¿Cómo saber si un perro está deshidratado? Signos de deshidratación

Los signos de deshidratación en perros son variados y no detectarlos a tiempo puede suponer un gran problema para su salud. Ojos hundidos, falta de apetito y/o fatiga son algunas señales que deben ponernos en alerta.

Conocer los síntomas nos ayudará a detectar el problema a tiempo y prevenir la muerte de nuestro cachorro o perro adulto ¡así de peligrosa es la deshidratación! Veamos en detalle todo lo que debemos saber.

¿Qué es la deshidratación?

La deshidratación consiste en la pérdida indiscriminada de líquidos y electrolitos, lo cual ocasiona que el cuerpo de un perro se descompense.

Los electrolitos son compuestos químicos que aportan diferentes beneficios, como regular el funcionamiento de músculos y nervios, además de intervenir en el proceso de respiración. Algunos electrolitos son el calcio, el potasio y el magnesio, por ejemplo.

Un perro puede morir fácilmente por deshidratación, ya que la escasez de electrolitos impide que el organismo funcione de forma correcta.

¿Qué causa deshidratación en un perro?

Por lo general, un perro desarrollará deshidratación cuando padece otro problema de salud que reduce su ingesta de agua y provoca inapetencia, o cuando esa otra enfermedad implica pérdida de líquidos.

Estas son algunas de las causas:

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Golpe de calor
  • Fiebre
  • Insuficiencia renal
  • Envenenamiento o intoxicación
  • Diabetes
  • Inflamación de la garganta, las encías o problemas en los dientes, que pueden ocasionar que un perro se niegue a comer/beber

Síntomas de deshidratación en perros

Conocer los signos de deshidratación es crucial para actuar rápido. No solo podremos socorrer a nuestro perro y acudir a un veterinario a tiempo, sino también descubrir una posible enfermedad que aún no sabíamos que padecía.

Síntomas que evidencian deshidratación:

  • Fatiga
  • Boca y lengua secas
  • Ausencia de babeo, si tu perro pertenece a una raza que saliva mucho
  • Debilidad y desinterés por los juegos
  • Orina con frecuencia
  • Ojos hundidos
  • Encías pálidas y secas
  • Pérdida de peso
  • Piel arrugada o flácida
  • Palidez
  • Cuerpo frío

Las consecuencias de un perro deshidratado pueden apreciarse en horas cuando se trata de cachorros, poniendo en peligro inminente su vida. En estos casos, acude al veterinario de forma inmediata.

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¿Cómo saber si un perro está deshidratado?

Además de buscar los síntomas mencionados, existen dos métodos sencillos que podemos emplear para comprobar si nuestro perro está deshidratado:

  • Tiempo de recuperación de la piel: con mucho cuidado, presiona y estira la piel sobre la nuca de tu perro. Si recupera la forma rápido, aún no está muy deshidratado; si la piel tarda en volver a su lugar o permanece arrugada, hay deshidratación.
  • Deshidratación en las encías: toma el labio inferior de tu perro, separa hacia abajo y presiona la encía. Si se queda hundida y pálida, entonces está deshidratado.

Cómo auxiliar a un perro deshidratado

Si has apreciado síntomas de deshidratación y crees que tu perro está deshidratado, lo más importante es acudir a un veterinario para localizar la causa, pues combatir la enfermedad que ocasiona la deshidratación es esencial para contrarrestarla.

Es posible que el veterinario te recomiende un suero específico para perros, o que lo administre el mismo mediante una vía intravenosa. Este suero contribuye a disminuir la deshidratación y proporciona electrolitos.

La cantidad de suero dependerá del tamaño del perro y el nivel de deshidratación en que se encuentre. De igual forma, los casos más graves pueden requerir hospitalización para observar minuto a minuto las reacciones al tratamiento.

En casa, debes ofrecerle a tu perro agua limpia y fresca. Si se niega a beberla, intenta dársela con una jeringa u opta por métodos alternativos para que se hidrate, como preparar un caldo de pollo.

Evita que tu perro se exponga al sol y déjalo descansar en un ambiente ventilado y sin ruidos, sin corrientes de aire que le resulten molestas.

Bibliografía:
Schaer, M. (2006). Medicina clínica del perro y el gato. Florida: Elsevier/Masson.
Núñez Ochoa, L. y Bouda, J. (2007). Patología clínica veterinaria.