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Más allá del carácter individual de un can, cada raza posee características especiales que la diferencian de las demás. Conocer estos rasgos es importante a la hora de elegir a un cachorro.

Sin ir más lejos, el comportamiento más o menos ruidoso de nuestros compañeros perrunos no es un aspecto menor, sobre todo para aquellas personas que viven en entornos urbanos. ¿Buscas a un amigo de cuatro patas discreto y equilibrado? Te presentamos algunas de las razas de perro que no ladran de forma habitual.

Shih Tzu

Shih Tzu

A menudo relacionados con China, en realidad son originarios de los monasterios del Tíbet. Inicialmente cumplían funciones de guarda. De hecho, su nombre significa “león”. Son de tamaño pequeño, con un pelaje sedoso y llamativo. Tienen un carácter altivo, que se refleja en su caminar erguido y en su personalidad algo distante.

En el hogar son tranquilos y ladran poco. Los Shih Tzu pueden llevarse bien con los niños, siempre que sepan tratarles con cuidado. Necesitan estar siempre acompañados y pueden desarrollar ansiedad por separación si se quedan solos durante mucho tiempo. En estos casos, pueden desarrollar comportamientos destructivos, mordisqueando todo lo que encuentran a su paso.

Basenji
Basenji

Basenji

Nativos de África, es una de las razas de perro que prácticamente no ladran. Los ejemplares de Basenji emiten una gama de sonidos que van de débiles gritos a suaves gruñidos. Este tipo de comportamiento se debe a sus orígenes cazadores, cuando debían moverse con gran cautela para no espantar a sus presas.

Tienen una contextura media y líneas estilizadas, con orejas puntiagudas muy llamativas y una cola que se enrosca sobre el lomo. Suelen ser muy inteligentes y bastante tercos, ya que están acostumbrados a tomar sus propias decisiones en la selva. Poseen mucha energía, algo que deberás encauzar con largos paseos o con la práctica de algún deporte canino.

San Huberto

Sabueso de San Huberto o Bloodhound

Es una raza reconocida no solo por ser silenciosa, sino también por sus grandes dotes para el rastreo. Criados originalmente por monjes belgas en la Edad Media para perseguir a osos y a jabalíes, en la época moderna estos perros fueron muy útiles para perseguir a fugitivos de la justicia. Se caracterizan por su gran tamaño, sus largas orejas y ojos melancólicos.

Los San Huberto en el hogar son apacibles y se llevarán bien con todo el mundo. Adoran a los más pequeños y pueden establecer buenas relaciones con otros perros de la casa e – incluso- con los gatos. Como buenos sabuesos, son bastante cabezotas a la hora del adiestramiento. Requieren de una mano firme y de un entrenamiento basado en el refuerzo positivo.

Gran Danés

Gran Danés

Proceden de Alemania, donde inicialmente fueron empleados para la caza mayor. Sin embargo, actualmente la raza se ha enfocado en tareas de guarda. Son buenos compañeros domésticos, con una personalidad equilibrada y tan solo ladran cuando es estrictamente necesario. Su tamaño resulta imponente.

De personalidad amable por naturaleza, los perros de raza gran danés son cariñosos y cuidadosos con su familia. Por su instinto de protección darían la vida por los suyos si fuera necesario. Se comportan de manera tolerante con los menores y con otros animales del hogar, aunque por su corpulencia es mejor evitar que jueguen con niños muy pequeños: podrían lastimarse de manera accidental.

Akita Inu

Akita Inu

El origen oriental de estos canes se refleja en la paz que transmiten. Con sus ojos rasgados y sus maneras silenciosas los Akita parecen estar en permanente meditación. En realidad están criados para estar siempre en alerta, por lo que son uno de los mejores guardianes del mundo canino. En Japón son considerados un tesoro nacional.

Su temperamento es más bien reservado, aunque con la familia llegarán a mostrarse cariñosos. Con los extraños tienden a ser desconfiados, algo que también se evidencia con los canes de otras razas. Poseen un carácter marcadamente territorial, por lo que no se recomienda que compartan hogar con otros perros. En España son considerados perros peligrosos, por lo que si necesitas adoptar uno necesitarás tramitar un permiso.

Golden Retriever

Golden Retriever

“Perro Labrador, poco ladrador” es una variante del famoso dicho que define perfectamente a la raza. Si al pelaje dorado y a su gran carisma le sumamos un temperamento equilibrado y unos hábitos silenciosos entenderemos por qué el Golden es una de las variedades más populares. Originarios de Escocia, estos canes han conquistado al mundo entero sin hacer demasiado ruido.

Son cariñosos, fieles y muy juguetones. Adoran la compañía de su familia, especialmente de los más pequeños. Pueden tardar hasta 3 años en completar su maduración y, muchas veces, comportarse como cachorros en edad adulta. Tienen una necesidad de complacer innata y su inteligencia es fuera de lo común, lo que hace que sean bastante fáciles de entrenar. ¿Qué esperas para adoptar uno?

Retriever de Chesapeake

Retriever de Chesapeake

Esta variedad desciende del Labrador, por lo que posee muchas de sus características. Entre ellas su carácter amable, su gusto por al agua y sus modales discretos. De carácter equilibrado y sociable, ladran muy poco; su mirada inteligente les basta para comunicarse.

Al tener una capa doble de pelo resistente al agua, se adaptan mejor a los climas fríos. Son canes amistosos por naturaleza, grandes compañeros domésticos y atletas incansables. Adoran la actividad física, especialmente nadar. Pueden ser un tanto tercos a la hora del entrenamiento, por lo se recomienda su adopción a personas con mano firme y grandes dosis de paciencia.

Pastor Australiano

Perro Pastor Australiano

Criados por ganaderos australianos, en sus inicios se les llamaba “taloneros” por su costumbre de morder los talones de vacas y ovejas para guiarlas. Esta técnica hizo que no necesitaran ladrar, a no ser que fuera absolutamente necesario.

Con sus íntimos es protector, a veces en exceso, por lo que puede ser un tanto celoso con otros ejemplares. Sin embargo, no suele mostrarse agresivo o violento a menos que tenga una buena razón. La socialización temprana y el entrenamiento en obediencia son fundamentales para lograr adultos equilibrados.