Enfermedades peligrosas y frecuentes en perros

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Tendemos a pensar que las enfermedades que pueden afectar a un perro son más comunes en edades avanzadas. Sin embargo, estas enfermedades pueden aparecer en individuos de cualquier edad, y si no reciben el tratamiento adecuado pueden resultar letales.

En esta entrada de Soyunperro te resumimos cuáles son esas patologías y cómo puedes prevenirlas y tratarlas. Conociendo sus síntomas, podrás estar más atento anta la aparición de  cualquier posible patología.

Insuficiencia renal crónica

La insuficiencia renal es una patología propia de perros de avanzada edad y se caracteriza por:

  • Pérdida de peso. Pelaje en mal estado.
  • Polidipsia/poliuria (aumento del consumo de agua y la micción)
  • Hipertensión. Anemia. Halitosis
  • Presencia de proteínas en la orina (proteinuria).
  • Descenso del potasio en sangre (hipopotasemia).
  • Incremento del fósforo en sangre (hiperfosfatemia).

Debes saber que en esta patología en particular la alimentación desempeña un rol determinante. Por tanto, se debe restringir el aporte de sodio y de proteínas y proporcionar agua ”ad libitum” (a disposición permanente).

Distemper o moquillo

También llamada enfermedad de Carré, esta patología es causada por un Morbillivirus, un grupo de virus que también provoca el sarampión en humanos. El moquillo se transmite normalmente por vía respiratoria y afecta a multitud de especies de carnívoros (zorros, lobos, coyotes o grandes felinos). En el caso de los perros es especialmente virulenta en los cachorros de entre 3 y 6 meses de vida.

Es una enfermedad sistémica que puede afectar al sistema respiratorio, los ganglios y al sistema nervioso. Algunos de los signos más característicos son conjuntivitis, fiebre, apatía, disnea o dificultad respiratoria, o signos nerviosos, como descoordinación o convulsiones.
Su tratamiento es sintomático, al igual que en la mayoría de infecciones víricas.

Parvovirosis canina

Se trata de una enfermedad vírica muy contagiosa. Aunque puede manifestarse a cualquier edad, suele ser más grave en cachorros. Es producida por un parvovirus, que se transmite principalmente a través de las heces procedentes de otro perro infectado. En caso de infección, tu mascota mostrará los siguientes síntomas:

  • Diarrea con sangre.
  • Vómitos.
  • Fiebre.
  • Deshidratación.
  • Apatía.
  • Pérdida del apetito.
  • Leucopenia o caída de leucocitos en sangre.

En algunos casos se puede generar una infección bacteriana secundaria que requerirá antibióticos para su tratamiento.

Es necesario realizar un diagnóstico diferencial respecto a otras enfermedades infecciosas con dignos gastrointestinales, como las provocadas por la infección por coronavirus, rotavirus, enterobacterias o el moquillo canino. El tratamiento, al igual que en el caso de la parvovirosis, será sintomático, tratando especialmente la deshidratación y la fiebre. En este sentido, se emplearán antieméticos para paliar los vómitos, antidiarreicos y hemostáticos para contener las hemorragias.

La prevención constituye el mejor tratamiento, por lo que es imprescindible la vacunación de cachorros.

Leptospirosis

Esta enfermedad está provocada por la bacteria Leptospira spp., transmitida principalmente por la orina de animales infectados, incluyendo especies portadoras como los roedores. Esta bacteria puede estar presente en la orina del animal incluso dos meses después de haberse recuperado de la enfermedad.

La leptospirosis puede agravarse rápidamente y en los estadíos más severos la mortalidad se eleva considerablemente. Los principales síntomas son hipertermia o fiebre, vómitos, diarrea, insuficiencia renal y hepática, congestión nasal y mialgia o dolor muscular.
Para su tratamiento se administrarán antibióticos y analgésicos, además de tratar los síntomas con antieméticos y antidiarreicos.

Para prevenir esta enfermedad, procura evitar que tu mascota huela la orina de otros perros que podrían ser portadores.

Coronavirus canino

Se trata de una infección intestinal vírica muy contagiosa que se transmite por vía orofecal, siendo los cachorros los más susceptibles a contraerlo.

El coronavirus provoca principalmente una enteritis o inflamación intestinal, afectando a los enterocitos o células localizadas en las microvellosidades del intestino delgado, lo que altera la capacidad de absorción de nutrientes. Además, se produce una inmunodepresión o afectación del sistema inmunitario.

El tratamiento incluye la fluidoterapia para tratar la deshidratación, antieméticos para tratar los vómitos, y antidiarreicos, además de una dieta nutritiva y procinéticos para estimular el tránsito intestinal.

Dirofilariosis

La causa de la dirofilariosis canina es el gusano parásito o nematodo Dirofilaria immitis, transmitido por mosquitos vectores. Es bastante prevalente en la cuenca mediterránea, dado que las condiciones climatológicas de esta región son las idóneas para la proliferación de estos vectores. Además, es importante señalar que este parásito es zoonótico, es decir, puede transmitirse a los humanos, aunque nunca directamente del perro, sino a través de un vector.

En su etapa más temprana los síntomas suelen ser muy leves o inaparentes, no obstante, cuando los gusanos alcanzan el corazón o los pulmones, se podrán observar síntomas como:

Para el tratamiento deberá administrarse antiparasitarios como el febendazol o anticoagulantes como la heparina para evitar los trombos.

Para prevenirlo, evita los paseos al amanecer o al atardecer, dada la mayor densidad de mosquitos en esas franjas horarias, y recurre a pipetas o collares para repeler los mosquitos y evitar su picadura. Para ello puedes recurrir al consejo de un veterinario.

Neoplasia

La neoplasia consiste en la proliferación anormal de células a nivel localizado, lo que da lugar a una hiperplasia o crecimiento excesivo del tejido, que puede alterar la función de los órganos afectados. Dependiendo de diversos factores como las alteraciones celulares, la región donde se localiza o la extensión de la neoplasia, esta patología puede ser benigna (por ejemplo, un adenoma o lipoma cutáneo) o maligna (por ejemplo, un mastocitoma o carcinoma mamario).

El riesgo de aparición de una neoplasia aumenta con la edad, por lo que es más frecuente en animales geriátricos. Además, existen otros factores que determinan el riesgo de aparición de ciertos tumores. Por ejemplo, la esterilización u ovariohisterectomía temprana en las hembras disminuye muy considerablemente el riesgo de aparición de carcinomas mamarios (cáncer de mama).

En definitiva, asegurar que tu mascota reciba las vacunas necesarias, además de someterlo a una pauta de desparasitación adecuada y de asegurarte que recibe un chequeo periódico en el veterinario, ayudará a prevenir la aparición de estas patologías que pueden poner en peligro su salud o incluso su vida.

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