienen en común la proliferación de histiocitos, y entender qué tipo tiene tu perro cambia por completo el pronóstico y el tratamiento.

Según Canine histiocytic diseases... (2008), la clasificación divide estas enfermedades en dos grandes bloques: las formas no neoplásicas —histiocitosis reactiva cutánea y sistémica— y las neoplásicas —histiocitoma cutáneo benigno y sarcomas histiocíticos localizado o diseminado—. Las variedades reactivas son las que más preocupan a los propietarios, y conviene aclararlo de entrada: no son cáncer. El sistema inmunitario se desregula y genera una respuesta inflamatoria desproporcionada, pero ahí acaba el parecido con los procesos tumorales.

En los Boyeros de Berna, la histiocitosis sistémica puede debutar con dificultad respiratoria y conjuntivitis severa, lo que a menudo retrasa el diagnóstico al confundirse con infecciones comunes.

La histiocitosis cutánea reactiva queda confinada a la piel. Aparecen nódulos o placas en cabeza, cuello, tronco y extremidades que pueden ulcerarse, pero los órganos internos no se ven afectados. El comportamiento de la enfermedad descoloca un poco: hay brotes, hay remisiones, y en algunos perros las lesiones desaparecen solas sin intervención alguna. Ojo con esto, porque las recaídas son habituales y el manejo puede extenderse durante años.

La histiocitosis sistémica reactiva tiene ese mismo componente cutáneo, pero va bastante más lejos. Ganglios, ojos, pulmones, hígado, bazo... cualquiera de estos órganos puede verse implicado, y esa afectación extracutánea es lo que la diferencia clínicamente de la forma anterior. El estudio de Systemic Histiocytosis of Bernese Mountain Dogs... (1984) documentó en esta raza una combinación de anorexia, pérdida de peso, respiración estertorosa y conjuntivitis con quimosis, además de nódulos en escroto, nariz y párpados. Cuando un perro llega con esa mezcla de signos respiratorios y oculares juntos, la histiocitosis tiene que entrar en el diagnóstico diferencial desde el principio.

Razas con más casos registrados de histiocitosis

La carga genética pesa mucho aquí. Ningún perro tiene garantías, pero hay razas que acaparan la mayor parte de los diagnósticos, y el Boyero de Berna es la que más se repite cuando hablamos de la forma sistémica.

El Shar Pei aparece una y otra vez en los registros de dermatología veterinaria con histiocitosis cutánea reactiva, que en muchos casos se solapa con su síndrome autoinflamatorio familiar. Estos brotes no se quedan en la piel. Fiebre, decaimiento general... cuando la cosa se complica en esta raza, el cuadro exige atención sobre todo el animal, no solo sobre las lesiones visibles.

Distinto es el perfil del Bullmastiff y el Golden Retriever. Aquí la preocupación principal son las formas sistémicas y la posible progresión hacia sarcoma histiocítico, y ojo con esto: la afectación de órganos internos puede avanzar semanas sin dar ninguna señal clara. Tos que no cede, menos ganas de moverse, falta de apetito. Cualquiera de esos síntomas merece una visita al veterinario sin esperar a ver si ceden solos.

REVISA PIEL Y RESPIRACIÓN

Si tienes un perro de raza predispuesta, intégralo en tu rutina: una vez a la semana repasa su cuerpo con las manos para detectar cualquier bulto nuevo, y fíjate en cómo respira y si tiene los ojos enrojecidos. Ante cualquier cambio que no sepas explicar, consulta con tu veterinario.

Diagnóstico veterinario: pruebas clave para confirmar la histiocitosis

Confirmar una histiocitosis no es rápido. Los nódulos cutáneos se parecen demasiado a otros tumores —mastocitomas, linfoma cutáneo— como para quedarse con una exploración visual. En soyunperro.com hemos seguido el protocolo que aplican los especialistas para no confundirlos.

Lo primero que suele hacerse es una citología por punción con aguja fina. Permite identificar células redondas compatibles con histiocitos y da una primera pista. Pero solo eso, una pista. Para saber si la proliferación es reactiva o neoplásica, o para descartar otras estirpes tumorales, hace falta más información, y ahí entra la biopsia cutánea con estudio histopatológico como prueba de referencia.

El patólogo analiza la arquitectura del tejido y recurre a la inmunohistoquímica para afinar. Esta técnica aplica anticuerpos específicos que detectan marcadores como el CD18 o el Iba-1, propios de las células de origen histiocítico. La positividad para estos marcadores, combinada con el cuadro clínico, permite clasificar la enfermedad como reactiva o maligna. Clasificar mal tiene consecuencias reales. El tratamiento no corresponde, y el pronóstico tampoco.

Cuando hay indicios de afectación sistémica, el estudio se amplía con radiografías de tórax, ecografía abdominal y análisis de sangre. El objetivo es detectar masas en órganos internos, posibles derrames o alteraciones hematológicas que den una imagen más fiel del alcance del proceso.

El pronóstico depende del tipo de histiocitosis que tenga el perro, y la diferencia entre unos y otros es enorme. Saber a qué nos enfrentamos ayuda a tomar decisiones con la cabeza fría.

Pronóstico y cuidados a largo plazo en perros con histiocitosis

La histiocitosis cutánea reactiva es la que mejor evolución tiene. Las lesiones pueden volver a aparecer y dar la lata, pero no ponen en peligro la vida del animal. Con fármacos inmunomoduladores muchos perros mejoran bastante, y en algunos casos las lesiones desaparecen solas sin que nadie intervenga. El veterinario se centrará en ir ajustando la medicación para que los brotes sean lo más llevaderos posible sin que los efectos secundarios se conviertan en un problema mayor.

La histiocitosis sistémica reactiva es otra historia. El pronóstico es reservado: los órganos afectados pueden seguir deteriorándose aunque el perro esté en tratamiento, y existe el riesgo real de que evolucione hacia un sarcoma histiocítico. Aquí los cuidados paliativos ganan peso: controlar el dolor, mantener una buena nutrición y vigilar de cerca cómo funcionan el hígado, los riñones y los pulmones. Las revisiones suelen programarse cada cuatro u ocho semanas, dependiendo de lo estable que esté el animal.

Con los sarcomas histiocíticos, la forma maligna, el panorama es grave. Si el tumor está localizado y se puede extirpar por completo, la cirugía puede ser curativa. Pero cuando la enfermedad ya está diseminada, las opciones se reducen a quimioterapia paliativa. En esos perros, la calidad de vida pasa a ser lo primero, y el equipo veterinario ayudará a diseñar un plan de cuidados que se adapte a cada etapa.

Sea cual sea el tipo, el seguimiento periódico marca la diferencia. Detectar a tiempo un nódulo nuevo, una bajada de apetito o cualquier signo respiratorio puede cambiar mucho el rumbo de la enfermedad y el bienestar del perro.

IMPORTANTE: Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye asesoramiento veterinario, nutricional ni conductual. Cada perro es diferente y solo tu veterinario de confianza puede orientarte sobre sus necesidades concretas.

Compartir